30 de noviembre de 2008

Extraños paseos nuevos

Entre los habitantes de mi colonia está de moda un paseo que no deja de parecerme extraño: salir a caminar por las mañanas, muy temprano, por un tramo del Boulevard Diego de Holguin, que va desde cerca del mercadito de Ciudad Merliot hasta casi Santa Tecla. Es extraño porque veo a la gente (y ellas así lo declaran) con la alegría inusitada de quien se pone en contacto con la naturaleza.
Un día de estos me uní a la caravana (en la foto parezco como su anduviera con zancos, pero ya sabemos los efectos de la luz solar en las horas) (me recordó, la foto que tomé, la de arriba, el siguiente texto de Khalil Gibrán:


La Zorra
Al amanecer, una zorra miró su sombra, y se dijo: -Hoy almorzaré un camello.
Y pasó toda la mañana buscando camellos. Pero al mediodía volvió a mirar su sombra, y se dijo: -Bueno... me conformaré con un ratón.)

quería comprobar todo lo que me habían dicho: las flores, los hermosos jardines (“Merliot”, según recuerdo, muy vagamente, significa “Lugar de jardines”, no sé en qué lengua) (por eso todas las colonias de aquí se llaman Jardines de la Hacienda, Jardines de la Sabana, Jardines de Merliot, Jardines del Volcán… etcétera) el viento, la montaña, el contacto con lo natural, la Finca El Espino en pocas palabras.
Y bueno, nada de eso, o muy poco. Las flores y los hermosos jardines son de las colonias “altas” en todo sentido, la montaña es donde está la colonia del mismo nombre, casi por la calle antigua al Volcán, el contacto con lo natural y la Finca El Espino se da sólo por el viento. Y en uno de los pasos a desnivel (porque hay varios) hay un rótulo que me recuerda que todo es “con sentido humano”. No lo sé, no lo creo.
Lo que sí se disfruta, haciendo un poco de esfuerzo, es la relación con las personas, lo que se habla, ese querer saber lo que la gente piensa y cree.
Una de señoras vecinas, amiga de mi madre, en un momento, después de descubrir mi tendencia natural hacia el silencio, llama a unos chicos que van en la caravana y me los presenta (aunque ya los conocía) y les dice que hablen conmigo (aunque ya habíamos intercambiado algunas palabras), que si no lo hacen “se puede traumar”, es decir, me puedo traumar. Y yo, para mí mismo, cagándome de la risa, mientras recuerdo un antiguo proverbio oriental que dice que es mejor quedarse callado cuando lo que se va a decir no es mejor que el silencio.

27 de noviembre de 2008

El sueño de la catedral de St. Denis

Soñé con la catedral de St. Denis.
En el sueño supe su forma, su nombre.
En el sueño, la catedral estaba en el centro de San Salvador,
esquina opuesta al parque Simón Bolívar.
En el sueño, Elena me hablaba de su arquitectura,
de sus antepechos.
Y yo que no soy muy dado a la arquitectura.
Y yo que no sé qué son los antepechos
y menos de las catedrales.
Días después le cuento el sueño a Elena.
Ella no la conoce, aunque no duda de su existencia.
Ella desconoce los antepechos.
Ella ha olvidado el nombre de otra parte de las catedrales.
Días después busqué la fotografía en internet
y es ésa, la misma, en Francia, la catedral de St. Denis,
ésa, la misma de mi sueño.

24 de noviembre de 2008

Dos trozos inolvidables de JLB

“Comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o que amonedar el viento sin cara.”
En Las ruinas circulares
***
“En aventuras de ésas, he prodigado y consumado mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre -¡uno solo, aunque sea, hace miles de años!- lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista aunque mi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme Biblioteca se justifique.”
En La biblioteca de Babel

