27 de septiembre de 2009

Stella: la negación de lo innegable




“Y no pasa nada. Oh grandísima nada.”
Alfonso Kijadurías

Stella, aunque así lo parezca, no buscaba ser parte del abstraccionismo geométrico o del constructivismo. De hecho, el no vivió donde estos movimientos se desarrollaron ni en sus tiempos de desarrollo.
Él solamente empezó a “averiguar qué es la pintura” y a “anhelar, seriamente, descubrir una manera de trabajar sobre la que no se pudiera escribir”. Él quería que la pintura fuera, simplemente, un objeto, que no fuera la representación de algo más, que no fuera algo del mundo físico o emocional del artista, lo que lo diferenciaba de sus predecesores: los expresionistas abstractos. Para él una pintura no era una ventana imaginaria a través de la cual el espectador podría llegar a ver algo más allá. Una pintura, dijo en alguna ocasión, es “a flat surface with paint on it - nothing more”. El vacío, la grandísima nada, comenzó a llenar sus cuadros. Los críticos comenzaron a llamar a esto “cool art” o “idot art”.
Stella quería eliminar el contenido y Susan Sontag escribió, para este tiempo (mediados del siglo pasado), Contra la interpretación, buscando librar al arte de significados y de la necesidad de interpretación (entendida como el acto mental que, gracias a ciertas reglas de traducción, hacen a la obra intelectualmente digerible). Stella lo resumió todo, idiota o genialmente, en la siguiente frase: “lo que se ve es lo que se ve”.
Se preguntará entonces “¿qué es lo que se ve en su pintura?”. Lo que se ve. Composiciones geométricas con colores muchas veces limitados (algunas negras) y pintados con brocha gorda. Cuadros que no son cuadros, que son polígonos, triángulos, stellas: shaped canvases. Cuadros que han desplazado el punto focal (¿el tema?) del centro de la obra hacia los extremos, hacia todo el perímetro de la stella. “Literalidad del soporte”, dicen.
Forma y contenido son inseparables, nos han dicho en la escuela. Stella niega con toda consciencia la segunda, al menos teóricamente. Porque la práctica nos dice que por alguna razón los cuadros son como son y se llaman de la manera que se llaman (los títulos de sus obras son puestos al azar, sacados de una lista de títulos). Al final, Stella, trabajando para sí mismo y no queriendo decir nada, dice. No se puede (¿no se debe?) estar frente a una obra sin pensar o sin sentir algo. Así sea la nada.

25 de septiembre de 2009

Se robó el show

21 de septiembre de 2009

Desfile de negativos










16 de septiembre de 2009

¿Qué es más grande?

¿Lo artístico o lo estético?

15 de septiembre de 2009

Métase la camisa

He conseguido un trabajo en una escuela, dando clases de “educación estética”, y no he dejado de pensar que “métase la camisa” es una de las formas más sutiles de represión, sobre todo en este tiempo de celebración independentista.

13 de septiembre de 2009

Volverse despiadado en el centro de S.S.

Es curioso cómo uno puede encontrar hermosas cosas dentro o en medio de otras que no lo son tanto. Eso pasa con los libros en el centro de San Salvador.
Es curioso que entre gritos y cláxones y basura y arquitectura elocuente y muda y gentes lo bastante ignorantes como para no apreciar las joyas que tienen en sus narices, los libros ocupen un espacio silencioso. Así es la vida. “Sólo la contradicción es pura”, dice Kijadurías.
Es curioso cómo uno puede volverse piadoso o despiadado y hurtar libros en el centro de San Salvador.
Es curioso encontrar la razón (¿justificación?) para hurtar libros en el centro de San Salvador en un libro escrito a mediados del siglo pasado en Italia. Como dice Giorgio Vasari en Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos: “Esta obra [una tabla al temple pintada por Giotto en Florencia] era muy alabada por los artistas pintores y particularmente por Miguel Ángel Buonarroti, quien aseguraba, como se ha dicho en otra vez, que la propiedad de esta escena pintada no podía ser más ajustada a la verdad. Esta tablita, digo, que era altamente apreciada, desde que se publicó por primera vez el libro de estas Vidas, fue robada por alguien que, quizá por amor al arte o por piedad, pareciéndole que no la apreciaban bastante, se volvió despiadado, como dice nuestro poeta [Petrarca, al parecer]”.

