26 de diciembre de 2009

Destrucción - Construcción

Regrese en enero.

25 de diciembre de 2009

La Gaviota (homenaje a Chéjov)

23 de diciembre de 2009

Manía visual

Siempre que veo películas no puedo dejar de poner atención a las pinturas u obras de arte que aparecen en segundos o terceros planos, dejando de lado, al menos por momentos, la trama de la película que casi siempre abarca el primer plano. Tomé conciencia de esto hace unos días que me topé con un Rothko subiendo unas escaleras en una película que no recuerdo. Curioso lo que dije al inicio unido a esto último: recuerdo el cuadro pero no la película. Aunque aquí hay una cosa simple: Rothko es fácil de recordar, ya sabrán por qué.
Esta manía supone la visualización del cuadro en primera instancia, la identificación, la ubicación dentro de la historia del arte que conozco a medias y la relación del mismo con la trama en último lugar, aunque muchas de las veces sólo llego a la segunda acción, dependiendo de lo interesante que esté la película.
Decidí escribir esto después de ver de nuevo Ojos bien cerrados que, dicho sea de paso, está plagada de cuadros hermosos, impresionistas y de las vanguardias, puestos ahí por el genio de Kubrick. Imagine entrar en el bar donde toca el piano el amigo del personaje que interpreta Cruise y toparse con un Matisse, imagine llegar a su consultorio (el del personaje de Cruise) y tener una pequeña galería con algún Kandinsky, otro Modigliani y un Schiele, imagine salir del consultorio y que éste, en vez de enfermos tenga cuadros y cuadros y biombos que parecen de Frankenthaler o Kline (¡otra cosas sería el Rosales!), imagine llegar a casa y tener una pequeña gran galería en cada uno de los espacios (el personaje de Kidman era propietaria de una galería), imagine el dormitorio de los niños y un Miró chistoso sobre la cama (para soñar más rico). Imagine. Un día de estos volveré a ver La naranja mecánica pues recuerdo que es un caso muy parecido.
A veces, con toda seguridad, no sé de quién es la obra de arte. Es el caso de la fotografía que ilustra este post. Este cuadro aparece en La Desconocida del director Giusseppe Tornatore. Me parece que fuera de Keith Haring, pero no estoy seguro. Lo que si puedo decir es que hay todo un discurso entre esa pintura ahí, en ese momento, en que la protagonista escapa por enésima vez de su pasado.

21 de diciembre de 2009

Cofres del tesoro

19 de diciembre de 2009

Niño de mentiras

“Sus niños acrílicos suelen producirles risa a los niños de verdad”, cuenta Carlos Chávez en un perfil de Miguel Ángel Ramírez (que, dicho sea de paso, me gustó mucho) publicado en Séptimo Sentido el 22 de noviembre. Recuerdo haberlo leído el domingo por la mañana.
Yo no estaba en casa por la tarde, pero mi madre cuenta que al llegar Rodrigo le enseñó la pintura de Ramírez que se publicó en la portada de la revista. Éste, al verla, salió corriendo hacia el patio, buscando a mi hermana. “Escondela, mamá, escondela”, decía asustado.

¡Ay Rodrigo, tan iconoclasta, tan conocedor, tan de buen gusto, tan de mentiras que sos!

15 de diciembre de 2009

Ecos

Los dos últimos libros me hay llevado hacia lo mismo por muy distintas vías.

Hombre obsesivo salvadoreño obsesionado por un libro escrito por un hombre obsesivo irlandés obsesionado por un hombre obsesivo inglés que escribió tres antologías eróticas obsesivas y que tenía la obsesión de coleccionar libros y grabados-ilustraciones del Quijote que era un hombre obsesivo que quería cambiar el mundo y que le obsesionaban los libros de caballería y que estaba obsesionado por una tal Dulcinea y por los molinos de viento: El Erotómano, la vida secreta de Henry Spencer Ashbee, de Ian Gibson.

Ser real e imaginario que lee a un ser que narra (ficciona) sobre un ser que narra (ficciona) sobre otros seres reales e imaginarios como todos los seres que han existido en muy diversas partes como ecos de seres y sus creencias y sus religiones y sus ideas sobre dios o sobre sus dioses y sus anhelos y sus tristezas y sobre el mundo o sus mundos: O-Yarkandal, de Salarrué.