21 de noviembre de 2008

Borges, el otro, el mismo

En el prólogo de El otro, el mismo, Borges da cuenta de una de sus costumbres: “Este libro no es otra cosa que una compilación. Las piezas fueron escribiéndose para diversos moods y momentos, no para justificar un volumen. De ahí las previsibles monotonías, la repetición de la palabras y tal vez líneas enteras. En su cenáculo de la calle Victoria, el escritor —llamémoslo así— Alberto Hidalgo señalo mi costumbre de escribir la misma página dos veces, con variaciones mínimas. Lamento haberle contestado que él era no menos binario, salvo que en su caso particular la versión primera era de otro. (…) En Lubbock, al borde del desierto, una alta muchacha me preguntó si al escribir El Golem, yo no había intentado una variación de Las ruinas circulares; le respondí que había tenido que atravesar todo el continente para recibir esa revelación, que era verdadera. Ambas composiciones, por lo demás, tienen sus diferencias; el soñador soñado está en una, la relación de la divinidad con el hombre y acaso la del poeta con la obra, en la que después redacté.”
Y yo creo que las escribe más de dos veces. Tres, cuatro, cinco, quién sabe cuántas (con ciertas diferencias, por supuesto). A ese par que la muchacha refería se debería agregar, creo yo, el relato Everything and nothing y el poema Ni siquiera soy polvo.

18 de noviembre de 2008

Pies borrosos

Sí, no se preocupe, sus ojos están bien (supongo). Tampoco es la foto la que está movida. Son mis pies. Borrosos.
Elena indicó que ya basta de fotografías. Y es que las fotos, sí, ésas, todas las que comprenden los últimos quince posts, por lo menos, han suplido algunas necesidades. Dos. La primera es de carácter temporal: en estas últimas semanas me dediqué por completo a la realización de mi proyecto final de graduación y no escribí más de una página. La segunda, pero no por eso menos importante, es darme la oportunidad de decir a través de las fotos, de esas fotos fútiles, circunstanciales, cotidianas.
No sé qué opinan ustedes –han sido pocos los comentarios- pero creo que algo dicen, sea estúpido, raro o simplemente insignificante. De lo que sí estoy seguro es que algo llamó mi atención, algo se fijó en mis ojos y vino a parar aquí, sin juzgarlo. Creo que no hay nada que sea despreciable, nada que sea mejor que nada; es un proceso cerebral que me obliga a no preferir unas cosas sobre otras, aunque siempre exista una selección.
En cuanto a la foto borrosa, la historia es la siguiente. Un día, al inicio del año, estampé una camiseta ocre. El diseño: mis pies. Y, por error, quedó movida, difusa. La guardé pensando en que la había echado a perder y que serviría de prueba para posteriores estampados. Nunca más la ocupé. El día de mi graduación (el jueves pasado) la encontré mientras buscaba otra cosa. Yo ya tenía la ropa que utilizaría en el acto de graduación, pero algo, en ese momento, me dijo que debía utilizar esa camisa, que había estado guardada casi un año para ese propósito. Y así fue. Me pareció ad hoc a lo que estaba sintiendo: la tierra movida, inestable, mis pies vibrantes, acaso temerosos de dar el siguiente paso.
Este año he descubierto muchas cosas, pero una de las más importantes es que quiero que el grabado me utilice para sus fines. En él he descubierto que vale la pena el mundo, que hay algo que quiero hacer, que me satisface (una de las más grandes dichas que he tenido en la vida es cuando revelé mi primer marco de serigrafía, cuando la emulsión que no ha sido tocada por la luz comienza a desprenderse y a descubrir el diseño). Ya no digamos hacer el bisel de las calcografías… placeres así de pequeños y así de inconmensurables.
¿Qué hago estudiando grabado en el siglo XXI, sobre todo cuando está tan de moda el arte digital, las instalaciones, las intervenciones?, ¿qué hago estudiando grabado en un país dónde muy pocos saben lo que es, donde, en consecuencia, será difícil venderlo?, ¿hacia dónde voy con esto?, ¿lo seguiré estudiando?, ¿seré algún día un grabador, un artista del grabado?. No lo sé. Osho me reconforta: “No hay ninguna necesidad de saber hacia dónde estás yendo./ No hay ninguna necesidad de saber por qué estás yendo./ Todo lo que necesitas saber es si vas disfrutando, porque cuando se va gozando no se puede estar equivocado”. Así es que si ve algo borroso en este blog no se preocupe, usted está bien, su PC nunca ha estado mejor: son sólo mis pies, soy yo.

14 de noviembre de 2008

¡Ya terminé el CENAR!

10 de noviembre de 2008

Sobre un verdadero artista

6 de noviembre de 2008

4 de noviembre de 2008

Escena triste

2 de noviembre de 2008

El Edén de la UES