30 de agosto de 2009

Pollock = shit

Pollock, la película, no Pollock el pintor y mucho menos su obra. Todo va bien hasta casi la mitad de la película, después todo se cae. El final lo remata todo. No hay nada, es tan vacío, como la vida. Yo no soy crítico de arte y menos del cinematográfico (creo que no hace falta que lo aclare) (habría que preguntarle a Élmer), pero no hay que serlo para darse cuenta que es una película medio chafa y que el final es chafísimo, porque sólo ilustra un acontecimiento tan inevitable y tan poco trascendente como lo es la muerte. ¿Para qué se hacen películas? ¿Para qué se escriben ficciones? ¿Para qué se pintan cuadros si no es para evadir la realidad o para exponer otras realidades o para prolongar (quizá inútilmente) la vida y trascender la muerte?
Quizá lo único que rescataría de la película es la representación de la relación entre Pollock y Krasner, su esposa. Están muy bien resueltos la simbiosis, los conflictos y las pasiones que se generaron entre ellos. En algún momento me parece más interesante Krasner que Pollock. Y es que Pollock quizá no habría llegado a ser Pollock sin Krasner. Bien dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer (jajaja, nunca creí que iba a decir esto en la vida y en el blog).
El momento más crucial, relacionado a lo anterior, es cuando Pollock, ebrio, le reclama a Krasner sobre el por qué no han tenido hijos. “No quiero a nadie entre nosotros, Pollock”, le contesta. Y esto se llena de mucho significado porque las mujeres (¿y los hombres?), en uno u otro momento, tarde o temprano, anhelan tener un hijo. Y todavía más porque Krasner también pintaba, y había dejado de hacerlo por Pollock, por dedicarse a él exclusivamente, por “manejarlo”. Es decir, negó dos situaciones que podrían llevarla a la autorrealización, y todo por Pollock. Pero, a estas alturas de la vida, uno duda de los motivos por los que Krasner se atrevió a renunciar a todo. ¿Era tanto el amor que le profesaba al pintor en cuestión o estaba por medio toda la fama y dinero que Pollock podría llegar a tener (y que tuvo)? Este punto creo que es el que más vuelve interesante a Krasner.
Aquí les dejo unas fotos de la época que me encontré por ahí y que me gustaron mucho. Sobre todo la de la playa en la que aparece Krasner fuera de cuadro (o apareciendo en él). La cuarta tipa en la foto amarillenta es Helen Frankenthaler, una de las (pocas) mujeres relacionadas al expresionismo abstracto; hace unos días me topé con un libro de litografías suyas en el Taller de Grabado del CENAR y me impresionaron. También les dejo el cuadro que más me gusta de Pollock: Mystic Rhythms No. 30.
El título del post, para terminar, es una paráfrasis del titulo de una canción de Slipknot. (Este final es como el final de la película Pollock, jajaja.)

28 de agosto de 2009

Fragmentos últimos y dispares (y VII)

“Soy lo que soy. Cumplo mi suerte.
Y soy uno entre tantos tejedores
que, por ir separando los colores,
la tela dura del dolor no advierte.

Débil acaso, pero acaso fuerte,
le pido hilos de plata a los albores.
La luna vio mis claros bastidores
bordar un traje azul para la muerte.

Porque me parto del telar ajeno
algunos dicen que soy loco. Bueno.
¿Tejer o destejer? Todo es lo mismo.

Soy lo que soy. Mas lo que nadie sabe
es que en la luna mi telar no cabe
y que mi lienzo lo tejió el abismo…”

Soy lo que soy (Versos de ayer)
de Raúl Contreras
Quedé harto de sonetos después de leerlo. Pero hay unos, como el de arriba, que son fabulosos. Creo que los mejores poemas son los de Lydia Nogales, los demás son extensiones de los mismos temas, pero menos impactantes. Leyéndolos advertí algo que aún no he resuelto: en casi todos los poemas hay preguntas formuladas y pocas respuestas. Pero he aquí lo no resuelto: ¿será que el soneto se presta a eso? ¿será producto de la personalidad de Contreras? ¿será que la literatura es prácticamente eso, un preguntar sin responder?)

