6 de diciembre de 2012

Media hora con Dilma (tweets)

  • Fui a que me cortaran el cabello. He filosofado con Dilma, mi peluquera, sobre los alcances, limitaciones y terminología de su profesión. 
  • Por media hora, Dilma y yo tenemos una relación y una plática tan intensa y cercana. 
  • En esa media hora se condensa, se puede contar y leer la Historia de la Humanidad a través del cabello. 
  • Y como no hay energía eléctrica, Dilma ha tenido que hacer el trabajo a tijera limpia. #placerescontemporáneos
  • Me doy cuenta que entre cortar cabello y un buen corte hay años luz. 
  • Ya quisieran las bichas-neo-cosmetólogas-estilistas-disque-profesionales-yutuberas tener la técnica de Dilma. Estudien, lean, por favor. 
  • Seguramente llego donde una bicha nueva y me dice que, por no haber energía eléctrica, no puede cortarme el cabello. 
  • Dice Dilma que antes era bien rígido: los barberos/peluqueros solo atendían hombres, las cosmetólogas solo mujeres. 
  • Los peluqueros que atendían mujeres eran, claramente, homosexuales. 
  • ―¿Y ahora hay barberos/peluqueros que atiendan mujeres, como cosmetólogas que atienden hombres?, le pregunto./ ―Han aprendido, hay de todo. 
  • Era bien sexista la cosa, quizá como sigue siendo. 
  • Y le hago preguntas raras: ―¿Alguna vez le ha venido alguien con alguna enfermedad en la cabeza?/ ―Antes venía mucha gente con piojos. 
  • Y recuerdo (#confiesoque): tuve piojos una vez, cuando chico, y mi mamá nos pasó el peine fino. 
  • Luego hablamos de los títulos y sus diferencias: cosmetóloga, estilista, peluquer@, colorista, barbero, acrilista, etcétera. 
  • Y aprendí uno nuevo: visajista. 
  • No sé qué haré cuando Dilma ya no me corte el cabello.

4 de diciembre de 2012

En el camino, Tercera parte, 11

«Era hora de que nos moviéramos. Cogimos un autobús a Detroit. Nuestro dinero bajaba. Cargamos con nuestro miserable equipaje por la estación. Por entonces el vendaje del dedo de Dean estaba negro como el carbón y todo deshecho. Teníamos el aspecto miserable que tendría cualquiera que hubiera hecho las cosas que habíamos hecho. Dean se quedó dormido en el autobús que recorrió el estado de Michigan. Entablé conversación con una apetecible campesina que llevaba una blusa muy escotada y exhibía parte de sus hermosos pechos tostados por el sol. Era medio idiota. Me habló de los atardeceres en el campo haciendo palomitas de maíz en el porche. En otra ocasión eso me hubiera alegrado pero como ella no estaba nada alegre cuando me lo contó, me di cuenta que era algo que hacía porque debía hacerlo, y nada más.
—¿Y qué más haces para divertirte?
Intentaba hablar de ligues y de sexo. Sus grandes ojos negros me miraron vacíos y con una especie de tristeza que se remontaba a generaciones y generaciones de gente que no había hecho lo que estaba pidiendo a gritos que debía de hacer... sea lo que sea, aunque todo el mundo sabe lo que es.
—¿Qué esperas de la vida? —añadí queriendo sonsacarla; pero no tenía la más ligera idea de lo que quería o esperaba. Habló vagamente de empleos, del cine, de visitar a su abuela en verano, de que quería ir a Nueva York y ver el Roxy, de la ropa que llevaría... algo parecido a lo que estrenó en Pascua: un gorrito blanco, rosas, zapatos color de rosa y una chaqueta de gabardina color lavanda.
—¿Qué haces los domingos por la tarde? —le pregunté.
Se sentaba en el porche. Los chicos pasaban en bicicleta y se paraban a charlar un rato. Leía tebeos, se tumbaba en la hamaca.
—Y las noches calurosas de verano, ¿qué haces?
Se sentaba en el porche, veía pasar los coches por la carretera. Y ayudaba a su madre a hacer palomitas. —¿Y qué hace tu padre las noches de verano?
Trabajaba, tiene el turno de noche en una fábrica de cacharros de cocina, dedica toda su vida a mantener a su mujer y sus hijos sin merecer nada a cambio, ni siquiera respeto.
—Y tu hermano, ¿qué hace tu hermano los veranos por la noche?
—Pasea en bicicleta por delante de la heladería.
—¿Y qué quiere hacer tu hermano? ¿Qué queremos hacer todos? ¿Qué hacemos de hecho?
Ella lo ignoraba. Bostezó. Tenía sueño. Aquello era demasiado. Nadie podría expresarlo bien. Todo había terminado. Tenía dieciocho años y era preciosa y estaba perdida.
Y Dean y yo, harapientos y sucios como si hubiéramos vivido en un vertedero, nos apeamos del autobús en Detroit. Decidimos pasar la noche en uno de los cines de sesión continua del barrio chino. Hacía frío para pasarla en un parque. Hassel había vivido en el barrio chino de Detroit, conocía todos los billares y los cines nocturnos y los ruidosos bares. Lo había observado todo con sus ojos oscuros muchísimas veces. Su espíritu se apoderó de nosotros. Nunca volveríamos a verle en Times Square. Pensamos que quizá el viejo Dean Moriarty anduviera casualmente por aquí... pero no estaba. Por treinta y cinco centavos cada uno entramos en un cine destartalado y nos tumbamos en el entresuelo hasta por la mañana, que nos echaron. La gente que había en aquel cine nocturno era de lo peor. Negros destrozados que habían venido desde Alabama a trabajar en las fábricas de automóviles y no tenían contrato; viejos vagabundos blancos; jóvenes hipsters de pelo largo que habían llegado al final del camino y le daban al vino sin parar; putas, parejas normales y corrientes y amas de casa que no tenían nada que hacer, ningún sitio al que ir, ni nadie en quien confiar. Si se pasara a todo Detroit por un tamiz no quedarían reunidos mejor sus desechos. Eran dos películas. La primera era del vaquero cantante Eddie Dean y su valiente caballo blanco Bloop; la segunda era de George Raft, Sidney Greenstreet y Peter Lorre, y se desarrollaba en Estambul. Vimos cada una de ellas seis veces a lo largo de la noche. Las vimos despiertos, las oímos dormidos, las seguimos soñando y cuando llegó la mañana estábamos completamente saturados del extraño Mito Gris del Oeste y del sombrío y siniestro Mito del Este. A partir de entonces, todos mis actos han sido dictados automáticamente por esta terrible experiencia de osmosis. Oí las terribles risotadas de Greenstreet mil veces; oí otras tantas el siniestro "Vamos'" de Peter Lorre; acompañé a George Raft en sus paranoicos temores; cabalgué y canté con Eddie Dean y disparé contra los bandidos innumerables veces. La gente bebía a morro y se volvía y miraba a todas partes buscando algo que hacer, alguien con quien hablar. Al fondo todos estaban quietos y con aire de culpabilidad y nadie hablaba. Cuando llegó el gris amanecer y se coló como un fantasma por las ventanas del cine, estaba dormido con la cabeza apoyada en el brazo de madera de la butaca y seis empleados me rodeaban con toda la basura que se había acumulado durante la noche; la estaban barriendo y formaron un enorme montón maloliente que llegó hasta mi nariz... estuvieron a punto de barrerme a mí también. Esto me lo contó Dean que observaba desde diez asientos más atrás. En aquel montón estaban todas las colillas, las botellas, las cajas de cerillas, toda la basura de la noche. Si me hubieran barrido, Dean no me habría vuelto a ver. Hubiera tenido que recorrer todos los Estados Unidos mirando en todos los montones de basura de costa a costa antes de encontrarme enrollado como un feto entre los desechos de mi vida, de su vida, y de la vida de todos. ¿Qué le habría dicho desde mi seno de mierda?
—No te preocupes por mí, tío, aquí me encuentro muy bien. Me perdiste aquella noche en Detroit, era en agosto de mil novecientos cuarenta y nueve, ¿recuerdas? ¿Con qué derecho vienes ahora a perturbar mi sueño dentro de este cubo de basura?
En 1942 fui la estrella de uno de los dramas más asquerosos de todos los tiempos. Era marinero y fui al Café Imperial, en Scollay Square, Boston, a tomar un trago; me bebí sesenta cervezas y fui al retrete donde me abracé a la taza y me quedé dormido. Durante la noche por lo menos un centenar de marinos y de individuos diversos fueron al retrete y soltaron sus excrementos encima de mí hasta que me dejaron irreconocible. Pero ¿qué importaba...? El anonimato en el mundo de los hombres es mejor que la fama en los cielos, porque, ¿qué es el cielo? ¿qué es la tierra? Todo ilusión.»