11 de diciembre de 2009

Aparición histórica del Lissitzky en mi cena proletaria


Golpead a los blancos con la cuña roja (litografía, 1919)

9 de diciembre de 2009

7 de diciembre de 2009

¡ARREPIÉNTASE!

5 de diciembre de 2009

Sucede

Sucede que te encuentras una amiga que no veías desde hace un rato en un centro comercial. Sucede que te sorprende demasiado. Sucede que el abrazo es prolongado y deja ver lo mucho que te extraña y que tú la extrañas. Sucede que en pocos minutos, después de modificar un poco tu curso, vas poniéndote al día en cuanto a su vida y vos vas poniéndola al día con la tuya. Sucede que las clases, que el trabajo, que la familia, que los problemas de siempre. Sucede que se llega al tema principal de todo: el amor. Sucede que el novio de tu amiga acaba de dejarla y que ella está “tranquila”. Sucede que sucede un diálogo como este:

- Lo enterraré, muy en el fondo, como lo hice con mis sentimientos.
- ¿Lo extrañas?
- Diariamente. Es muy raro, no lloré demasiado. No sé, talvez. Talvez sólo se permite cierta cantidad de lágrimas por hombre y mi cuota rebasó.

Sucede que todo te parece parte de una película. Sucede que, un par de meses después, vas donde un amigo al que tenías tiempo de no visitar. Sucede que tu amigo te presta algún cidí y varios dividís. Sucede que un sábado por la noche, un par de semanas después, no tienes qué hacer. Sucede que le das plei a una de las películas que te prestó tu amigo y a media Sex and The City aparece el diálogo de tu amiga y tú, citado arriba.

(Sucede que hasta el anterior punto y aparte termina lo que sería un post particular. Sucede que “tengo la costumbre de saltar de lo particular a lo abstracto”, como confiesa el buen Tennesse Williams. Sucede que lo abstracto podría leerse como lo macro. Sucede que sigo escribiendo sobre lo mismo, pero diferente.)

Sucede que recuerdas lo que dijo Cortázar alguna vez. Sucede que parafraseo: sucede que ya no creo que la realidad vaya a parar a las películas (“libros” decía Cortázar; ficción en general), sucede que las películas deben parar en la realidad. Sucede que es el poder de la ficción, el poder de trasformar la realidad que tenemos. Sucede que ahora exhiben 2012. Sucede que ya nos habían advertido.

3 de diciembre de 2009

1 de diciembre de 2009

Tú eres el camino...

29 de noviembre de 2009

En el Espino que cada vez está más espinozo

“Es una iglesia”. “No, es un banco”. “O un centro comercial”.
Bueno, entre las tres, aquí, no hay diferencia.

27 de noviembre de 2009

Images & Words (y V)

26 de noviembre de 2009

Images & Words (IV)

25 de noviembre de 2009

Images & Words (III)

24 de noviembre de 2009

Images & Words (II)

23 de noviembre de 2009

Images & Words (I)

22 de noviembre de 2009

Jordan Rudess Keybord Solo

20 de noviembre de 2009

Otra señal

Un día de estos comprobé (de nuevo) que algo anda mal conmigo: una calcomanía que hermosamente decía “Susténtame Señor” en el autobús y en español, para mi fue, a primeras y en inglés, un contundente “Systematic Caos”.

18 de noviembre de 2009

Un copito sobre mi tío Payin - Pequeño ensayo en verso by Rodrigo

“Aquí tenés un músculo (señalando mi brazo).
No te vayas a caer
porque te vas a golpear la cabeza
que tiene un obstáculo
que es el cerebro.”

16 de noviembre de 2009

En Bruselas

Me detengo frente a un escaparate atiborrado de relojes; los quiero todos, los bonitos, los feos, los bien diseñados, los kitsch y hasta los digitales, cada uno con sus agujitas concretas o latentes, inermes y asesinas. Me gustaría usar relojes pero sólo por usarlos, no para saber la hora. Saber la hora me incomoda y no porque ya sea tarde o porque es muy temprano. Es por el cálculo, la tasación misma.
Supondría, este hábito hasta hoy ilusorio de usar reloj sin querer saber la hora, quitarle la batería para que no funcione más allá de lo requerido, es decir, más allá de la imagen del reloj en la muñeca. O, en caso más freaky, dejarle la batería precisando una hora no común para este meridiano. Entonces sería hermoso Joven, ¿tiene hora?, Claro que sí, señora, en Bruselas son las. Ya no digamos Abu Dhabi o Kuala Lumpur.