27 de agosto de 2009

Fragmentos últimos y dispares (VI)

“¡Cuantas veces esta maldita división de mi conciencia ha sido la culpable de hechos tan atroces! Mientras una parte me lleva a tomar una hermosa actitud, la otra denuncia el fraude, la hipocresía y la falsa generosidad; mientras una me lleva a insultar a un ser humano, la otra se conduele de él y me acusa a mi mismo de lo que denuncio en los otros; mientras una me hace ver la belleza del mundo, la otra me señala su fealdad y la ridiculez de todo sentimiento de felicidad.”

En El túnel
de Ernesto Sábato

Me identifiqué demasiado con Juan Pablo Castel. Casi todo lo que dice es parte de mi. Desde que compre el libro –usado- tuve el presentimiento que era una edición pirata, por el tipo de papel, la impresión… y me llenó de satisfacción comprobarlo al ver unas palabras corregidas a mano :)

Fragmentos últimos y dispares (V)

“En un lejano país existió hace muchos años una Oveja Negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.”

La oveja negra (La oveja negra y otras fábulas)
de Augusto Monterroso
Monterroso es de mis escritores favoritos. Por pequeño, por irónico, por sarcástico, por contradictorio, por misceláneo. Leyendo este libro intuí que todo género literario es, de alguna manera, fábula.

26 de agosto de 2009

Fragmentos últimos y dispares (IV)

“Cuando la figura se acercó a la escala para bajar, la luz del sol le pegó de lleno. Se hizo entonces evidente su horrorosa, su espantosa forma.
Por eso, él no pudo reprimir un grito de terror.
Con todo, hizo el esfuerzo supremo y esperó, fijo en su sitio, el corazón al galope.
La figura bajó hasta el pie de la nave, y se detuvo frente a él, a unos pasos de distancia.
Pero el corrió entonces. Corrió, corrió y corrió. Corrió hasta avisar a todos, para que prepararan sus armas: no iban a dar la bienvenida a un ser con dos piernas, dos brazos, dos ojos, una cabeza, una boca…”

En Primer encuentro (La ilustre familia androide)
de Álvaro Menen Desleal
Llevaba mucho tiempo sin leer algo que me erizara la piel… y es imposible no pensar en 2001: A space oddyssey, que también me eriza la piel, al leer Dios es irlandés.

Fragmentos últimos y dispares (III)

“Moter: Dime la palabra.
Goter: No sé, cualquiera.
Moter: Piensa en una, una.
Goter: Por ejemplo, amor.
Moter: No. Amor, no.
Goter: Agua… pan…
Moter: Está bien un monosílabo, una palabra corta. No importa que no signifique nada.
Goter: Dios…”

En Luz negra
de Álvaro Menen Desleal
Hace mucho había leído Luz Negra, pero no lo recordaba. Creo que, en ese tiempo, no lo entendí. Ahora ha sido el tiempo. Menen Desleal se ha vuelto de mis escritores nacionales preferidos. Necesito leer las Tres novelas cortas y poco ejemplares.

25 de agosto de 2009

Fragmentos últimos y dispares (II)

“A las ocho de la tarde yo me sentaba a escribir en mi propia ratonera, o sea en mi habitación. A través de las puertas cerradas, a través de las paredes, oía cantar a mi hermana para sí misma, piezas como Whispering o I love you o Sleepy time gal, desafinando de vez en cuando pero siempre manteniendo la atmósfera de la musiquilla. Creo que por eso yo escribía siempre unos poemas tan extraños y tristes en aquella época. Pues tenía en los oídos el sonido delicado de mi hermana, que daba una serenata a sus trozos de cristal de colores [ella vive, prácticamente, en su habitación y tiene una colección de figuritas de cristal], limpiándolos mientras cantaba o limitándose a mirarlos con sus indecisos ojos azules hasta que puntos resplandecientes como de piedras preciosas de ellos atraían las partículas de la realidad de su mente y finalmente producían un estado de calma hipnótica en la que incluso dejaba de cantar o de limpiar el cristal y simplemente se quedaba sentada sin moverse hasta que mi madre llamaba a la puerta y advertía contra el desperdicio de corriente eléctrica.”

