28 de febrero de 2009

Milán Kundera dice que:

“Las tazas de water en los cuartos de baño modernos se elevan del suelo como flores blancas de nenúfar. El arquitecto hace todo lo posible para que el cuerpo olvide sus miserias y el hombre no sepa qué pasa con los residuos de sus entrañas cuando rumorea por encima de ellos el agua violentamente salida del depósito. Los tubos de canalización, aunque llegan con sus tentáculos hasta nuestras casas, están cuidadosamente ocultos a nuestra vista y nosotros no sabemos nada de la invisible Venecia de mierda sobre la cual están edificados nuestros cuartos de baño, habitaciones, salas de baile y parlamentos”.

y también:

“Cuando yo era pequeño y hojeaba el Antiguo Testamento adaptado para niños y adornado con grabados de Gustav Doré, veía ahí a Dios sobre una nube. Era un anciano, tenía ojos, nariz, una barba larga y yo me decía que, si tenía boca, debía comer. Y si come, también debía tener tripas. Pero aquella idea me asustaba porque, aunque era hijo de una familia más bien no creyente, sentía que la idea de las tripas de Dios era una blasfemia.
Sin ningún tipo de preparación teológica, espontáneamente, comprendí desde niño la incompatibilidad entre la mierda y Dios y, de ahí, cuán dudosa resulta la tesis básica de la antropología cristiana según la cual el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Una de dos: o el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y entonces Dios tiene tripas, o Dios no tiene tripas y entonces el hombre no se le parece.
Los antiguos gnósticos lo sentían igual que yo cuando tenía cinco años. Valentín, gran maestro de la Gnosis en el siglo segundo, decía para resolver este enrevesado problema que Jesús «comía, bebía, pero no defecaba».
La mierda es un problema teológico más complejo que el mal. Dios les dio a los hombres la libertad y por eso podemos suponer que al fin y al cabo no es responsable de los crímenes humanos. Pero el único responsable de la mierda es aquel que creó al hombre.”

en La insoportable levedad del ser.

No pude seguir leyendo después de deslizar mis ojos sobre ambos párrafos: los contrastes son tan crudos y tan hermosos.

Y yo digo que:

El chelito bocón nunca más será el mismo después de esto.
Quiero un Antiguo Testamento con ilustraciones de Gustav Doré.

25 de febrero de 2009

Neurosis moderna con final musical

Tener que enviar un mensaje de texto urgentemente (esto de la urgencia es sumamente relativo).
Dejar de comer por un momento y dirigirse al celular.
Darse cuenta que el saldo no alcanza para enviarlo.
Ir a la tienda a hacer una recarga electrónica.
Pagar un dólar y salir de la tienda.
Comer (seguir comiendo) mientras se espera que “caiga” el mensaje con la confirmación de que “su recarga ha sido abonada exitosamente”.
Seguir comiendo y seguir esperando el mensaje.
Comienza la neurosis.
Seguir comiendo y esperando.
Seguir esperando.
Esperando.
Media hora.
Se acrecienta la neurosis.
Volver a la tienda y reclamar que “no me ha caído la recarga”.
Verificación respectiva; miles de botones: “está bien realizada, espérela”.
Regresar a casa.
Esperar.
Una hora.
Nada.
Pensar en recargar otro dólar y no querer hacerlo.
Pensar en enviar el mensaje desde internet.
Ir al cibercafé y buscar la página de la compañía de telecomunicaciones.
Teclear el mensaje, el número y la palabra de verificación.
Enter.
“No se pudo enviar el mensaje”.
Más neurosis.
Una vez más.
“No se pudo enviar el mensaje”.
La neurosis es casi generalizada.
Verificar el saldo (por enésima vez).
Escuchar a una máquina decir que “su-sal-do-es-de-cin-co-cen-ta-vos…”
El mensajito de urgencia relativa vale seis centavos.
Pagar veinticinco centavos mierdas por los quince minutos de internet y no haber mandado el puto mensaje.
Las malas palabras comienzan a ser articuladas y pronunciadas (como ya se dio cuenta) (hasta ese momento sólo habían pasado por la cabeza).
Y cada vez más fuertes.
Mierda.
La neurosis se encamina hacia la autoflagelación o el homicidio.
Recordar aquella canción de Pink Floyd: “Be careful with that axe, Efraín”.
Y, para terminar, la de Marilyn Manson: “When I´m God, everyone… dies!”.

