26 de noviembre de 2011

25 de noviembre de 2011

23 de noviembre de 2011

Desde que te amo, amo a mi profesor de Organismos regionales e internacionales

Amo el Derecho internacional. Amo los Derechos Humanos y el DIH. Ámolo, Licenciado Contreras, por ser tan conocedor de su área (la cual nunca pensé que me gustaría), por sus albures, su comportamiento políticamente incorrecto y hasta por ser feo y panzón y usar corbatas rayadas diagonales con camisas cuadriculadas. Ámolo porque ha logrado hacer algunas conexiones entre mis neuronas, más que la marihuana (¿o es que me ha desconectado algunas?, ¿más que la marihuana?). Amo haber cursado (y estar cursando todavía, pero ya casi de salida) esta materia después de Relaciones Públicas III, pues es como una prolongación a nivel internacional de las comunicaciones y la diplomacia y el lobbying y bla, bla, bla. Saber que el mundo es chiquito y que puede asirse. Ver a los Estados (no, no es Estados Unidos, dear) como vecinos de una colonia. Saber de las reglas del juego y saber que no son coercibles y haber conocido el término exquisito, predecible y, a pesar de ello, sorprendente, de “moral internacional”. Es importante la moral (débil aprobación). Es importante estar pendientes de la casa del vecino, porque si se quema, la de nosotros corre peligro. Tomar (mayor) consciencia de la miseria humana y el irrespeto perenne de los derechos humanos en la comarca, como dice Carlos Cañas Dinarte. Ámolo, Licenciado Contreras, por haber condensado en un ejemplo todo lo que había intuido en algún momento: el hecho de las muchas pasarelas que hay en El Salvador es un claro indicador que los derechos del peatón (y quizá del ser humano) son violados por la Ley del Más Fuerte: ¿y qué decir de los discapacitados y de cualquiera que no puede subir a ellas?. Ámolo porque siempre había querido escribir de esto y citar esas películas y documentales donde las multitudes de Tokio cruzan las calles por los pasos cebrados en cámara rápida (vaya usted a saber si es cierto que existe Tokio y esas gentes; todo puede ser mentira). Ámolo como amo los pasos cebrados (cuestión de animal print urbano) y las cámaras rápidas. Ámolo como amo tanto imaginarme, mientras cruzo sin prisa y sin gloria una calle de San Salvador, como un quinto Beatle cruzando eternamente el Abbey Road.

20 de noviembre de 2011

27 a mis 28, Walt

27 by efraincaravantes

19 de noviembre de 2011

15 de noviembre de 2011

11 de noviembre de 2011

Ici et maintenant

«No one else could hear his soul's music. He was alone. More alone than anyone because he understood why he was alone.»
Mad shadows de Marie Claire Blais

Versión Euforia, por favor. Los barcos viajan de país en país, la luna no siempre es la misma. Buscarte. Querer compartir un café, la vida, como siempre lo hicimos, por años. (¿Te acordás del café, la plática, los cinco dólares?) Querer que todo sea como antes, cuando éramos jóvenes y felices o cuando creíamos serlo. Y vos te vas a ir, sola en tu habitación. Saber que no se puede, que ya te has ido, que eres feliz. Arrepentirme del momento en que, sin saberlo (ya no vale decirlo), hice todo a un lado. Tu mamá se fue Marruecos sin alhajas. Extrañarte. Saber que yo orillé todo. (Esta vez sí, soy el responsable.) Sentirme bien, sin embargo, por saber que la estás pasando bien. Es algo así como cansarse de todo y todo sigue dando vueltas. Lo nuevo siempre es mejor (bueno, no siempre) y vos lo necesitás. Merecés eso y mucho más, merecés todo lo que no has tenido en la vida. Estoy abriéndome. Todo estaba siendo tan difícil para mi, para vos. Estoy cansándome. Y esperar volverte a ver (esperar, esperar) para abrazarte y que abracés y me digás que todo, desde el inicio hasta el final de los días, estuvo, ha estado, está y estará bien, como siempre pasa contigo. Mi nación no tiene cruces ni banderas. Sentirte. Sentir todo tu dolor. Intuir todo lo que has pasado. No, creo que nunca es tarde, una válvula de escape se transforma en un acorde. Sentir esas canciones que vives, que son tu misma canción intranquila. Sentir las palabras que se te quedan dentro, esas que no son luz. Sentir tu no saber. No, es que ya no quiero más nadar en piletas. Querer ayudarte a salir de donde estás, a levantarte, cuando yo mismo estoy tirado en la gran pileta del mundo, necesitado de la misma mano que te ofrezco. Están partiendo el mundo por la mitad, están quemándose las velas. Recordarte. Estoy usándote, estoy riéndome. Riendo. Y mi canción es un antídoto liviano. Y con todas las lágrimas que nos quedan. No es que no te crea es que las cosas han cambiado un poco. Lo vi: soy un ojo enorme. Es mi corazón quien decide entre el mar y la arena. Mi extraño, retorcido, colorido corazón, siempre lo sabe. Necesito verte antes que sea demasiado tarde. (Mentiría si te digo que no te extraño.) Casi son las tres, tres agujas tengo en la cabeza. Amarte. Necesitarte más y más. Una cuerda es una bala, el amor un ejercicio, una iglesia es como un circo. Extrañar tus besos, tus abrazos, tu frescura, tu olor en las diez mil cosas que no conozco o que conozco pero no a través tuyo. Quiero vivir aquí, mas quiero cambiar, cambiar para sentirme vivo. Intuir toda la multitud que contienes: una multitud que no me es familiar (una condición tan necesaria). Repasar tus rasgos, memorizarlos. Verte mientras hablas como en trance. Necesitar tu boca, tus palabras y los silencios que existen entre ellas (¿me has hablado del silencio?). Y te daré una flor. Saber que podría amarte para siempre, como siempre amo, como te amé desde la primera vez. Y te daré un, oh, mi amor: comprender todo desde un inicio, aceptar que he perdido, que he ganado y que estoy, ici et maintenant, entre lo que fue y lo imposible, tranquilo pero herido.

9 de noviembre de 2011

Tema de actualidad: XXX


En días en que Benedicto XVI exige ponerle fin a la pornografía y la prostitución en internet (todas las restricciones de los sistemas oficiales siempre sirven de aliciente para que lo prohibido florezca), a mi me llega esta enigmática correspondencia al mail (o, por lo menos, curiosa, por su estructura gramatical y desde la teoría de la comunicación): HOY (ayer, a las 11:46 p.m.) resulta que las Gerencias de Marketing (generalización sumamente subjetiva) se dedican a reproducir XXX BANNERS (¿o será que me querían vender un XXXL BANNER?, ¿una valla publicitaria?, ¿acaso un impreso de la película de Vin Diesel?) que ATAN (claro, todas las pasiones atan, y más las bajas, bajísimas) a tan solo $14.60 (un precio bastante accesible). Sócrates diría que hoy, en serio, ya no se sabe nada, nadita. Y yo menos que quiero saber de qué se trata y despejar mi duda con un sólo clic. He mandado el mail directo a la papelera.