En Retrato de una chica en cristal (La noche de la iguana y otros relatos)
de Tennessee Williams
La primera vez se lee a Williams –al menos una de sus obras teatrales- parece que algo pasa, que algo no está bien, que algo falta en el texto. Y es ese algo lo que lo identifica, lo que lo vuelve tan misterioso e interesante. Uno se vuelve voyeurista tratando de identificar qué es lo que está más allá del texto.

Fragmentos últimos y dispares (I)

“Si alimentara usted su vida sexual con todas las excitaciones y aventuras que el amor inyecta en la sensualidad, se convertiría en el hombre mas potente en el mundo. La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. Está usted contemplando como su llama se extingue por asfixia. El sexo no prospera en medio de la monotonía. Sin sentimiento, sin invenciones, sin el estado de ánimo apropiado, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclase con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las variedades del miedo, viajes al extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza, opio y vino.”

En el prólogo de Delta de Venus
de Anaïs Nin
Delta de Venus es la película más erótica que yo he visto en la vida, hace unos diez años. Barbapapá y Delta de Venus iniciaron mi perdición. El libro no me pareció muy bueno. Sólo algunos de los relatos están terminados, con suficientes circunstancias. Debo conseguir la película, eso es seguro.

23 de agosto de 2009

21 de agosto de 2009

Necesito a Fiona Apple en mi vida

¿Alguien tiene o puede conseguir su discografía?

18 de agosto de 2009

Los recitales, los poetas, la poesía

He asistido a una buena cantidad de recitales y, de todos en los que he participado, ya sea como lector o como oyente, muy pocos me han gustado. De los que he sido parte como lector de mis textos, puedo mencionar a lo mucho un par que me han satisfecho profundamente (uno cuando leí con Nadie en La Rayuela y otro que otro –de tantos- en Los Tacos de Paco).
“¿Por qué participas, entonces?”, me han preguntado. Yo me lavo las manos diciendo que en la mayoría sólo me programan y ni me piden permiso (lo que no es del todo cierto ni mentira). “A mi me parece que es por exaltar tu ego”, me han dicho también. No lo creo. En los que he decidido participar, las razones que me han llevado a tomar la decisión son el resultado de preguntas o afirmaciones como las siguientes: “¿por qué no?” o “nunca he leído ahí” o “donde me inviten a leer, lo haré”. Porque de algo estoy seguro: escribo y, en consecuencia, puedo leer lo que escribo (que es lo que siento y pienso) donde y cuando me inviten a hacerlo. Claro que de escribir a volver arte lo que uno escribe hay una gran diferencia. Pero ese es problema de los demás, de los críticos, del público, de los lectores, de los amigos y enemigos y de las varas con las que cada uno mide.
En lo que a mí respecta, siempre tengo dudas de llamar “poemas” o “poesía” a (todo) lo que escribo. Recientemente, haciendo labor de limpieza, llegué a la conclusión que a lo sumo tengo unos cinco poemas. Lo demás es cualquier otra cosa. Igual pasa con lo de “poeta”: es una etiqueta que la gente usa a diestra y siniestra. La gente lo hace y le llama poesía a todo lo que sale de tu pluma, léase “lapicero bic”. Y es incómodo. Yo comencé negándolo. “Yo no soy poeta”, corregía, pero la gente siempre pasa por alto cosas así. “Me parece que eso es falsa modestia”, me dijo un amigo que también escribe. Otra cosa que no creo.
En relación a esto, un día escribí:


¿Ser o no ser?

“Yo no sé lo que quiero,
porque aún no estoy muerto.”
Luis Cardoza y Aragón

Uno es algo
hasta que se muere,
hasta que es un muerto definitivo
de pies a cabeza.

Mientras tanto me gusta ser
el peatón de la vida,
el pasajero del tiempo,
el actor del teatro del mundo
que va escribiendo su papel,
el jugador de fútbol que piensa
que la vida es algo tan hermoso
como patear un penalti
y fallar.