22 de febrero de 2009

Chameleon

Helloween ha negado públicamente este disco. Y a mí es el que más me gusta. Por los sonidos raros (efectos de caricaturas, caballos que pasan galopando de un canal a otro, gatos y ranas que cantan), por variado (desde buenas baladas, como I don´t wanna cry no more, hasta canciones más heavy), por los instrumentos no comunes que utilizan dentro del llamado “power europeo” (saxos, trombones, trompetas, guitarras acústicas), por la portada del disco (bien plástica) y por When the sinner (que es una gran cosa). Música para camaleones, sin duda.

19 de febrero de 2009

Rock y movimiento

Desconfío, de entrada, de las bandas que al lanzar un nuevo disco, dicen haber buscado (y encontrado) el sonido de sus discos iniciales (sobre todo si el sonido de esos discos es pesado y furioso y con el que ganaron fama y mucho dinero). Creo que esto es negar el movimiento: ese fenómeno que hace que los humanos cambien y se reinventen.
¿Hay algo de malo en buscar esto, en repetir (o tratar de repetir) un estado (sonido) anterior? Creo que sí, porque lo que priva es el interés material y no el artístico y/o expresivo (que es el que debe estar detrás de toda creación).
Un ejemplo clásico de esto es Metallica. Para muchos (los metaleros puristas) Metallica es Metallica hasta su tercer disco: Master of puppets (algunos dicen que sólo el primero vale la pena: Kill ´em all). Después del tercero vino And justice for all! y el black album (con el que se hicieron muy populares). Es después de éste donde Metallica parte en dos su historia, pues los discos que vinieron (Load, Reload, Garage Inc., S&M) no fueron muy bien aceptados por los metaleros antes mencionados. Que se cortaron el pelo, que las canciones son fresas, que un disco de covers, que uno con una sinfónica… fueron muchas las razones para desmeritar los trabajos que, para mí, son los más interesantes.
Interesantes porque son bien distintos a todo lo que habían hecho con anterioridad. En Load-Reload hay una búsqueda de las raíces del rock, la estética de los videos/imagen del grupo está bien marcada por tonos distintos al sempiterno negro, el tono de las canciones es más variado (hasta canciones medio acústicas hay, como Mama said o Low man´s lyric en la que se atreven a algo inusitado: pedir perdón). En Garage Inc. los covers se toman el escenario: Misfits, Queen, Bob Seger, Mercyful Fate, Thin Lizzy son algunos de los escogidos. En S&M se unen a la Orquesta Sinfónica de San Francisco, comandada por Michael Kamen, para un concierto fenomenal.
Después de esto, Metallica ha venido diciendo que volverá a los inicios, a su sonido rudo de los inicios. Cosa que no les creo. St. Anger y Death magnetic son dos trabajos aburridos (más el primero que el segundo, porque ni solos de guitarra tiene, y eso que cuentan con uno de los mejores guitarristas del heavy metal).
Y así hay otros casos: KoRn (que viene avisando su vuelta a su mejor sonido desde el Issues) o Guns and Roses (de los que ya nadie sabe nada).
Hay también los que nunca pasan de lo mismo, los que siempre suenan igual (que a mi ver es aburrido): Pantera, Stratovarius o Iron Maiden (aunque son muy buenas bandas).
Es por eso que me ceñí al progresivo: porque cada disco es tan variado, porque se atreven a hacer composiciones largas que cambian repentinamente de tiempo o ritmo, porque es muy común que cuenten en sus filas con músicos virtuosos que bien pueden tocar una balada o un buen riff o improvisar sobre una base. Escuchen Pink Floyd o Dream Theater o Planet X o Satriani o Vai o Rush o Gordian Knot o Yes, y conocerán el movimiento, la vida misma contenida en una canción.