14 de noviembre de 2009

Mis (ahora ex) alumnos son QKV

12 de noviembre de 2009

SyL

Memoria de poemas no iba a llamarse así desde el inicio. Uno de los títulos que había pensado fue Libro de Silvia (si, tiene que ver con lo de Libro de Lillian). Razón simple: los textos fueron escritos para, a y por influencia de Silvia, por quién sentí todo lo que escribí. Ahora veo su nombre impreso en el afiche de Cinema Libertad y siento chivo. Felicidades SyL y buen viaje!

10 de noviembre de 2009

Mi Libro de Lillian de Galindo

Una vez platiqué con él en la Biblioteca Nacional. Le dije que desde hace unos días andaba buscando el Libro de Lillian y que no lo había encontrado. “Yo tengo unas copias; te enviaré un ejemplar”, dijo, a lo que siguió el intercambio de dirección y teléfonos de contacto. Eso fue el 2004.
Hoy es el 2009 y, precisamente ayer, encontré en una venta de libros usados del centro un ejemplar de El guerrero descalzo, que contiene el Libro de Lillian, y que, en alguna ocasión perteneció a Matilde Elena López (lo supongo por la dedicatoria que escribe “el autor”). Al fin tengo en mis manos mi Libro de Lillian de Galindo. Y de Matilde, chis.

8 de noviembre de 2009

6 de noviembre de 2009

Flashing Galindo

Ya Nadie develó el secreto de la institución poética nacional, David Escobar Galindo: es, aparte de sus muchas facetas, pero sobre todas la más íntima y verdadera, un...
¿Qué podría agregar a esa contundente e irrefutable verdad?
Simplemente algunas fotografías dispersas y menguadas.

***

Recién he terminado de leer Pasión del tiempo de David Escobar Galindo, No.29 de la Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña; es el primer libro que leo de él.
Antes, hace unos años y durante unos meses, leí las Historias sin cuento, pero llegó un momento en que la idea de una historia sin fin no me pareció muy agradable. Al menos en ese lapso, no pasaba de lo mismo.

***

Un amigo, un día, me habló del Índice antológico de poesía salvadoreña: le parecía bien raro que el autor, Galindo, se incluyera y hablara de sí mismo en tercera persona.

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“La poesía es la reconstrucción de yo”.

En Pasión del tiempo, página 183

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“Lo curioso es que estos poemas comenzaron a escribirse en condiciones muy dramáticas para el poeta: mientras aguardaba, en casa de un amigo, recluido allí día y noche, que los secuestradores de su padre le avisaran en que momento tendría que entregar la cantidad de dinero de rescate.”

Galindo en la nota introductoria de Discurso secreto, página 53,
la cual está firmada por “EL AUTOR”

***

Discurso secreto es, con toda seguridad, el único libro que me gustó de los compilados por “el poeta”. A mi ver, sobrepasa el carácter subjetivo del evento que lo origina, volviéndolo una búsqueda universal. Como él mismo lo dice en la nota introductoria “la atmósfera anímica” de este poema se ubica en “esa doble y perturbadora dimensión entre lo real cotidiano y lo real clandestino”, para seguir con que es “una meditación y una confesión al mismo tiempo. Y también un murmullo de angustia”. Por alguna razón (que no encuentro aún) me recordó a Kijadurías, pero sobe todo a Octavio Paz en alguno de largos poemas de Árbol adentro, como Hablo de la ciudad (siempre he tenido la idea que Galindo es a El Salvador lo que Paz es a México) (pensaba hoy en que no depende de los poetas parecerse o no a tal o cual, más bien es uno que los hace parecidos, por un resto de razones). Los demás poemas no los siento.

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Los Ejercicios matinales –que son “poesía del pensamiento”- son interesantes por reveladores, del escritor y del proceso de Acuerdos de Paz. En general, se siente un afán de objetivar la realidad, de volver colectivo el sentir personal. Del yo al nosotros. Él, en muchas partes de este libro, asume su posición.
“En esta mesa hay de todo: Abogados, militares, comandantes, médicos, filósofos… Pero lo extraño, lo significativo, lo sorprendente es que haya dos poetas… Aunque, pensándolo bien, es de lo más natural que la Poesía camine a la par de la Historia por los jardines…”, cuenta. O: “Entre los escritores contemporáneos míos, tengo enemigos gratuitos realmente perseverantes. Su odio me asombra, pero no me conmueve. Su saña me intriga, pero no me desvela. Su furia me sorprende, pero no me asusta. Esos enemigos están enojadísimos porque, según ellos yo soy el peor de los poetas de El Salvador, y dicen que la posteridad inmediata me borrará de un plumazo. Si es así, ¿qué les preocupa?”. Difícilmente será borrado, creo yo, más allá de que sea o no un buen poeta.