11 de septiembre de 2012

La chica coreana evangélica

Tardó en hablarme. Esperó a que me sentara a su lado en la 101-D y que comenzara a leer el libro de Ana Escoto. Sacó un folleto de su cartera y esperó un poco más. No sé por qué, un momento, casi furtivamente, me comenzó a hablar. La cosa, si mal no la recuerdo, comenzó más o menos así:
―¿Usted cree en Dios, verdad?
―¿En cuál dios?
―¿No cree en Dios?
―Soy budista.
―¿Budista?
―Sí, budista. ¿No conoce el budismo?
Hizo cara de «¿Y este maje de qué está hablando?» pero con ojos chinitos.
―No ―encogiendo los hombros.
―¿De qué país es usted?
―Corea.
―Qué raro que no conozca de budismo, es originario de Asia. Japón, India y hasta su país tiene una amplia tradición budista de más de 2500 añ...
Cada cosa que decía la iba poniendo más tímida, hasta que guardó su folleto y vio por la ventana. Sin embargo yo moría porque me contara su trip, que me mostrara sus cromos y explicara su cosmogonía, por lo que le continué hablando:
―¿Y usted de qué religión es?
―Evangélica... ¿Quiere saber?
―Claro.
Sacó de nuevo su folleto y me empezó a hablar del Dios Cristiano, apoyándose en sus cromos poco diseñados y feos, pero que, en dicha situación, me parecían muy interesantes. En toda la plática, en la que de vez en cuando me hacía leer partes de los cromos, quiso darme a entender, como si fuera un niño de siete años, de que Dios no puede ser solo, que los católicos han dado relevancia a la Imagen Masculina de Dios. Peo que existe una Imagen Femenina...
―¿Le gustaría estudiar más esto?
Leyó el silencio que hice y dudó en sacar la mano de su cartera.
―Sí.
Al escuchar esto sacó un folleto y me dijo que atrás estaba su nombre (Hyemin) y números.
―¿Me puedes dar tu nombre, número o tu dirección?
―Me encantaría pero me bajo en la próxima parada, pero mucho gusto, me llamo William...
William, sí. En ese momento recordé la frase que abre la segunda parte del libro de Ana, escrita por William Blake: «Toda cosa posible de creer es una imagen de la verdad.»

17 de agosto de 2012

Leyendo tweets en la FEA

8 de agosto de 2012

Epic fails oficiales y con proyección internacional



No solo Milagrito y Dream Theater, como en los dos anteriores posts. Hasta en las mejores familias.

29 de julio de 2012

Dream Theater, geografía y vexilología

Hace un par de meses Dream Theater anunció «SOUTH AMERICAN TOUR DATES», cosa curiosa si se piensa que, además de Colombia, Argentina, Chile y Brasil, anunció fechas en Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Primer epic fail. Después, hace un par de días, agregaron las fechas a la lista del tour, cometiendo un par de epic fails más. Sin duda alguna, son maestros en el área musical-artística, pero no los sigan si quieren aprender, al menos algo, de geografía-dominio de nivel superior geográfico y vexilología.

21 de julio de 2012

Milagrito aconseja:

Según este flyer que ha llegado a mi casa, junto con el recibo de impuestos:

NO mascotas agresivas.
NO fumar en sitios cerrados. (Nada de cámaras de gas en sus cuartos, jóvenes propensos a los vicios. En la vía pública no está mal.)
NO riñas o peleas en vía pública. (Busque lugar cerrado.) (Pero no fume mientras.)
NO lanzar basura.
NO circulación y cruce de peatones. (No circule y mucho menos cruce calles. Jamás por el paso cebrado.)
NO obstaculizar paso peatonal. (No traiga trenes y sus consecuentes rieles a la ciudad a obstaculizar el paso de las personas, el cual está prohibido, dicho sea de paso.)
DEJE las heces de los animales. (Epic-graphic fail.)
NO orine en las aceras o calle.
NO «PELIAR» por un parqueo. (En serio, no peleye, púchica.)
NO ruidos cerca de los hospitales.
NO beber licor en los parques. (El vino es especialmente proscrito por la contravención.)

Siga estas normas y Antiguo Cuscatlán seguirá siendo uno de los mejores municipios para vivir en El Salvador.

9 de julio de 2012

Mientras tanto, en Santa Ana... «a los pies del Olimpo»

Este año, asistí a la elección de la Reina de las Fiestas Julias de Santa Ana y me agradó encontrarme en el lobby del Teatro de Santa Ana con esta exposición de Arte llamada «NUEVE DÍAS PARA AMARTE... A LOS PIES DEL OLIMPO» de Riccardo (sic) Saz. Acá una muestra de la exposición.

Algunas de las Obras de Arte, como pudieron ver, fueron acompañadas de textos poéticos del libro «Memorias de una luna azul», del mismo autor. A continuación, dos de los más notables.

