30 de mayo de 2008

No sé qué título ponerle

Esta una larga historia, o varias que, para variar, están entrelazadas. A ver. Vamos por partes.

I
Creo que fue el año dos mil cuatro. Yo tenía que hablar de Jorge Luis Borges en un taller de poesía del cual era parte. Fui a la biblioteca de Arte y Cultura de la UTEC y revisé cuanto libro pude para tener una panorámica de su obra, consulté sus antologías, leí sus prólogos (que bien podrían formar un género literario en sí mismo), leí biografías en internet, pedí opiniones a mis amigos sobre su obra, etcétera. Todo para dar con ese tipo del báculo indeciso que se pasea en la biblioteca de su mente. Y me fue muy agradable pasear por su historia (que es la historia de todos los hombres), su Buenos Aires, oír sus milongas, recorrer sus laberintos, verme en sus espejos, jugar su ajedrez, caer en sus relojes de arena, llegar a su meta, y, por supuesto, olvidarme. Con todas estas lecturas, debo confesar, rápidamente, me hice admirador de su obra; esto, aún con la imposibilidad de comprender ciertos pasajes de la misma por la abundancia de citas (en muchos idiomas), las referencias históricas y, en fin, la densidad de un escritor de su talla. (¿Qué hace un chico de veinte años leyendo a Borges? ¿Poco o mucho? Sobre todo si tenemos en cuenta que Borges había leído a Cervantes y a Stevenson antes de los diez. Y hasta traducciones hacía.) La cuestión es que no pasaba un día sin recordar algún verso suyo. Y eso, teniendo en cuenta mi mala memoria, es mucho. Y bueno.

II
Pasados algunos meses me topé con un recorte de periódico que reproducía un fragmento de un poema de él. “Y uno aprende”, estaba titulado. Me pareció raro, pero algunas cosas me gustaron y me dediqué a buscarlo en sus libros. Lo busqué y lo busqué y me cansé de no encontrarlo. Hablé con catedráticos y escritores: nada. Fue hasta que lo busqué en internet que pude saber algo. El tal poema “Y uno aprende” no es de Borges, según muchos cibernautas. Y según otros muchos, sí lo es. Basta ver algunas páginas.

1. http://www.amorpostales.com/Y-Uno-Aprende.html
2.
http://www.fortunecity.es/poetas/poemas/141/rosa2.htm
3.
http://nonocot.blogspot.com/2006/11/uno-aprende-jorge-luis-borges.html
4.
http://princessolie.blogspot.com/2006/09/despus-de-un-tiempo-de-jorge-luis.html
5.
http://www.internetaleph.com/detail/showdetail.asp?objtype=4&objid=8&langid=es&pid=74

En realidad no me interesa saber si es o no de Borges (aunque si creo que no es de él, por muchas razones), y menos tratar de ser una especie de juez que dice quien está en lo correcto y quién no. Esa es labor de especialistas. Lo que me interesa es que muchas veces damos por sentado algo sin tener una mínima certeza sobre lo que decimos. Así, la red se presta a este tipo de juegos, y ese mismo poema, en muy variadas versiones, puede ser encontrado en muchas páginas. Y así miles de textos. Y así miles de autores. Y la carta de García Márquez antes de morir. Y las líneas de Paulo Coehlo en las presentaciones de powerpoint, y bla, bla, bla. Hasta no leer directamente del libro, no creer. (También de éstos se puede dudar, of course.)

III
A finales del dos mil cuatro tenía trabajo estable y me compraba ropa y libros y discos y muchas cosas. Caminaba hacia mi trabajo como media hora, salía de trabajar al mediodía y también tenía beca de estudios. No me preocupaban los recibos y no tenía que comprar pastillas. Entre las mejores cosas que me sucedieron están el haber leído un libro de ensayos de Huxley y descubrir el sendero solista de Bunbury. Era feliz (esto nada tiene que ver con el post). Ya desde hace un tiempo andaba en lo del rock progresivo y sobre todo algo clavado con Dream Theater (tengo que escribir algo de esto).
Un día me di cuenta que Ovni lanzaría una nueva producción discográfica bajo este género. Me llamó la atención lo que Rafael Alfaro, líder de la banda, decía en las entrevistas: que era un concept album, que el progresivo, que el diseño gráfico, que él como músico. Y no dudé en comprar “Humanos pero no terrestres” (2004, Fragile Producciones).
Lo escuché. Musicalmente me pareció un buen producto, al igual que el concepto gráfico. Lo que no me tragué fue la historia (demasiado romántica), la voz de Alfaro cantando algunas canciones en inglés, otras en español y algunos coros intermedios que sirven como conductores de la historia. Pero lo que sí llamó mi atención poderosamente fue una canción, la número siete: “El Maestro”. Aquí es donde se entrelazan las historias, pues encuentro algunas similitudes entre la letra de la canción de Alfaro y el “poema” erróneamente atribuido a Borges. Transcribo.