Y es que aún quedan cosas por hacer,
y son tan inútiles y tan necesarias
como las que ya se han hecho.
A veces tengo ganas de desescribir la historia,
de ir caminando y no encontrar las calles
donde están,
y otras veces me amanecen
las ganas de escribir algunos sueños
para el después que comienza ahora:

quiero tragarme el movimiento,
quiero que el destino sea lo que quiera ser,
quiero que me recuerden sin recordarme,
como un recuerdo sin nombre,
un recuerdo blanco que sin querer
les guiña un ojo desde no sé dónde
y les pinta una sonrisa
sin más.

Lo único que quiero, con frecuencia,
es que me confundan
con el silencio.


***
Y es por eso que los recitales no me gustan: son demasiado ruidosos. La poesía es para leerse a solas, de la misma manera en que fue escrita. Sólo así puede reproducirse más fielmente su misterio. Y si a eso le sumamos la lectura (mala) que hace el “poeta”, los desperfectos de sonido (si es que se usa amplificación), las distracciones que genera la otra gente cerca, los celulares, etecés, etecés, el resultado está muy por debajo de lo que se busca.
El último recital en que participé (en el Palacio Tecleño, donde nunca había leído) me dejó un mal sabor. Ese día, mejor dicho, no fue muy bueno. Me había mojado los pies porque andaba en sandalias (es de las cosas que odio tenazmente), me había peleado con mi madre antes de salir, el micrófono se “quedó” en mitad de la lectura y, en general, no andaba muy de ánimos para “recital de poesía joven”. Y como cereza para el hermoso pastel, el título: Mi corazón es cenicero o El bar de los blasfemos. No entiendo. Lo rescatable del suceso es que compartí espacio con tipos a las que admiro mucho por lo que escriben, como Zetino y Nadie, y que conocí a otros que no conocía (jajaja, qué redundo).
Y bueno, en un par de días estaré en otro recital. Sólo que éste promete ser distinto. Anti-recital y con el agravante de cucaverga. Suena bien. No hay recital, no hay poetas, no hay poemas: sólo cucavergas reunidos leyendo cucavergamente textos bien encucavergados para otros cucavergas iniciados y cucavergas que no sabían que eran parte de una sociedad no tan secreta. Y todo para “LA” cucaverga, que se va a dar una güelta. Bien. 20 de agosto de 2009, Los Tacos de Paco, 7:30 p.m, como dice en la siguiente postal, diseñada por Nadie.

16 de agosto de 2009

Ya basta

de Amarillo

15 de agosto de 2009

Vendedor y vista y banda en amarillo

- ¿Se le hace amarilla la vista? –pregunta un tipo de esos que venden medicinas en los buses y que muestran cromos de parásitos.
- ¿Ah?… “amarilla la vista” dijo, ¿verdad? –le pregunto a Gustavo.
- Sí –responde.
- Qué chivo… a mí se me hace amarilla.
- Já, já, já… por tu etapa.
- Sí. Voy a hacer una banda que se llame “Hepatitis”…
- Juá, juá, juá.
- …(una banda) pero de robacarros.
- Sí, y sólo van a robar taxis.
Y más risas. Muchas más. Amarillas, por cierto.

14 de agosto de 2009

Tres poemas del Poeta en Nueva York

El Poeta de Nueva York es bien complejo, oscuro, denso.
Estos tres poemas son los que más me gustaron de esa etapa.
Los primeros dos son estremecedores, sobre todo el Grito.
El tercero, de tan mínimo, se agiganta.