Les dejo, para terminar, el texto que abre la exposición, el cual lo resume todo. Una verdadera delicia para el público asistente. Espero les guste tanto como a mí.

24 de junio de 2012

Skaters y religiosos, Stevenson y Whitman

Domingo. Viajo en un microbús 101-D. Hay una reunión de skaters en El Salvador del Mundo. Inmediatamente pienso en la convocatoria y la logística que tuvo que existir para que todos es@s jovencit@s se reunieran en ese lugar. Son muchos, varios cientos con toda seguridad. En ese momento comienzan a abandonar la Plaza las Américas hacia otro lugar, se toman la calle y paran el tráfico.
En los escasos minutos en que el microbús tarda en dar la vuelta a la citada plaza, se ha armado toda una discusión dentro, iniciada por un señor entrado en años que porta un libro grueso con señas de ser Biblia. «Así está el desorden en la actualidad». Alguien le contesta: «Sí, en vez de estarle ayudando a sus padres o estudiando, andan vagando, perdiendo el tiempo.»
Yo pienso en lo que dicen y recuerdo una fábula de Robert Louis Stevenson, El renacuajo y la rana:
― Deberías tener vergüenza ―dijo la rana―. Cuando yo era un renacuajo, no tenía cola.
― Es lo que pensaba ―dijo el renacuajo―. No has sido nunca un renacuajo.
Y recuerdo que siempre he admirado a los skaters, por su sentido de libertad, por su know-how particular y esencialmente porque (parece) que no les importa absolutamente nada más en el mundo, en el universo entero (que según dicen está en expansión constante), que subir a su patineta, remar y sentir el viento rozando su rostro. En ese sentido, puedo afirmar que mi admiración se prolonga hacia los religiosos que creen las cosas a su manera y a quienes Dios les dota de la certeza de que todo tiene una razón, un motivo, aunque éste sea desconocido o conocido hasta últimos momentos.
Es inevitable para mí pensar que cualquier skater podría decir absolutamente lo mismo, o su equivalente, de una reunión de religiosos cristianos y hasta de cualquier otra denominación religiosa. Ambos son religiosos a su manera; ambos creen cosas; ambos actúan en consecuencia. Y de las diferencias vienen los contrastes y los señalamientos en contra. No pueden existir dos iguales en un mismo espacio; uno termina por odiar en otros lo que uno mismo padece, aún cuando sabemos que la diferencia en mínima.
(«A mí, que todo me preocupa, no me preocupa Dios./ No me preocupan ni Dios ni la muerte./ Yo oigo y veo a Dios en todas las cosas, pero no lo comprendo,/ como no comprendo que haya nada en el mundo más admirable que yo./ ¿Por qué voy a empeñarme en que Dios sea otra cosa mejor que este día?/ En cada hora hay algo de Dios/ y en cada minuto también./ En el rostro de las mujeres/ y en el rostro de los hombres está Dios,/ y en mi propio rostro lo veo también cuando me miro al espejo./ Encuentro cartas de Dios en la calle,/ cartas firmadas con su nombre/ y no las recojo porque sé que en cualquier sitio encontraré otras semejantes./ Miles y miles me saldrán al paso, puntuales, por dondequiera que camine.» Walt Whitman) 

21 de abril de 2012

De cómo entretenerse en lugares aburridos y con cuestiones serias

Un niño de dos años y medio reposa en las piernas de su madre en la fila del Ministerio de Hacienda, un lugar muy aburrido. En un momento, extiende su mano hacia mí y gime. Quiere que le preste el audífono que está enganchado a mi oído izquierdo. Yo lo veo y me parece lindo. Es como un adulto pequeñito que no puede hablar. Extraigo el audífono de mi oído y se lo doy. El niño de dos años y medio lo toma y lo examina minuciosamente; parece ser lo más enigmático que ha visto en el mundo. Lentamente (y sin decirle) lo lleva a su oído derecho de dos años y medio. Al escuchar, sus ojos, que hasta el momento han estado anclados al extremo como queriendo recorrer el camino a su oído, se abren considerablemente y se dirigen hacia mí. Al parecer, Deadmau5 le parece lo más raro que ha escuchado en la vida.
Es ese momento cuando el niño de dos años y medio es el mismo niño de sesenta o setenta y tantos años de A serious man. La misma escena, con circunstancias distintas, el mismo asombro, el mismo desconcierto y no saber. El niño de sesenta o setenta y tantos años mira el radio como lo hace el niño de dos años y medio. Ambos examinan las partes y no saben cómo es que hay música dentro. No saben cómo Jefferson Airplane y Deadmau5 caben dentro para cantar Somebody to love y Dr. Funkenstein.
¿Qué escuchará el niño cuando crezca, cuando sea adolescente y le llegue la rebeldía, cuando sea adulto; qué canciones usará para enamorar a alguien; qué canciones serán «del recuerdo» cuando sea viejo?/ ¿Escuchará radio; existirá la radio tal como la conocemos o se inventarán nuevos artefactos o todo, como parece, irá volviéndose inmaterial e ínfimo hasta el punto de ser casi imperceptible y las ondas entonces llegarán hasta transmisores incrustados en el oído interno como una especie de «telepatía»; será retro-pop la música concreta y el tecktonik y el dubstep serán como el tango; qué drogas serán sus acompañantes?/ ¿Será una sociedad como la de Huxley planteó en Un mundo feliz en 1932; se necesitará de la música, del arte, de Shakespeare y Beethoven y Da Vinci?/ ¿Y si...

(Hacerse preguntas existenciales es tan divertido en un lugar tan aburrido como el Ministerio de Hacienda.)

9 de abril de 2012

Nota que encontré tirada en la calle Chiltiupán (again) cerca del Redondel El Platillo


Es la segunda vez que me encuentro una nota así, en el mismo sector. Aquí está la primera.

7 de abril de 2012

Corría 1996

y pasaba por dos separaciones que en su momento me afectaron mucho (mi hermana se casó y se fue de la casa, mi hermano se fue a vivir fuera del país). Tenía trece años, una computadora con sistema operativo MS-DOS, monitor monocromático, ranuras para floppy disks de 5,25" y 3,5", y me gustaba la música. Me gustaba mucha música. Escuchaba todo lo que pasaban a través de los canales locales (Canales 17, 19 y 23) y hacía listas semanales de las canciones que más me gustaban, quizá para olvidarme un poco de lo que estaba viviendo y ocupar mis pensamientos en algo.
Cada archivo semanal sólo permitía ser nombrado con un máximo de ocho caracteres, así es que me las arreglé para indicar a qué semana correspondía cada archivo. Por ejemplo: la primera lista en estas imágenes se llama L15-21NB, lo que significa que es la Lista del 15 al 21 de NoviemBre de ese año.
He reído mucho ahora, recordando ciertas canciones, buscando otras en Youtube para recordarlas y saber que en algún momento de mi vida cruzaron el espacio entre mis orejas. No recuerdo por qué eran 14 canciones semanales, aunque, conociéndome, probablemente sea por la edad que estaba por cumplir.
Les dejo unas fotos de las listas que escribía antes de crear los archivos en Wordperfect Flowcharting 3.






