30 de junio de 2011

Lego, luego existo

No puedo hacer un resumen de mi infancia (por pequeño que sea) sin mencionar a Lego. De pequeño amé sus piezas, sus diseños arriesgados y modernos. De grande sigo amando eso, más su mercadotecnia/publicidad.
Aún conservo el robot Spyrus que me regaló mi hermana cuando era chico. En aquel tiempo, los noventas, para ella y para el nivel socioeconómico de mi familia, fue un regalo caro. Yo morí de la alegría y volví a nacer después de ese regalo. Amé construir y destruir el robot miles de veces, construir y destruir miles de cosas más: naves espaciales, cohetes, vehículos galácticos, etcétera.
Recientemente leí una entrevista con el fundador de Lego, el danés Ole Kirk Christiansen, en la cual decía que “La idea de captar una idea es algo más que la mera analogía visual del acto físico de atrapar. La cultura trazada en la mente no puede existir sin una auténtica cultura de la mano… si a la mano se le permite alcanzar todo su potencial, no solo se le limita a trabajar, sino que además juega… entonces también la mente se desarrollará con mayor libertad. La plasticidad en la mano es la plasticidad en la mente, el objeto agarrado es la idea captada”; no hay párrafo que describa mejor la cualidad de esos pequeños bloques de plástico. (Es el mismo caso que con Barbapapá.)
A mis 28 años sigo jugando, construyendo, siendo, pensando, aprendiendo, todo a través de la mano.

29 de junio de 2011

28 de junio de 2011

Cuestión de forma

Todo porque me enseñaron que una cosa puede ser muchas cosas más.

26 de junio de 2011

Gato

Odio los lunes. Odio levantarme temprano. (Amo dormir hasta tarde.) Amo el café. Amo ver películas y atiborrar mi cuerpo de comida chatarra. Amo la comida italiana. Amo el color naranja. Rayo las paredes. Busco siempre lo que me conviene. Amo a Pooky. Sufro de ataques de misantropía. Amo empaquetar a Odie (imaginariamente) siempre hacia Abu Dhabi. ¿Le parezco conocido?

Postdata: ésta es la primera de una serie de entradas donde compartiré los agentes pervertidores de mi niñez, los cuales han marcado irrevocablemente mi forma de ser.

24 de junio de 2011

caralibro®

19 de junio de 2011

16 de junio de 2011

Grito(s)

Ámolos. Uno es el cuadro pintado por Julia Díaz en los ochentas. El otro es one frame del video de Stinkfist de Tool, fechado en 1996. Llama mucho mi atención el parecido que hay entre las dos imágenes, en cuanto composición, paleta de colores, rasgos faciales y, por supuesto, el gesto mismo. En el cuadro de Díaz, estamos frente a la escena, viendo directamente el grito apagado del sujeto que sale de la oscuridad, mientras levemente percibimos la presencia de otro al borde inferior del cuadro. En el video de Tool, el protagonista se mira a sí mismo (en el borde inferior del cuadro vemos la parte posterior de la cabeza) en un espejo que, de aparecer completo, sería aún más parecido al cuadro de Díaz. Obviamente hay miles de cosas distintas (edades y circunstancias, por solo citar dos ejemplos) pero el grito, tan primitivo/instintivo, es uno solo.

1 de junio de 2011

Cristo y Mantegna revisited