New York (oficina y denuncia)
Grito hacia Roma (desde la torre del Chrysler Building)
Luna y panorama de los insectos (el poeta pide ayuda a la Virgen)

13 de agosto de 2009

Amarillo que te quiero amarillo

Ya no tiene la musicalidad de octosílabo de Lorca. Ya no es octosílabo. Sólo lo modifique para decir que en esta etapa amarilla estoy leyendo a Lorca. Una antología. Nunca lo había leído y no sé bien por qué. Lo cierto es que me he encontrado con una pequeña minita de oro amarillo y reluciente.
El libro es parte de mi biblioteca personal (de unos 250 libros) (te acordás, Elena, que un día hablábamos de las herencias…) desde hace unos cinco años y nunca lo había leído. Suele pasar que compro un libro y no lo leo. Otros los leo al momento. Pero Lorca llevaba cinco años en la repisa de libros que, dicho sea de paso, es amarilla.
Estoy disfrutando el libro a cada página. Creo que este es el tiempo en que debía leerlo. Y es que Lorca, a pesar que nunca lo había leído, siempre ha estado cerca por razones lo bastante chafas como para mencionarlas: nací el mismo día que él (cinco de junio), sólo que 85 años después y en otro lugar, el edificio de “la tecno” donde estudiaba lleva su nombre y fuera de él está la frase aquella que tanto me gusta del misterio, ésta: “Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas”, siempre me han gustado los romances, bla, bla, bla.
Leyéndolo (desde el cinco de junio) me he dado cuenta de muchas cosas: que es paloma, que su sensibilidad es extrahumana (divina), que es un tipo apasionado y entregado hasta los huesos (el primer verso del primer poema del primer libro de la antología lo retrata perfectamente como un incensario lleno de deseos), que Whitman vive en él, que ya sé por qué era una gran influencia para Sabines… pero, sobre todo, que tiene una forma de decir las cosas…

(“¿Cuántos hijos tiene la muerte?
Todos están en mi pecho.”
En Otro sueño

“Oscilando
-concha y lota a la vez-
viene tu culo
de Ceres en retórica de mármol.”
En En Málaga

“Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.
Al romperlo, un gran chorro de sombra
inundó la quimérica alcoba.”
En Suicidio

“La calle
tiene un temblor
de cuerda
en tensión”
En Encrucijada

“Se dejó el balcón abierto
y al alba por el balcón
desembocó todo el cielo.”
En La soleá)

…que me hace ponerme más amarillo de lo normal. Hoy si ya me queda un poco mejor lo de “Efraín Rivera Lorca”, Elena.

12 de agosto de 2009

Antología en amarillo (nuevo diseño)

Las desterradas de la antología

1. “Amarillo azul” de Thalía
2. “Sunday morning” de No Doubt
3. “Entre rosa y amarillo” de Magneto
4. “Bikini a lunares amarillo” de The Sacados
5. “El tractor amarillo” de Los Auténticos Decadentes
6. Cualquier canción de Kalzoncillo Amarillo o de Lagarto Amarillo (existen, créalo)

11 de agosto de 2009

10 de agosto de 2009

16. “Everyday” de Dave Matthews

El amarillo es algo universal, como los días, como cada día, como lo que dice la canción. Retoma lo que miles de personas –artistas, sobre todo- han dicho. “All you need is love”. That´s all folks. La versión que he tomado es la de America: a tribute to the heroes, que fue editado para lo de las Torres Gemelas: es acústica y perfecta para cerrar el círculo iniciado con Coldplay.

15. “Yellow submarine” de The Beatles

Razones de sobra. The Beatles are The Beatles.

9 de agosto de 2009

14. “Verde, amarillo y rojo” de Gondwana

Es de las primeras canciones que conocí de la banda chilena, hace unos cinco años. Tiene un pequeño solo de trombón amarillo metálico que es fabuloso. Es un casi-himno-reggae-latinoamericano: ahora, hasta en los puestos de música del centro se puede encontrar. Ellos, todos, tan rastamans. Buena vibra. Como diría Allen Ginsberg: smok a pot.

13. “Yellow ledbetter” de Pearl Jam

Esta canción no figura en la discografía oficial del grupo, pero es de las más aclamadas. Siempre fue un B-side hasta que todos los B-sides fueron reunidos bajo el nombre de Lost dogs. Recuerdo que leí en el booklet que nunca han sabido bien de qué trata. Sobre todo porque suelen cambiar la letra de un concierto a otro. Eso es muy amarillo. Indudablemente, el amarillo puede ser muy alegre, enérgico, vibrante, y también puede ser todo lo contrario: nostálgico, abossanovado, triste: es el caso de esta canción. Como diría Charly: lloren.