3 de abril de 2012

Ellos se juntan

Hoy ha sido un día memorable: terminé de leer los Trópicos de Miller.

Hacia el final de la novela, Henry habla de ella:

«Quiere irse. Irse... Otra vez su cadera, ese deslizarse escurridizo como cuando bajó del baile y se acercó a mí. Otra vez sus palabras: “De repente, sin razón alguna, se agachó y me levantó la falda.” (…) Tiemblo cuando la plenitud de su muslo me roza. Parece incluso un poco más alta que yo, aunque no lo es. Es por la forma como alza la barbilla. No nota por dónde camina. Camina sobre las cosas, sin mirar, con los ojos completamente abiertos y mirando al vacío. Sin pasado, sin futuro. Hasta el presente parece dudoso. El yo parece haberla abandonado, y el cuerpo se alza hacia adelante, con el cuello lleno y alto, blanco como la cera, lleno como la cara. Sigue hablando en esa voz baja y ronca. Sin principio, sin fin. No soy consciente ni del tiempo ni del paso del tiempo, sino sólo de la intemporalidad. Tiene la pequeña matriz de la garganta conectada con la gran matriz de la pelvis.»

Y en ese momento recordé a Anaïs Nin, quien, en Delta de Venus, cuenta:

«Se tumbaban boca abajo, vestidos aún, abrían un nuevo libro y leían juntos al tiempo en que se acariciaban. Se besaban sobre las imágenes eróticas. Sus bocas soldadas caían sobre enormes y prominentes traseros femeninos, piernas abiertas en compás, hombres gateando como perros, con miembros descomunales que casi se arrastraban por el suelo. Una figura representaba a una mujer torturada, empalada en un madero que le entraba por el sexo y le salía por la boca. Tenía la apariencia de la suprema posición sexual y despertó en Elena un sentimiento de placer. Cuando Pierre la tomó, le pareció que el gozo que sentía mientras el pene la hurgaba se comunicaba con su boca. La abrió, y su lengua asomó, como en el grabado, como si quisiera tener metido el pene en la boca al mismo tiempo que en el sexo.»

Y sentí que eran dos momentos, cercanos o lejanos da igual, de una misma historia.

23 de marzo de 2012

Candy

Candy ve mi libro de Henry Miller y me pregunta si voy a la universidad.
Candy me dice que dejó de estudiar «Ciencias Jurídicas» en Sonsonate y que le gusta ir al campo a comprar jocotes de azucarón, «porque ahí los venden más baratos».
Candy llama la atención: es rubia, usa una blusa de color negro sin mangas muy escotada y un pantalón blanco lo bastante ajustado para marcar su bonita figura, a pesar que ya no es una jovencita. Como accesorios lleva una collar dorado y una cartera pequeña que imita una Louis Vuitton.
Candy dice que hace unos diez años fue modelo. Me dice que tuvo mala suerte. Un día, en San Salvador, un carro la atropelló y no pudo seguir viniendo a los ensayos con «el Licenciado».
Candy me muestra los lugares donde tiene algunas cicatrices. Me dice que le dieron 20 puntadas en la cabeza («de aquí a aquí») y que ella le decía a la enfermera que no le cortaran el cabello. «Dé gracias a Dios que está viva», le contestó la enfermera.
Candy quería volver a «lo del modelaje», usando una peluca que le prestó su amiga. Ella misma le advirtió que «se le podía caer». No lo hizo.
Candy cuenta que a veces las familias «no lo apoyan a uno en lo que quiere».
Candy dice que últimamente ha tenido problemas por la herencia de su abuela, quien «dejó la casa a nombre de mi tía, mi mama y yo. Ella sólo quería dejármela a mí, pero yo dije que no, pensando que se molestarían; ahora más problemas ha dado eso».
Candy dice que la mala suerte hace que no quiera seguir estudiando «un profesorado; quizá me hubiera ido mejor». Un tío que está en Los Ángeles le prometió ayudarle pero ella no siente razón en seguir estudiando.
Candy va con Michelle, su hija de siete años, hacia el Hospital Bloom. Le están curando una quemadura que se hizo en el pie. «Le han injertado piel.»
Candy tiene una mirada tierna que pocas veces deja ver.
Candy ríe tímidamente, sin siquiera volver a verme, cuando Michelle se despide de mí: «adiós, Brandon.»

28 de febrero de 2012

Once in a lifetime (razones para amar a Dream Theater)

Advertencia: este es un post groupie. Si usted tiene problemas con ese tipo de publicaciones, le sugiero que deje de leer en este momento. Si no tiene problema y quiere perder algo de tiempo de su vida leyendo esta publicación intrascendente, pues continúe (tiempo que podría ocupar en hacer el amor/masturbarse, hacer croché, lavarse los dientes o ver un video edificante en YouTube, como este).



Gracias Portnoy, Petrucci, Myung, Rudess, LaBrie, Moore, Sherinian, Magnini, Dominici, por existir.

«How can I feel abandoned even when the world surrounds me?»
Misunderstood del álbum Six degrees of inner turbulence.

No voy a decir las cosas que siempre se dicen de Dream Theater: que es un grupo repleto de músicos virtuosos, que cada uno es un maestro de su instrumento, que es de las bandas más populares de rock-progresivo, que son de Nueva York, que... No. Diré, quizá no tan explícitamente, por qué Dream Theater ha marcado mi vida.

Solía escuchar la Radio Astral hace mucho. Una noche, solo en mi cama, transmitieron una canción que noté extraña, porque casi no era programada en la radio. Al final de la canción, el locutor dijo que se llamaba Hollow years. Esa canción fue la primera.

I
Los amo, porque al día siguiente estaba buscando todo lo que pudiera encontrar de ellos. Creo que conecté desde ese momento porque alcancé a quedarme con unas frases… He never said a word/ He couldn’t take another day… Once the cloud that’s raining over your head disappears/ the noise that you’ll hear/ is the crashing down of hollow years.

II
Los amo porque bajé todos sus discos y el mundo cobró sentido en ese momento: por primera vez encontraba algo que no me aburría (como las bandas de metal y nu-metal que escuchaba en ese tiempo) (ahora ya me aburren un poco ellos también). La música me pareció impredecible, variante, en movimiento, no-estable, cualidades que en ese momento apreciaba mucho por sufrirlas en carne propia. Una vez compré uno de sus discos, que aún conservo, el primer álbum: When day and dream unite, de 1989. De ahí proviene la mejor canción instrumental que existe, una de las mejores cosas que he escuchado en la vida: Ytse Jam, que no es más que majesty escrito al revés. Majesty era el nombre de la banda gérmen de Dream Theater.