16 de febrero de 2009

Génesis

Hasta hace poco creía que ésta era una canción de Soda Stereo. Pero no, es un cover de Vox Dei que grabaron para la el “re-conectado” de MTV que se llama Confort y música para volar (la versión de La ciudad de la furia confirma esto). Por muchas razones es fabulosa: no está en ningún álbum de estudio de Soda (en dicho concierto, Cerati la presenta con un “Bonus track”), dura unos ocho minutos y, en esos ocho minutos, las únicas dos estrofas de la canción son cantadas por Cerati antes de los tres minutos y medio, lo que deja más de cinco minutos de pura música, y buena . Buena porque, a mi ver, lo que este espacio instrumental (caótico, dramático, tenso, frenético) quiere comunicarnos es todo lo contrario al génesis. El génesis es, en realidad, el apocalipsis. Juzgen ustedes mi lectura.

13 de febrero de 2009

A veces seguro, otras veces incierto

Me gusta todo lo que cuesta.
Me gusta el mundo.
Me gusta el mundo que soy.
Me gusta lo que está al borde de la muerte
y las cosas que cuestan la vida,
me gusta todo lo que veo
y todo lo que veo cuando cierro mis ojos,
me gusta llorar, que no me vean,
y que en este instante me veas llorar tú
que lees esto y que también lloras,
me gusta tener una nube en mi garganta
y dejarla salir poco a poco (no se equivoque:
no necesito fumar para despejar mi cielo,
no me hace falta para volar un rato),
me gusta salirme del contexto,
poner un disco eterno y moverme tornasol.
Me gusta andar buscando algo que crece
(buscándote, buscándome) y la duda
es mi bandera más terrible y más entrañable.

***

Postdata: este texto lo escribí, si no se han dado cuenta ya, bajo la fuerte influencia de una canción de Soda Stereo que, según lo creí en su momento, me definía y justificaba totalmente: Disco eterno.

11 de febrero de 2009

El proyecto de los poemas estéreo

Un día se me ocurrió escribir poemas estéreo, es decir, dos poemas totalmente distintos que se enfrentaran en una misma página, uno a la izquierda y el otro a la derecha. Y, viendo el documental de los 11 episodios sinfónicos de Cerati, descubrí la base conceptual que necesito para la escritura de los mismos, en palabras de Eduardo Bergallo, ingeniero de sonido: “…cuando apareció el stereo, por ejemplo, Los Beatles utilizaban unos elementos en el canal izquierdo y otros totalmente distintos en el derecho, y si uno escucha un canal y otro son como dos cosas distintas que se juntan en la cabeza de uno nada más”. Ahora sólo falta escribirlos. Difícil.

9 de febrero de 2009

Me verás volver

Es el momento más actual de los tres: la gira de reencuentro. Curioso porque lo estoy viendo desde finales del año pasado y, a veces, la fecha del concierto coincidía con el día en que lo estaba viendo, sólo que un año atrás (“Buenos Aires, 21/12/2007”, decía, por ejemplo, y yo en “San Salvador, 21/12/2008”).
Estos conciertos fueron un verdadero show: las luces, las pantallas movibles, los elementos visuales que proyectaban, las canciones, los arreglos, el vestuario, el setlist, los invitados, la energía: todo fabuloso. Pero me quedo con las canciones que conocí: Si no fuera por y Telekinesis (que son bien al estilo de los primeras canciones de Soda, como Te hacen falta vitaminas, ¿Por qué no puedo ser del Jet Set? o Sobredosis de T.V.), Terapia de amor intensiva (que no me ha pegado tanto, todavía) y, sobre todo, Fue, que es una de esas canciones melancólicas y distorsionadas que tanto me gustan.