10 de septiembre de 2009

De cómo odiar pública y oficialmente a Raúl o Yo también soy Anti-Raúl

Uno se pone bien romántico cuando sabe que irá a una Feria de Libros. Es algo inusual. Casi inverosímil. Hay tanta ficción reunida.
Llega uno a la Feria y encuentra un libro que le ha interesado desde siempre. Mete las manos en sus bolsillos y no hay dinero capaz de comprar el ejemplar (este es un pobre recurso cinematográfico, jajaja). Uno dice “mierda, la vida es tan injusta”.
En los siguientes días uno no puede dejar de pensar que tuvo el libro deseado en sus manos y que, quién sabe, no lo volverá a ver nunca de los never. Ese sentimiento fatalista, de los que suelen enconarse en mentes desequilibradas, hace pensar en el hurto. Y uno, no teniendo otra opción, lo decide: hurtaré el libro este domingo. No entrare en detalles del modus operandi o algo parecido.
Llegado el domingo, uno se dirige al lugar donde sucederá el hurto, a la mesa específica y el cuadrante preciso. Sorpresa: el libro no está. Puede estar en otro lado: no está. Lo dejaron en otro lado: no está. No está. Como todo romántico uno se deprime.
Un día después, habiendo olvidado el hecho, uno le escribe un mensaje de texto a un cucaverga, diciéndole que le tiene un libro desde hace rato y que quiere devolvérselo. Y uno se ve con el cucaverga en cuestión.
Raúl llega y uno le devuelve el libro de Claudia Lars. De repente, Raúl le dice a uno: “ah, mirá, te quiero enseñar algo”. Y ahí está, frente a uno: Último round, del querido Julio.
Entonces uno se vuelve también Anti-Raúl.
Y uno pierde, por knock-out.

7 de septiembre de 2009

5 de septiembre de 2009

El lector repetido

“En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.”
Julio Cortázar

En la capital de El Salvador (San Salvador) venden libros usados. En uno de esos lugares de venta de libros usados venden La cantante calva de Eugene Ionesco a un dólar. Hay quien compra el libro y empieza a leerlo casi un año después de haberlo comprado. Y le gusta. Recuerda los experimentos dadaístas, aunque encuentra algunas diferencias. Y, de pronto, el lector en cuestión desemboca en una página en blanco perdida en algún lugar del volumen (pagina 60, para ser exacto) un día de julio por la mañana. Si un lector, éste lector, el mismo que escribe, desemboca en esa página al dar las diez de la mañana y treinta y cinco minutos con algunos segundos, no muere. Simplemente lamenta lo sucedido, recuerda un texto de Cortázar leído hace unos años y escribe que la historia, cualquier historia, con mayúsculas o minúsculas, siempre se repite.

3 de septiembre de 2009

Dos pequeños diálogos reveladores con dos pequeñas alumnas

(Ambas niñas tienen entre cuatro y seis años.)

I - Con Kiki
- Kiki, ¿qué hiciste en estas vacaciones?
- Varias cosas, pofe –asi dice “profe” la Kiki.
- ¿Y sabes por qué nos dieron vacaciones?
- Sí, pofe… por el misterio de la gripe fea.

II - Con Rosa Miriam
- (Mientras mira fijamente lo que está pintando en un papel) Profe, ya me quiero ir.
- ¿Y eso, por qué?
- Es que hoy tengo una fiesta.
- ¿Dónde será?
- En mi colegio.
- ¿Es un cumpleaños?
- No, es del Espíritu Santo.
- Ah… (paso un momento pensando) ¿Y cómo es el Espíritu Santo?
- Paloma.

(No recuerdo haber escuchado la articulación de la oración completa, como decir: “es una paloma”. Sólo “paloma”.)

1 de septiembre de 2009

Depechemodemanía

Me agarró una Depechemodemanía bien seria. Vi unos conciertos, su videografía, leí su historia… y me parece un grupo fabuloso.
Recuerdo tres videos musicales, los tres primeros que yo vi en la vida, allá por inicios de los años noventa: Boys, boys, boys de Sabrina Salerno (otro iniciador de perversiones), Sacrifice de Elton John (un video muy aburrido, por cierto) y Enjoy the silence de Depeche Mode (el del rey que vagaba solo por las montañas con una silla de las que llaman “haraganas”). En ese tiempo creo que no entendía nada. Ahora es otra cosa.
Uno no puede ser el mismo después de cosas como estas (en Never let me down again, Enjoy the silence, Policy of truth, In your room, It´s no good y Personal Jesus):

“We're flying high
We're watching the world pass us by
Never want to come down
Never want to put my feet back down
On the ground”

“Feelings are intense
Words are trivial”
(…)
Words are meaningless
And forgettable”

“Hide what you have to hide
And tell what you have to tell”

“In your room
Your burning eyes
Cause flames to arise
Will you let the fire die down soon
Or will I always be here
Your favourite passion
Your favourite game
Your favourite mirror
Your favourite slave”

“I'm going to take my time
I have all the time in the world
To make you mine
It is written in the stars above
The gods decree
You'll be right here by my side
Right next to me
You can run but you cannot hide”

“Your own personal Jesus...”