III
Los amo por el título del segundo disco: Images & words. Toda mi pasión está en estas dos cosas: las imágenes y las palabras. De ese disco no podría vivir sin Metropolis Pt. 1 - The Miracle and The Sleeper y Wait for sleep/Learning to live. De verdad que me enseñaron a vivir.

IV
Los amo por los artes de sus discos. No por nada al progresivo algunos le llaman art-rock. Algo de eso tienen. (En algún momento de la vida escribí poemas a partir de las portadas. Teatro de los sueños, creo que se llama. Muy original.) Amo su tipografía y logo, además.

V
Los amo porque me pareció que ellos se divertían. Yo me divertía escuchándolos. Llegó el tiempo en que escuché A change of seasons y rebosé de admiración. Esa canción es impresionante. No conseguía entender cómo una banda de rock podía tener tanta capacidad creativa para componer una canción de 23:09 minutos. (Después de eso, llegué a las influencias y conocí Pink Floyd, King Crimson, Rush, Yes y demás, no me critiquen.) Esa canción es la primera que me reveló la composición a manera de óperas/suites, de una canción hecha de varios movimientos, ese préstamo que hacen de la música académica. Carpe diem es una sección de la canción. Carpe diem es una política de vida aún. Citan el poema To the Virgins, to Make Much of Time de Robert Herrick y hay extractos de audio de La sociedad de poetas muertos. Algo nuevo para mí. En vivo, a mitad de la canción, a veces, tocan un pedazo del tema de Los Simpsons: eso es divertirse.

VI
Los amo porque de ese tiempo, mediados de los noventas, data una banda paralela con los mismos integrantes pero en distintos instrumentos: Nightmare Cinema (lo opuesto a Dream Theater). Saber que algo puede ser otra cosa es saber jugar y divertirse.

VII
Los amo por ser swingers de la música. Cada uno de ellos está envuelto en varios proyectos aparte de Dream Theater. Liquid Tension Experiment, Liquid Trio Experiment, O.S.I., Transatlantic, etcétera, etcétera, etcétera, aparte de sus carreras como solistas.

VIII
Los amo porque han llevado a últimas consecuencias la tradición de hacer concept albums, como The Wall de Pink Floyd. Se habla de un meta-álbum a partir del primer álbum concepto que grabaron: Metropolis Pt. 2 - Scenes from a memory. El siguiente álbum, Six degrees of inner turbulence, comienza como termina el anterior. El siguiente, Train of thought, comienza con la misma nota con la que termina Six degrees of inner turbulence. Así, cuatro o cinco discos. Cabe destacar que Metropolis Pt. 2 - Scenes from a memory es hermosísimo, el álbum preferido por muchos y por mí. Es, en realidad, una obra de teatro que comienza con una regresión. Son doce tracks divididos en escenas. Las escenas contenidas en dos actos. Un disco con personajes: el hipnoterapista (cuesta mucho no pensar en Freud), Nicholas y Victoria. Asistimos a la puesta en escena de una historia de amor, celos y crimen. Cabe destacar que el álbum, que dura 78 minutos, durante la gira lo tocaban completito, sin parar entre canciones. 



IX
Los amo por poder hacer canciones hermosas, baladas, tranquilas y hasta acústicas como The silent man, Anna Lee o Through her eyes y poder hacer canciones bastante fuertes, rápidas, para headbanguiar, hermosas también, como Beyond this life, The glass prison o As I am.

X
Los amo por versionar discos completos de otras bandas a las cuales rinden tributo: Master of Puppets, The number of the beast, Dark side of the moon, entre otros. (Escuche el Big Medley: una probadita clásica.)

XI
Los amo porque aún me gustan (aunque sus últimos discos Black Clouds & Silver Linings y A Dramatic Turn of Events han perdido la magia de los primeros). Y ya. Es mejor escucharlos.

Posdata: Eduardo Salles ha asegurado que todo el que sea fan de Dream Theater ha sido, es y será un forever alone. Solamente.

25 de febrero de 2012

Me gustó cuando lo escribí hace unos días, ahora ya no:

«El mundo cabe en una canción»
Fito Páez

Uno no se da cuenta del poder de la música. Por básica o simple que sea, en la constante repetición de las canciones se transmiten una serie de conocimientos, saberes, experiencias, formas de ser, ideologías. Toda una vida, una forma de ser, una perspectiva del mundo, una eternidad, caben en los cinco minutos (o menos) que dura una canción.
Pensé en esto al ver una chica cantando una canción de Pitbull en un microbús. Vestía de un animal print extraño, como si fuera de algún felino extraterrestre junto con una falda a rayas. No parecía de la ciudad. Movía sus labios casi imperceptiblemente; durante el coro de la canción, el movimiento de los labios era más evidente. Parecía en un trance en el cual iba rellenando con sus propias vivencias los versos de la canción de Pitbull, aunque no hiciera más que repetir las líneas mismas de la canción. (Este fenómeno, a gran escala, repetido hasta la saciedad, es lo que busca la propaganda.)
Todo un proceso de construcción se da en el momento de escuchar una canción. La construcción de alguien nuevo, más allá de ser bueno o malo. Alguien escucha a otra persona, al autor de la canción. Al momento de escuchar (y gustar) de Piutbull me convierto, de alguna manera, en Pitbull, me vuelvo un poco él. Al momento de escuchar (y gustar) de Prokofiev, soy un poco Prokofiev, adopto su ser por un momento, gozo su ritmo, su tiempo, su carácter y, en última instancia, vivo su vida, al menos por un momento. Este vivir su vida puede llegar a transformarme para siempre. La canción y el autor, en última instancia, son construidos al momento de escuchar la canción.
Esta misma dinámica se puede aplicar, con toda seguridad, hacia otras ramas del arte, de la expresión humana. El otro día, por ejemplo, frente a un cuadro de Salarrué, me sentí Salarrué, pensando en que físicamente, él, en algún momento (largo, corto, no importa) estuvo frente a ese cuadro, en ese mismo espacio que es distinto pero que me hace sentir que el cuadro lo hago, lo pinto yo, mientras lo veo y ocupo el espacio que Salarrué ocupó algún día. El cuadro es un bodegón de frutas (que actualmente está en la exhibición permanente del Museo de Arte de El Salvador, MARTE). Y son las frutas más vivas que he visto, más frescas que las de cualquier publicidad de supermercado, más vivas, aún, que las frutas de verdad.
Quizá este sea el gran poder (un tanto olvidado) del arte, y de cualquier tipo de expresión humana, más allá de concebirla como una obra de arte o no (porque lo bello y los cánones artísticos cambian con el viento y cada uno los amolda a su propia perspectiva de mundo) o de tener características artísticas o no.
Esa chica vestida de un animal print urbano extraterrestre basta para comprobar que el arte y las expresiones humanas de distinta naturaleza pueden servir para algo, sirven para algo, en la medida en que dichas expresiones sean compartidas socialmente, como es la naturaleza de las mismas. Aquellos desesperanzados que piensan y sienten que el arte sirve para nada (porque «es un simple goce estético», porque «es sólo para intelectuales», porque «no se generan cambios a gran escala», por la razón que sea), pueden estar advertidos.
Esto me lleva a pensar en el incomprendido y existencialista (a la fuerza) Arte Contemporáneo, el cual pone a prueba al público que generalmente se define poco receptivo a dicho tipo de propuestas. Al igual que el reggaetón, el Arte Contemporáneo es una forma de expresión y, como tal, es un elemento constructor de los seres humanos, por pocos (o muchos) que sean. Como Ernesto Sabato cuenta en uno de sus libros: «nadie puede ver en una novela, en un cuadro, en un sistema de filosofía, más inteligencia, más matices de espíritu que los que él mismo tiene.»
Basta que una persona pueda verse, oírse, palparse, en una palabra identificarse con alguna expresión, con alguien más (el autor de la misma), para saber que el camino está hecho. Y si nadie se identifica con tal o cual expresión u obra es porque ésta está creando las condiciones para ser apreciada.