7 de febrero de 2009

Ahí vamos

Es el último disco/gira de Cerati como solista. En este concierto Cerati demuestra el buen guitarrista que es con un sonido más heavy y enérgico que es sus anteriores discos. El despliegue de luces y elementos visuales no es tan espectacular pero vibra es la misma. La última parte del concierto es la mejor: “¿Quieren yocanyol [rocanrol]?”, pregunta, y responde con un buenísimo arreglo de Prófugos. Para terminar con la ya sempiterna Puente y Jugo de luna.
En varias de las canciones hay cosas dichas de formas fabulosas. A saber: “nena llévame a un lugar con parlantes”, en La excepción; “esto es una bomba de tiempo, nena/ y nadie sabe como detenerla”, en Bomba de tiempo; “el tsunami llegó hasta aquí/ lo vi venir (…) todo se movió/ y es mejor quedarse quieto/ pronto saldrá el sol/ y algún daño repondremos (…) la tinta no secó/ y en palabras dije muchas cosas/ pero en mi corazón/ todavía queda tanto por decir… no me voy, me quedo aquí”, en Me quedo aquí.
“Separarse de la especie/ por algo superior/ no es soberbia, es amor/ no es soberbia, es amor/ poder decir adiós… ¡es crecer!”, canta en Adiós. Y yo creo que separarse de Soda Stereo le ha hecho bien: ha crecido. Y ahí va.

5 de febrero de 2009

Paréntesis absurdo y consecuente: ¿un nuevo género fotográfico?

(Ilustraciones del post anterior.)

Hay daguerrotipos, imágenes estereoscópicas, negativos; hay fotografía a colores, blanco y negro; hay fotografía documental, comercial, publicitaria, artística; hay ensayos, reportajes fotográficos; hay Photoshop, imágenes intervenidas, apropiaciones; hay infinidad de clasificaciones; y no soy el primero en hacerle fotos al T.V., pero, talvez sí, ¿quién sabe?, el primero en concebirlo como un nuevo género fotográfico (que aún no tiene postulados estéticos/teóricos definidos ni nada por el estilo, pero que podría ir en la corriente de la adicción a los mass-media y la escasez de razonamiento producida por la exposición a, lo que justificaría la falta de dichos postulados).

3 de febrero de 2009

11 episodios sinfónicos

Es el momento más antiguo de los tres. 2001, Cerati ya llevaba unos años fuera de Soda, y para este concierto aborda temas de esa era. En palabras de Cerati “hay una actualización emocional de las canciones. También hay un tributo a ellas. A canciones que si bien puedo ser el autor, definitivamente son casi, te diría, de dominio público por la cantidad de tiempo que llevan, por lo populares que son para mucha gente”. Y es cierto, se lo creo porque de cierta forma es aburrido escuchar Canción animal o Corazón delator en sus versiones de siempre, pero al sentir esos nuevos arreglos sinfónicos una sensación extraña y hermosa me recorrió el cuerpo, como si las escuchara por primera vez. “En realidad yo no creo que hayamos hecho una interpretación clásica de los temas míos, sino que lo que hicimos realmente es una versión sinfónica, es decir, trasladar y re-escribir en muchos casos todos los arreglos y la armonía en función de otra instrumentación”, cuenta Cerati, y sigue: “algunas canciones podrían estar re-escritas. Y algunas de ellas, no todas quizás, algunas de ellas como Corazón delator, por ejemplo, pienso que ojalá yo hubiera imaginado una canción así cuando la compuse”. Son opiniones como ésa la que revelan la humildad y la capacidad compositiva (a todos niveles) de Cerati (o de su grupo creativo, si es que lo tiene). De esto último no me cabe duda. En los detalles se esconde dios. De este concierto destaco lo siguiente:

1. Corazón delator, El Rito y Verbo Carne
2. “Pequeño Cristo 3D, ¿podrás salvarme esta vez?” y “la inútil perfección de buscar el silencio” en Verbo Carne
3. El hermoso Teatro Colón
4. La silla en la que Cerati canta un par de canciones (que en ese ámbito queda maravillosa, pero que en el comedor de mi casa se vería extraña)
5. El vestuario de Cerati
6. La nariz de Cerati de perfil
7. Las dos violinistas más hermosas que yo he visto en la vida y que me hacen pensar en las generalidades (“todas las violinistas son hermosas”) (“no lo creo”, pienso inmediatamente)

2 de febrero de 2009

Terapia de Cerati/Soda intensiva

Me parece que este será una serie de entradas propias de un groupie. He visto tres dvd´s seguidos: Me verás volver, 11 episodios sinfónicos y Ahí vamos. Es decir, en un momento he visto tres momentos en la vida de Cerati/Soda (lo pongo así porque son distintos y también indivisibles).