***

En uno de estos Ejercicios, el segundo hijo de Dalton se le acerca y le pregunta por “su viejo”: “Si él estuviera vivo, ¿dónde cree que estaría?”, a lo que Galindo responde “Aquí, en la mesa de negociaciones”. “¿Estarían enfrentados, entonces?”, y Galindo “Bueno, estaríamos frente a frente”. Este es un curioso altercado, teniendo en cuenta el suceso del Duelo ceremonial por la violencia de Galindo y el poema que Dalton le dedica, como replica: La violencia aquí. Ahora también recuerdo haber escuchado una entrevista hecha a Dalton por una radio de La Habana, en donde le preguntan sobre los jóvenes poetas que según su criterio están despuntando. Dalton, en esa ocasión, responde que hay uno prometedor: David Escobar Galindo.

***

“Galindo es un gran escritor y no ofende a Dios y a la religión…”, dice mi madre. Dalton, de leerlo, no le gustaría.

***

Como ya dije, creo que no será borrado. Al menos es poseedor de uno de los dos peinados más iconográficos de la literatura nacional (el segundo se los debo, será un post individual, piensen quien puede ser).

***

Y, hablando de iconografía literaria y a modo de colofón, recuerdo un día en que vi a Galindo en el foyer del Auditorio de FEPADE, para la Semana de la Lectura de este año, dedicada a Claudia Lars y Salarrué. Recuerdo los flashes, todos los flashes. Muchos flashes de muchos medios. Y, al medio de cada uno de ellos, Galindo tocaba (¿o retocaba?) puntos específicos de su iconografía. Flash. Anillo. Flash. Solapa. Flash. Botón. Flash. Cabello. Flash...

4 de noviembre de 2009

Tres que no eran ni uno

“Vaya, mis homies y yo no queremos hacerles daño. Nada nos costaría ponerles el fierro y quitarles sus pertenencias. Hoy andamos tranquilos y sólo queremos una colaboración de un dólar por persona. Tienen cinco segundos para sacarlos. Ya llevan dos.” Eso lo dijo el chico que se quedó adelante, en tono de invitación cordial e imperativa. Otro estaba al medio y otro al final del autobús. Tensión subsiguiente. Silencio por más de tres segundos. Nada. Diez segundos. Nada. Los pasajeros comenzamos a vernos las caras. Y mire cómo son las cosas, hasta para ser ladrón hay que convencer: nadie sacó el dólar. Los tres pequeños ladrones que no hacían ni uno se limitaron a recorrer el bus, humillados, posturas aconchadas, recibiendo lo que algunas personas les daban por voluntad propia y quizá embargados por un dejo de compasión frente a las flaquezas ajenas de tres aprendices. Al bajar, los chicos hablaban entre sí. Supuse que reparaban en lo sucedido, evaluaban qué parte del plan había salido mal, pensaban en cómo ser mejores en sus vidas, en su oficio, de cómo debían pasar de la cordialidad a algo más convincente.

2 de noviembre de 2009

Cosas de diarios

Escribir en un diario –que supone aguantar todo tipo de confesión-: “Yo no lo hice por motivos que prefiero mantener en secreto”*, ya es en sí algo como entre paloma y cuervo.

* Del diario de Henry Spencer Ashbee,
citado por Ian Gibson en El Erotómano

31 de octubre de 2009

26 años: Setnav Arac

29 de octubre de 2009

26 años: Pisanus Fraxi


27 de octubre de 2009

Ask me why I´m a Hero

25 de octubre de 2009

Raúl y Dios

Raúl, en el anterior post, ha advertido un significado que yo, a pesar de creerlo, no había previsto: Dios es "...vacío", dice. Recuerdo ahora un poema de Alfonso Fajardo (de la memoria del Festival de Poesía de este año, sólo su poema me gustó) (mondo insensible: on) que hace ver a Dios como imagen y semejanza de nosotros mismos, Dios como anhelo de todo lo que aspiramos ser (y no podemos): inmortalidad, benevolencia, divinidad, etecés. Dios es, a consecuencia de esto, ni amor ni odio, ni nada. Dios es. A secas. Y si es, también no-es. Como dice Sabines, en alguna entrevista que no recuerdo y parafraseando: Dios me sirve para significar todo lo que no conozco y no entiendo. Totalmente suscribible. Al igual que la hermosa canción de los Pumkins, Zero: "Emptiness is loneliness/ and loneliness is cleanliness/ and cleanliness is godliness/ and god is empty just like me".