20 de febrero de 2012

Nomenclatura de carpetas (tweets)

- Super interesante cómo cada quien ordena su vida virtual a su manera y da nombres a cada una de sus carpetas o espacios virtuales.
- Una carpeta que necesitaba desde hace tiempo y que por alguna razón no había creado: «In progress».
- Mayúsculas para carpetas generales, minúsculas para subcarpetas.
- Cuestión de orden. Soy bien ordenado.
- A lo largo de mi vida o desde que tengo computadora (porque no he tenido toda mi vida), le he llamado a distintas cosas de varias maneras.
- Mis fotos han sido siempre «X-Files» y los discos, cuando los grabo, siguen la notación X01, X02, X03... voy por el X27.
- Mis bacapeos de música en algún momento comenzaron a llamarse «O», por la forma de los discos. Voy por el O118.
- «CREA» para proyectos de diseño no personales. «X-Files» para cosas visuales. «Letras» para las cosas que escribo. Tengo algunos vacíos.
- Aún no sé cómo conjugar algunas carpetas, la lógica me abruma.
- Creo que la carpeta «In progress» será de mucha utilidad personal.
- «In progress» es un nombre bastante común en la actualidad. Sin embargo, lo retomé de la descripción del perfil de @stevevai en Twitter :D

19 de febrero de 2012

De las formas de ser bueno y hacer lo correcto

«la gente solía considerarme bueno, generoso, leal, fiel. Tal vez tuviese esas virtudes, pero, si las tenía, se debían a mi indiferencia: podía darme el lujo de ser bueno, amable, generoso, leal, etcétera»
Henry Miller

Hoy le cedí mi asiento en el bus a una señora con su hijo en brazos. El gesto fue bien visto por la señora y los demás pasajeros. Me sentí bien al hacerlo. El libro que leía ya había comenzado a aburrirme.

14 de febrero de 2012

Happy Valentine's Day by Henry Miller

«Me sentía exactamente como Jesucristo se habría sentido, si lo hubieran bajado de la cruz y no lo hubiesen dejado morir. Estoy seguro de que el sobresalto de la crucifixión habría sido tan grande, que habría sufrido una amnesia completa sobre la Humanidad. Estoy seguro de que, después de haber curado sus heridas, le habrían importado un comino las tribulaciones de la Humanidad, se habría lanzado con la mayor fruición sobre una taza de café y una tostada, suponiendo que hubiera podido conseguirlas.
Quien, por un amor demasiado grande, cosa al fin y al cabo monstruosa, muere de sufrimiento, renace para no conocer ni amor ni odio y disfrutar. Y ese disfrute de la vida, por haberse adquirido de forma innatural, es un veneno que tarde o temprano corrompe el mundo entero. Lo que nace más allá de los límites normales del sufrimiento humano actúa como un boomerang y provoca destrucción. De noche las calles de Nueva York reflejan la crucifixión y la muerte de Cristo. Cuando el suelo está cubierto de nieve y reina el más absoluto silencio, de los horribles edificios de Nueva York sale una música de una desesperación y una ruina tan tétricas, que hacen arrugarse la carne. No se puso piedra sobre piedra alguna con amor ni reverencia; no se trazó calle alguna para la danza ni el goce. Juntaron una cosa a otra en una pelea demencial por llenar la barriga y las calles huelen a barrigas vacías, barrigas llenas y barrigas a medio llenar. Las calles huelen a un hambre que nada tiene que ver con el amor; huelen a barriga insaciable y a nulas y vanas creaciones del vientre vacío.»

:(

13 de febrero de 2012

Amor nuevo

(Del CD de bacapeos del año 2006)

Me sé muy curioso para la lectura de conversaciones que personas ingenuas o apuradas dejan grabadas en los ordenadores alquilados, después de pasar algún tiempo en los salones de chat. Es así como encontré esta pieza cautivadora que vale la pena transmitir.