El Maestro
(Rafael Alfaro)

Es con el tiempo
que puedes ver,
que los caminos
se construyen hoy bien,
que el mañana es muy inseguro al igual que
una relación;
que los regalos no son promesas,
ni los besos contratos son.

Que estar con alguien que te ofrece un buen
futuro significa que a tu pasado volverás;
que sólo puedes ser feliz con alguien
que te acepte con defectos sin quererte
así cambiar.

Y sólo el tiempo te enseña que nadie enamora
a nadie, no, no.
Sólo el Maestro te enseña que es uno el que
se enamora solo.

Sólo con el tiempo aprendes que al forzar
las cosas nunca salen como uno quisiera;
que al que humilla o desprecia un ser humano
tarde o temprano lo mismo recibirá.
Que pedir perdón o intentar perdonar,
decir que extrañas o que amas,
todo eso no tiene sentido decirlo ante
una tumba.

Con el tiempo aprendemos tanto,
lo que cuenta para crecer
mas, desafortunadamente
sólo el tiempo nos lo hace ver.

Con el tiempo te das cuenta que el mejor
momento no es el que vendrá,
sino el que vives hoy.
Con el tiempo empiezas a contar a tus amigos
y a gritar por los que ya no tienen voz.

Que la experiencia vivida con alguien
jamás repetida será,
a aceptar derrotas con ojos abiertos
y cabeza erguida al mirar.

Después de un tiempo
uno aprende a ver
la sutil diferencia
entre amar y querer.

***

Y uno aprende
(Esta es sólo una de las tantas versiones.
Al parecer cada quién va agregándole o quitándole párrafos,
lo que le da un singular carácter de apropiación.
Al leerlo se darán cuenta que no es de Jorge Luis Borges.)

http://www.ciao.es/Textos_recobrados_1919_1929_Jorge_Luis_Borges__Opinion_1136859

IV
Las apropiaciones en el arte (visual, musical, literario) están de moda desde hace mucho tiempo, en todo el mundo, aquí en El Salvador (¿va que sí, Elena?:
http://www.laprensagrafica.com/cultura/935808.asp).
Y como seres humanos, siempre estamos volviendo sobre los mismos temas: el amor, el erotismo, la soledad, el miedo, la vida, la muerte. Pero ¿hasta qué punto es cierto eso de que no hay nada nuevo bajo el sol?

26 de mayo de 2008

Constancia del misterio

¿Cuántas historias encierran los muros? ¿Cuántas historias gritan? Por ejemplo, éste que está frente a mi, abre su inmensa boca, muestra sus dientes grises esmaltados de ocre y beige, para decir que “todas las cosas tienen su misterio,/ y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas”.
Curiosa frase la de Lorca para ser recitada por un muro, mientras yo, frente a él, me voy hundiendo en la silla, me voy pegando al aluminio, hasta ser, cómodamente, la silla en la que reposo.
Y como toda silla mínimamente decente, tengo cerca una mesa donde también reposan un vaso vacío, unos lentes oscuros, una batería sin carga y un libro, recién comenzado a leer, de un viejo y un mar.
Esta mesa, como bien lo sabe Cortázar, no levantará una pata hasta que se quede sola. El vaso, con su boca permanentemente abierta, exhala silenciosamente su mantra: máaaaaaaaaas. Los lentes oscuros se impacientan, aborrecen sus patas, pues no pueden salir corriendo en busca de un poco de sol para broncearse.
La batería ya cumplió la extraordinaria misión de revivir a Morrison (I got some friends inside…) para que siga cantando en las puertas de los costados de mi cabeza mientras escribo unas líneas que irán a parar a un papel que a su vez se juntará con otros para ser un libro que terminará sobre una mesa mientras alguien más escuche todo a su alrededor y constate el misterio de las cosas.