23 de octubre de 2009

Selftitled

15 de octubre de 2009

Alcancía (cerdo-beso-homenaje-colectivo a Jeff Koons)


CRÉDITOS
("cerditos" es un anagrama de la anterior palabra):

Ready-made: Elena Salamanca
Performance-beso: Malvadoyin
Fotografía: Nadie

3 de octubre de 2009

Volver a Volver

1 de octubre de 2009

Gracioso collage de un alumno


27 de septiembre de 2009

Stella: la negación de lo innegable




“Y no pasa nada. Oh grandísima nada.”
Alfonso Kijadurías

Stella, aunque así lo parezca, no buscaba ser parte del abstraccionismo geométrico o del constructivismo. De hecho, el no vivió donde estos movimientos se desarrollaron ni en sus tiempos de desarrollo.
Él solamente empezó a “averiguar qué es la pintura” y a “anhelar, seriamente, descubrir una manera de trabajar sobre la que no se pudiera escribir”. Él quería que la pintura fuera, simplemente, un objeto, que no fuera la representación de algo más, que no fuera algo del mundo físico o emocional del artista, lo que lo diferenciaba de sus predecesores: los expresionistas abstractos. Para él una pintura no era una ventana imaginaria a través de la cual el espectador podría llegar a ver algo más allá. Una pintura, dijo en alguna ocasión, es “a flat surface with paint on it - nothing more”. El vacío, la grandísima nada, comenzó a llenar sus cuadros. Los críticos comenzaron a llamar a esto “cool art” o “idot art”.
Stella quería eliminar el contenido y Susan Sontag escribió, para este tiempo (mediados del siglo pasado), Contra la interpretación, buscando librar al arte de significados y de la necesidad de interpretación (entendida como el acto mental que, gracias a ciertas reglas de traducción, hacen a la obra intelectualmente digerible). Stella lo resumió todo, idiota o genialmente, en la siguiente frase: “lo que se ve es lo que se ve”.
Se preguntará entonces “¿qué es lo que se ve en su pintura?”. Lo que se ve. Composiciones geométricas con colores muchas veces limitados (algunas negras) y pintados con brocha gorda. Cuadros que no son cuadros, que son polígonos, triángulos, stellas: shaped canvases. Cuadros que han desplazado el punto focal (¿el tema?) del centro de la obra hacia los extremos, hacia todo el perímetro de la stella. “Literalidad del soporte”, dicen.
Forma y contenido son inseparables, nos han dicho en la escuela. Stella niega con toda consciencia la segunda, al menos teóricamente. Porque la práctica nos dice que por alguna razón los cuadros son como son y se llaman de la manera que se llaman (los títulos de sus obras son puestos al azar, sacados de una lista de títulos). Al final, Stella, trabajando para sí mismo y no queriendo decir nada, dice. No se puede (¿no se debe?) estar frente a una obra sin pensar o sin sentir algo. Así sea la nada.

25 de septiembre de 2009

Se robó el show

21 de septiembre de 2009

Desfile de negativos










16 de septiembre de 2009

¿Qué es más grande?

¿Lo artístico o lo estético?

15 de septiembre de 2009

Métase la camisa

He conseguido un trabajo en una escuela, dando clases de “educación estética”, y no he dejado de pensar que “métase la camisa” es una de las formas más sutiles de represión, sobre todo en este tiempo de celebración independentista.

13 de septiembre de 2009

Volverse despiadado en el centro de S.S.