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Sesión iniciada el: domingo, 11 de junio de 2006
Participantes:
Anita (anaxxxxxxxx_xxxxxxxx@hotmail.com)
COMPUTER LOVER (richyxxxxxxx@hotmail.com)
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[11:12:39] COMPUTER LOVER: MUAHHHHH
[11:12:43] Anita: te amo
[11:12:48] Anita: ¿qué tal mi príncipe?
[11:12:53] Anita: ¿cómo amaneció?
[11:12:55] COMPUTER LOVER: SORRY TENÍA APAGADO EL MSN
[11:13:05] Anita: ¡ahhh!
[11:13:08] Anita: con razón
[11:13:18] COMPUTER LOVER: te amo
[11:13:25] Anita: te conectaste tan luego
[11:13:30] Anita: te llego el mensaje
[11:13:44] COMPUTER LOVER: cuando estaba conectando sonó
[11:13:56] Anita: jajaja
[11:13:58] COMPUTER LOVER: no lo he visto
[11:13:59] Anita: mmmmm
[11:14:17] Has aceptado la invitación para iniciar una videollamada.
[11:14:51] La Videollamada con COMPUTER LOVER ha terminado.
[11:15:01] COMPUTER LOVER ha aceptado tu invitación para iniciar una videollamada.
[11:16:00] Anita: no te escucho
[11:16:03] Anita: ¿y tú?
[11:16:33] La Videollamada con COMPUTER LOVER ha terminado.
[11:17:03] COMPUTER LOVER ha aceptado tu invitación para iniciar una videollamada.
[11:34:15] COMPUTER LOVER: mandala
[11:34:25] Anita: ¿el qué?
[11:34:47] La Videollamada con COMPUTER LOVER ha terminado.
[11:34:47] COMPUTER LOVER: la invitación
[11:35:01] COMPUTER LOVER: para verte
[11:35:42] COMPUTER LOVER ha cancelado la invitación para iniciar una videollamada.
[11:35:52] Anita: ¿por qué la cancelaste?
[11:35:52] COMPUTER LOVER: ¿que pasó?
[11:35:56] Has cancelado tu invitación para iniciar una videollamada.
[11:36:02] COMPUTER LOVER: otra vez
[11:36:39] Anita: ¿qué pasa?
[11:36:39] COMPUTER LOVER: ¿que pasó?
[11:36:44] COMPUTER LOVER: no sé
[11:36:50] Anita: jajajajajaja
[11:37:02] COMPUTER LOVER ha aceptado tu invitación para iniciar una videollamada.
[11:37:03] Anita: los dos dijimos lo mismo a la vez
[11:37:27] La Videollamada con COMPUTER LOVER ha terminado.
[11:37:37] COMPUTER LOVER ha aceptado tu invitación para iniciar una videollamada.
[11:45:33] Anita: te AMO
[11:45:46] COMPUTER LOVER: yo te amo mas
[11:48:52] Anita: de qué te ríes
[11:48:54] Anita: ???
[11:48:58] COMPUTER LOVER: de nada
[11:51:59] Anita: tu dirección!!!
[12:03:00] COMPUTER LOVER: cuando me preguntaron
[12:03:00] Anita está ahora En línea
[12:03:02] COMPUTER LOVER: si
[12:03:06] COMPUTER LOVER: tenia
[12:03:09] COMPUTER LOVER: novia
[12:03:15] COMPUTER LOVER: o si era casado
[12:03:26] COMPUTER LOVER: y yo
[12:03:32] COMPUTER LOVER: les dije que si
[12:03:34] COMPUTER LOVER: y me
[12:03:38] COMPUTER LOVER: dijeron
[12:03:50] COMPUTER LOVER: que donde estaba
[12:03:54] COMPUTER LOVER: y porque no
[12:04:00] COMPUTER LOVER: te había llevado
[12:04:05] COMPUTER LOVER: si te amaba
[12:04:55] COMPUTER LOVER: 21
[12:05:04] COMPUTER LOVER: ?????
[12:09:35] Anita: es que si yo doy una razón ya no seria una sorpresa
[12:09:36] COMPUTER LOVER: kjmwkjmwqpkmqpmq
[12:16:04] COMPUTER LOVER: mucho
[12:16:07] COMPUTER LOVER: mucho
[12:16:12] Anita: YO MUCHO MÁS
[12:16:15] COMPUTER LOVER: no
[12:16:18] Anita: YO MÁS
[12:16:19] COMPUTER LOVER: yo mucho
[12:16:20] COMPUTER LOVER: más
[12:16:25] Anita: YO YO YO YO YO YO YO
[12:16:27] Anita: MÁS
[12:16:34] COMPUTER LOVER: no
[12:17:11] COMPUTER LOVER: todo lo que digas es lo que yo siento más de ti
[12:17:11] Anita: YO MÁS
[12:18:27] Anita: TE AO
[12:18:28] Anita: AMO
[12:18:30] Anita: TE
[12:18:33] Anita: AMO
[12:18:34] COMPUTER LOVER: no
[12:18:35] Anita: T
[12:18:37] Anita: E
[12:18:39] Anita: A
[12:18:41] Anita: M
[12:18:42] COMPUTER LOVER: yo más
[12:18:42] Anita: O
[12:18:44] COMPUTER LOVER: jajaja
[12:18:46] Anita: NO NO NO NO NO NO NO NO
[12:18:48] Anita: YO MÁS
[12:18:50] COMPUTER LOVER: si
[12:22:11] Anita: Reproducir "Beso"
[12:22:28] Anita: YO TE AMO MUCHO MÁS
[12:23:56] COMPUTER LOVER ha aceptado tu invitación para iniciar Hexic.
[13:00:59] Anita: TE
[13:01:01] Anita: AMO
[13:02:51] Anita: MI VIDA
[13:02:56] Anita: YO QUIERO
[13:02:58] Anita: TU
[13:03:03] Anita: DIRECCIÓN
[13:06:05] Anita: BYE
[13:06:08] Anita: bye
[13:06:47] COMPUTER LOVER: tqm
[13:08:14] La Videollamada con COMPUTER LOVER ha terminado.
[13:08:14] Anita: te amo
[13:08:18] COMPUTER LOVER: Reproducir "Beso"
[13:08:22] Anita: te cuidas mucho
[13:08:28] Anita: yo te mando muchísimos
[13:08:30] Anita: besos
[13:08:32] Anita: más
[13:08:33] COMPUTER LOVER: bye
[13:08:36] Anita: bye
[13:08:38] Anita: y
[13:08:40] Anita: sabes
[13:08:41] COMPUTER LOVER: muahhhhhhh
[13:08:42] Anita: yo sé
[13:08:46] Anita: que sí me vas a
[13:08:51] Anita: regalar tu dirección
[13:08:53] Anita: te amoooo
[13:08:56] Anita: te adoro
[13:08:59] COMPUTER LOVER: te amo
[13:09:02] Anita: te amoooo
[13:09:02] COMPUTER LOVER: muahhhh
[13:09:05] COMPUTER LOVER: bye
[13:09:06] Anita: bye
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Antes era distinto, había un cruce de miradas, un sentimiento ineludible, una incertidumbre generalizada, una incógnita por despejar. Un llamado de la sangre hacia algo incierto. Una corazonada –así le llamaban- que carcomía por dentro toda existencia, hasta ponerla a merced de las más alucinantes empresas, de las decisiones más precipitadas, de los pensamientos más celestiales y, por qué no, de los más impuros. Un estremecimiento de, al menos, diez grados en la escala Richter personal.
¡Oh, magnífico amor, amor nuevo, que a tales seres unes! Eres encantador, porque eso de amar a otra persona sin conocerla, sin duda alguna, es el mayor acto de amor que se ha visto.

12 de febrero de 2012

Al borde de un ataque

Amé Mujeres al borde de un ataque de nervios.
La historia.
Los personajes.
La persecución del final.
Frases como la siguiente: «es mucho más fácil aprender mecánica que psicología masculina. A una moto puedes llegar a conocerla a fondo; a un hombre jamás, Ana, jamás.»
Y esa bolsa estampada de Delaunay que condensa toda la estética de Almodóvar.
Todo es para quedar al borde de un ataque. De algo.