8 de agosto de 2009

12. “Amor amarillo” de Gustavo Cerati

He aquí una joyita de Cerati. “Hay algo en el aire/ un detalle infinito/ y quiero que dure para siempre”. El amor, señoras y señores, no es como siempre nos han hecho creer, no es rojo. El amor es amarillo.

11. “Larks´ toungues in aspic, part III” de King Crimson

King Crimson son los papás del rock progresivo y se han vuelto mi top desde hace un tiempo. Ésta es la tercera parte de esta canción que lleva ya cuatro partes (creo). Es bien amarilla (racional) y pertenece al álbum Three of a perfect pair que, en palabras de Adrian Belew (guitarrista y voz de la banda en su segundo periodo) “it´s very yellow” (lo dijo en un concierto en los ochentas). En efecto, la portada del álbum es amarilla y tiene un símbolo azul del que debo informarme.

7 de agosto de 2009

10. “Forever yellow skies” de The Cranberries

Una canción muy enérgica que conocí hace poco, buscando canciones amarillas.

9. “Sol” de ANIMAL

Ahora ya casi no escucho power metal, pero ANIMAL fue de mis bandas preferidas de adolescente. No sé que más decir (esto es bien amarillo). Hay que escucharla, nada más.

6 de agosto de 2009

8. “The Simpsons theme” de Green Day

Porque son Los Simpsons, la familia disfuncional por excelencia (¿qué familia no lo es?). Me gustó esta versión de Green Day (se deberían llamar Yellow Day, jajaja) hecha para la película. Es mejor que poner el tema de la serie, creo.

7. “Mr. Cab driver” de Lenny Kravitz

New York, la Babel de nuestro tiempo, necesita algo de actitud, sobre todo al buscar un taxi (esto lo supongo). Sospechosamente, es una versión del tema de Steel Pulse incluido en esta antología (no sorprenderá a nadie porque Kravitz es negro y en ese tiempo tenía dreads).

5 de agosto de 2009

6. “Walkin´ on the sun” de Smash Mouth

Cuando estaba chico recuerdo que me encantaba esta canción. Me trae buenos recuerdos. Y es que tiene un swing medio retro, también. Smash Mouth fue un “one hit wonder” con esta canción, aunque después le pegaron otro par (¿contradicción?). “Why can´t we be friends” es otra de ellas, que de hecho es un cover de no sé qué banda. Lo amarillo es por el título, mi relación con ella y el feeling. Buena para despertar rápido.

5. “Rey sol” de Fito Paez

Es la canción homónima del disco. Tiene ese sonido de orquesta de Ray Coniff insuperable mezclado con el mejor rock and roll de The Beatles. Aparte de eso, la portada del disco es cagada de risa: un pibe de unos dos años enseñando las nalgas al espectador con su pelo afro. La contratapa no se queda atrás: una foto de Fito sonriendo con una camisa multicolor y una mano que le hace cachitos atrás. Buena canción para iniciar el día.

4 de agosto de 2009

4. “Taxi driver” de Steel Pulse

Steel Pulse ya tiene un lugar en la historia del reggae. En esta alegre canción, irónicamente, se aborda de manera muy original el tema de la discriminación hacia los negros (dreads y/o rastas). Eso los hace amarillos, como los taxis.

3. “Girassol” de Cidade Negra

Porque no sé bien qué dice, pero siento que lo que dice es bien amarillo. (Elena, ayúdame a traducir esto, plis.)

3 de agosto de 2009

2. “Déjate caer” de Café Tacvba

No sólo por aquel verso de “la sangre es amarilla”. Café Tacvba hace un fabuloso cover de la canción de Los Tres. Me gusta más que la original: es más hipnotizante. Creo que de todas las canciones de Los Tres es la más metafísica (¿la única?), porque las demás son tan decididamente kitsch (sobre todos sus videos, genialmente kitsch!).

1. “Yellow” de Coldplay

Porque es tan yellow. “Cuz you were all yellow”.