Es curioso cómo uno puede encontrar hermosas cosas dentro o en medio de otras que no lo son tanto. Eso pasa con los libros en el centro de San Salvador.
Es curioso que entre gritos y cláxones y basura y arquitectura elocuente y muda y gentes lo bastante ignorantes como para no apreciar las joyas que tienen en sus narices, los libros ocupen un espacio silencioso. Así es la vida. “Sólo la contradicción es pura”, dice Kijadurías.
Es curioso cómo uno puede volverse piadoso o despiadado y hurtar libros en el centro de San Salvador.
Es curioso encontrar la razón (¿justificación?) para hurtar libros en el centro de San Salvador en un libro escrito a mediados del siglo pasado en Italia. Como dice Giorgio Vasari en Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos: “Esta obra [una tabla al temple pintada por Giotto en Florencia] era muy alabada por los artistas pintores y particularmente por Miguel Ángel Buonarroti, quien aseguraba, como se ha dicho en otra vez, que la propiedad de esta escena pintada no podía ser más ajustada a la verdad. Esta tablita, digo, que era altamente apreciada, desde que se publicó por primera vez el libro de estas Vidas, fue robada por alguien que, quizá por amor al arte o por piedad, pareciéndole que no la apreciaban bastante, se volvió despiadado, como dice nuestro poeta [Petrarca, al parecer]”.

10 de septiembre de 2009

De cómo odiar pública y oficialmente a Raúl o Yo también soy Anti-Raúl

Uno se pone bien romántico cuando sabe que irá a una Feria de Libros. Es algo inusual. Casi inverosímil. Hay tanta ficción reunida.
Llega uno a la Feria y encuentra un libro que le ha interesado desde siempre. Mete las manos en sus bolsillos y no hay dinero capaz de comprar el ejemplar (este es un pobre recurso cinematográfico, jajaja). Uno dice “mierda, la vida es tan injusta”.
En los siguientes días uno no puede dejar de pensar que tuvo el libro deseado en sus manos y que, quién sabe, no lo volverá a ver nunca de los never. Ese sentimiento fatalista, de los que suelen enconarse en mentes desequilibradas, hace pensar en el hurto. Y uno, no teniendo otra opción, lo decide: hurtaré el libro este domingo. No entrare en detalles del modus operandi o algo parecido.
Llegado el domingo, uno se dirige al lugar donde sucederá el hurto, a la mesa específica y el cuadrante preciso. Sorpresa: el libro no está. Puede estar en otro lado: no está. Lo dejaron en otro lado: no está. No está. Como todo romántico uno se deprime.
Un día después, habiendo olvidado el hecho, uno le escribe un mensaje de texto a un cucaverga, diciéndole que le tiene un libro desde hace rato y que quiere devolvérselo. Y uno se ve con el cucaverga en cuestión.
Raúl llega y uno le devuelve el libro de Claudia Lars. De repente, Raúl le dice a uno: “ah, mirá, te quiero enseñar algo”. Y ahí está, frente a uno: Último round, del querido Julio.
Entonces uno se vuelve también Anti-Raúl.
Y uno pierde, por knock-out.

7 de septiembre de 2009

5 de septiembre de 2009

El lector repetido

“En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.”
Julio Cortázar

En la capital de El Salvador (San Salvador) venden libros usados. En uno de esos lugares de venta de libros usados venden La cantante calva de Eugene Ionesco a un dólar. Hay quien compra el libro y empieza a leerlo casi un año después de haberlo comprado. Y le gusta. Recuerda los experimentos dadaístas, aunque encuentra algunas diferencias. Y, de pronto, el lector en cuestión desemboca en una página en blanco perdida en algún lugar del volumen (pagina 60, para ser exacto) un día de julio por la mañana. Si un lector, éste lector, el mismo que escribe, desemboca en esa página al dar las diez de la mañana y treinta y cinco minutos con algunos segundos, no muere. Simplemente lamenta lo sucedido, recuerda un texto de Cortázar leído hace unos años y escribe que la historia, cualquier historia, con mayúsculas o minúsculas, siempre se repite.

3 de septiembre de 2009

Dos pequeños diálogos reveladores con dos pequeñas alumnas

(Ambas niñas tienen entre cuatro y seis años.)

I - Con Kiki
- Kiki, ¿qué hiciste en estas vacaciones?
- Varias cosas, pofe –asi dice “profe” la Kiki.
- ¿Y sabes por qué nos dieron vacaciones?
- Sí, pofe… por el misterio de la gripe fea.

II - Con Rosa Miriam
- (Mientras mira fijamente lo que está pintando en un papel) Profe, ya me quiero ir.
- ¿Y eso, por qué?
- Es que hoy tengo una fiesta.
- ¿Dónde será?
- En mi colegio.
- ¿Es un cumpleaños?
- No, es del Espíritu Santo.
- Ah… (paso un momento pensando) ¿Y cómo es el Espíritu Santo?
- Paloma.