4 de febrero de 2012

Henry Miller y mi sobrino

Trópico de cáncer, a diferencia de todos los libros que he leído (tratado de leer) en los últimos meses, no me ha aburrido. Casi lo termino y cuando he encontrado pasajes como el siguiente no he podido más que dejar de leer y llorar (seguro que las cosas no iban tan bien por ese tiempo, quizá como hoy):

"He vagado por todo Estados Unidos, y por Canadá y México. La misma historia en todas partes. Si quieres pan, tienes que aceptar la rutina del trabajo, marcar el paso. Por toda la tierra un desierto gris, una alfombra de acero y cemento. ¡Producción! Más tuercas y tornillos, más alambre de púas, más galletas para perros, más segadoras mecánicas para césped, más rodamientos de bolas, más explosivos instantáneos, más tanques, más gas venenoso, más jabón, más pasta de dientes, más periódicos, más educación, más iglesias, más bibliotecas, más museos. ¡Adelante! El tiempo apremia. El embrión está abriéndose paso por el cuello de la matriz, y ni siquiera hay una gota de saliva para facilitar la salida. Un parto seco, estrangulador. Ni un gemido, ni un chirrido. Salut au monde! Salva de veintiún cañones zumbando desde el recto. «Llevo el sombrero como me place, dentro o fuera de casa», decía Walt. Aquélla era una época en que todavía podías encontrar un sombrero de tu talla. Pero el tiempo pasa. Para encontrar ahora un sombrero de tu talla tienes que ir a la silla eléctrica. Te dan un gorrito. Un poco justo, ¿eh? Pero ¡no importa! Te está bien.
Tienes que estar en un país extraño como Francia, caminando por el meridiano que separa los hemisferios de la vida y de la muerte, para saber qué incalculables perspectivas se abren ante ti. ¡El cuerpo eléctrico! ¡El alma democrática! ¡Pleamar! Santa Madre de Dios, ¿qué significa esta insensatez? La tierra está reseca y agrietada. Hombres y mujeres acuden juntos como nidadas de buitres sobre una carroña hedionda, para aparearse y después volver a separarse volando. Buitres que descienden de las nubes como piedras pesadas. Garras y pico, ¡eso es lo que somos! Un enorme aparato intestinal con una nariz para olfatear carne muerta. ¡Adelante! Adelante sin piedad, sin compasión, sin amor, sin indulgencia. ¡No pidáis cuartel ni lo deis! ¡Más acorazados, más gas venenoso, más explosivos instantáneos! ¡Más gonococos! ¡Más estreptococos! ¡Más bombarderos! ¡Más y más... hasta que toda la puta maquinaria vuele en pedazos, y la tierra con ella!"

Leer este pasaje del Trópico mencionado, me hizo recordar una conversación de mi hermana con Rodrigo, mi sobrino, en la que hizo un monólogo que iba más o menos así (en el fondo, creo que hablan de lo mismo):

- Y cuándo tú te mueras, mamá, ¿qué va a pasar? (Pausa.) Pero verdad que si la gente se muere, ¿vienen más abuelitos y vienen más niños? (Pausa más larga.) Mamá, hay bastantes viejitos, bastantes niños… esto no termina…

11 de enero de 2012

La catedral

«Deseo dejar muy bien en claro que la Iglesia, siempre ha estado y estará en favor del arte; de modo especial estamos comprometidos en promover y defender el arte nacional y por eso nos ha dolido tomar esta decisión. Además sentimos mucho haber causado tristeza y dolor, al Artista y a su Familia, a quienes les rogamos tengan la bondad de disculparnos. Me es grato hacer un público reconocimiento a Don Fernando Llort…». Cinismo. Del mismo que anuncia en su cartelera lo de «vida sucia, corazón limpio». Si no somos éticos, al menos seamos estéticos. Off the record: «Quien pregunte de los mosaicos recuérdenle que uno de los mandamientos es no mentir.» En el Arzobispado de San Salvador con toda seguridad hicieron un checklist de todos los errores de comunicación posibles. Y hasta el momento los han cumplido toditos al pie de la letra. Epic fail: hay que saber mentir o hay que decir la verdad y mostrarse humano y no divino. Eso de Arquitecta (a la tipa que «representa» a «Servicios Inmobiliarios Molina») no se lo cree ni Dios (el Gran Arquitecto, según algunos). Buenas razones hay aquí para creer lo contrario. Entre otras cosas, el DIH protege no sólo a las personas no participantes en hostilidades o que han decidido dejar de participar en enfrentamientos, sino también prevé el uso de algunos signos distintivos que se pueden emplear para identificar a personas, bienes y lugares protegidos. Sería bueno marcar todos los edificios y todas las casas y marcarnos todos nosotros, porque ya no se sabe nada en esta película llena de buenos y malos a conveniencia. La Iglesia es una institución medieval, aunque haya llegado a este siglo: no hay que tomar tan en serio su apertura, su democracia, su comunidad, su armonía, porque más parece una campaña de RSE sacada de la manga y la comunicación sin acciones que le respalden, es nada. Y, en fin, estamos lejos de lo hermoso: «Durante cien años o más, el mundo, nuestro mundo, ha estado muriendo. Y, en estos cien últimos años aproximadamente, ningún hombre ha sido lo bastante loco como para meter una bomba por el ojo del culo a la creación y hacerla saltar por los aires. El mundo está pudriéndose, muriendo poco a poco. Pero necesita el coup de grâce, necesita saltar en pedazos. Ninguno de nosotros está intacto y, sin embargo, tenemos en nuestro interior todos los continentes y los mares que separan los continentes y las aves del aire. Vamos a consignar la evolución de este mundo que ha muerto, pero que no ha recibido sepultura. Estamos nadando en la superficie del tiempo y todo lo demás ha naufragado, está naufragando o va a naufragar. Será enorme, el libro. Habrá océanos de espacio en que moverse, transitar, cantar, bailar, trepar, bañarse, dar saltos mortales, gemir, violar, asesinar. Una catedral, una auténtica catedral, en cuya construcción participará todo aquel que haya perdido su identidad.»

La realidad


Todas mis inconsistencias (o no correspondencias) con la realidad provienen de ver a Gonta, el de «¿Puedo hacerlo yo?», comer bolas de arroz. Para comenzar, eran bolas de arroz de papel/cartón. Luego, él, que era una especie extraña de animal, ganaba las bolas de arroz por hacer algo de lo que Noppo, su estilizado amigo, desarrollaba. Para terminar, Gonta tenía boca, pero comía las bolas de arroz no a través de ella. El ser que vivía en Gonta, que lo hacía moverse, metía las bolas de arroz por debajo de la cabeza (máscara), mientras la boca se movía, haciendo sus característicos sonidos que sólo Noppo entendía. Demasiado. Los «chinos-japoneses» son unos pervertidores de menores.