(No recuerdo haber escuchado la articulación de la oración completa, como decir: “es una paloma”. Sólo “paloma”.)

1 de septiembre de 2009

Depechemodemanía

Me agarró una Depechemodemanía bien seria. Vi unos conciertos, su videografía, leí su historia… y me parece un grupo fabuloso.
Recuerdo tres videos musicales, los tres primeros que yo vi en la vida, allá por inicios de los años noventa: Boys, boys, boys de Sabrina Salerno (otro iniciador de perversiones), Sacrifice de Elton John (un video muy aburrido, por cierto) y Enjoy the silence de Depeche Mode (el del rey que vagaba solo por las montañas con una silla de las que llaman “haraganas”). En ese tiempo creo que no entendía nada. Ahora es otra cosa.
Uno no puede ser el mismo después de cosas como estas (en Never let me down again, Enjoy the silence, Policy of truth, In your room, It´s no good y Personal Jesus):

“We're flying high
We're watching the world pass us by
Never want to come down
Never want to put my feet back down
On the ground”

“Feelings are intense
Words are trivial”
(…)
Words are meaningless
And forgettable”

“Hide what you have to hide
And tell what you have to tell”

“In your room
Your burning eyes
Cause flames to arise
Will you let the fire die down soon
Or will I always be here
Your favourite passion
Your favourite game
Your favourite mirror
Your favourite slave”

“I'm going to take my time
I have all the time in the world
To make you mine
It is written in the stars above
The gods decree
You'll be right here by my side
Right next to me
You can run but you cannot hide”

“Your own personal Jesus...”

30 de agosto de 2009

Pollock = shit

Pollock, la película, no Pollock el pintor y mucho menos su obra. Todo va bien hasta casi la mitad de la película, después todo se cae. El final lo remata todo. No hay nada, es tan vacío, como la vida. Yo no soy crítico de arte y menos del cinematográfico (creo que no hace falta que lo aclare) (habría que preguntarle a Élmer), pero no hay que serlo para darse cuenta que es una película medio chafa y que el final es chafísimo, porque sólo ilustra un acontecimiento tan inevitable y tan poco trascendente como lo es la muerte. ¿Para qué se hacen películas? ¿Para qué se escriben ficciones? ¿Para qué se pintan cuadros si no es para evadir la realidad o para exponer otras realidades o para prolongar (quizá inútilmente) la vida y trascender la muerte?
Quizá lo único que rescataría de la película es la representación de la relación entre Pollock y Krasner, su esposa. Están muy bien resueltos la simbiosis, los conflictos y las pasiones que se generaron entre ellos. En algún momento me parece más interesante Krasner que Pollock. Y es que Pollock quizá no habría llegado a ser Pollock sin Krasner. Bien dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer (jajaja, nunca creí que iba a decir esto en la vida y en el blog).
El momento más crucial, relacionado a lo anterior, es cuando Pollock, ebrio, le reclama a Krasner sobre el por qué no han tenido hijos. “No quiero a nadie entre nosotros, Pollock”, le contesta. Y esto se llena de mucho significado porque las mujeres (¿y los hombres?), en uno u otro momento, tarde o temprano, anhelan tener un hijo. Y todavía más porque Krasner también pintaba, y había dejado de hacerlo por Pollock, por dedicarse a él exclusivamente, por “manejarlo”. Es decir, negó dos situaciones que podrían llevarla a la autorrealización, y todo por Pollock. Pero, a estas alturas de la vida, uno duda de los motivos por los que Krasner se atrevió a renunciar a todo. ¿Era tanto el amor que le profesaba al pintor en cuestión o estaba por medio toda la fama y dinero que Pollock podría llegar a tener (y que tuvo)? Este punto creo que es el que más vuelve interesante a Krasner.
Aquí les dejo unas fotos de la época que me encontré por ahí y que me gustaron mucho. Sobre todo la de la playa en la que aparece Krasner fuera de cuadro (o apareciendo en él). La cuarta tipa en la foto amarillenta es Helen Frankenthaler, una de las (pocas) mujeres relacionadas al expresionismo abstracto; hace unos días me topé con un libro de litografías suyas en el Taller de Grabado del CENAR y me impresionaron. También les dejo el cuadro que más me gusta de Pollock: Mystic Rhythms No. 30.
El título del post, para terminar, es una paráfrasis del titulo de una canción de Slipknot. (Este final es como el final de la película Pollock, jajaja.)