Debería inscribirme en eso de “Speak-in”

¿Han visto en Canal 12 eso de “Speak-in”? Yo debería inscribirme, no tanto por la oportunidad de trabajo que ofrecen, sino porque un día de estos me di cuenta que necesito mejorar mi inglés.
Viendo un DVD de The Doors, me llamó la atención un poema de Morrison. De entrada me dijo algo. Le puse los subtítulos al DVD y logré transcribirlo a mi libreta, luego lo traduje (entre comillas) (recuerdo en este instante las palabras de un poeta sueco que vino a un festival de poesía hace unos años, quien dijo en una entrevista que es imposible traducir poesía) (Lasse Södeberg creo que se llamaba) y heme aquí, buscándole algo, estudiándolo (otra vez entre comillas). Toda esta secuencia de hechos no tendría nada de extraño si en realidad supiera bien lo que dice (¿cuándo se “sabe bien” lo que otra persona quiso decir?). Y teniendo en cuenta que en este caso (y seguramente en todos los casos) el problema de la traducción es doble: primero por lo obvio, el idioma, y segundo porque la poesía es en sí misma una traducción personal de la vida (los que defiendan principios creacionistas van a odiar esto). Y todo por no inscribirme en “Speak-in”. Y todo porque in my english-spanish dictionary no está blackbeat, ni azure. Y todo por dar con lo que Morrison quiso decir en alguno de sus trances.
Pero bueno, dejando de lado todo lo anterior, pues es un tema de nunca acabar y sumamente debatible, les dejo el poema que, sea como sea, me dijo algo. Y eso es importante: el diálogo. Una última cosa, el poema tiene varias versiones: en L.A. Woman es más extenso y se llama The Wasp, en In Concert (que es la versión que les dejo) se llama Texas radio and the big beat. Musicalmente, como es de esperar, también varía.

“I wanna tell you about Texas radio and the big beat
comes out of the Virginia swamps cool and slow
with a blackbeat narrow and hard to master.
Some call it heavenly in its brilliance,
other mean and rueful of the Western dream.
I love the friends I have gathered together on this thin raft.
We´ve constructed pyramids in honor of our scaping,
for this is the land where the pharaoh died.
Children, the river contains specimens.
The voices of singing women call us on the far shore,
and they are saying
Forget the night,
live with us in forests of azure.
Meager food for souls forgot.
I tell you this
no eternal reward will forgive us now for wasting the dawn
and one morning you awoke
and the strange sun
and opening your door...”

Propuesta de ejercicio insinuado en un verso de L.A. Woman

Escribir versos de cuatro palabras (como mínimo) que comiencen con la misma letra y que reconstruyan toda una escena:

Motel Money Murder Madness

Nota: es posible que este verso esté lleno de significado por la canción completa. Si esto es así, no sería un buen ejemplo. Habría que comprobarlo.

When the music´s over

Si por alguna razón (no quiero imaginarme tal razón) me viera obligado a elegir una canción de The Doors, ésta sería When the music´s over. (1)
Por muchas razones.
Porque no puedo imaginarme la vida sin música.
Porque es sumamente rica musical y líricamente.
Porque me maravillan las composiciones largas y variantes. (2)
Porque algunos de los pasajes son insuperables. A saber:

“Cancel my subscription to the resurrection

Send my credentials to the house of detention
(...)
Before I sink into the big sleep

I want to hear
I want to hear
The scream of the butterfly
(...)
I hear a very gentle sound
Very near
Yet very far
Very soft
Yet very clear
(...)

I hear a very gentle sound
With your ear down to the ground
We want the world and we want it
We want the world and we want it now
Now? Now!”

***

(1) Moonlight drive podría ser la otra (¿cual otra?), Wild child porque al final Remember when we were in Africa o The crystal ship porque Before you slip into unconsciousness/ I'd like to have another kiss.

(2) Escúchese A change of seasons de Dream Theater (de Dream tendría que hacer una lista aparte y larga), 2112 de Rush, Echoes y Shine on you crazy diamond de Pink Floyd, Parabol/a de Tool, Elements de Stratovarius, And justice for all… y Mercyful fate (medley de covers de Mercyful Fate) de Metallica, La casa desaparecida de Fito Páez, Keeper of the seven keys y Halloween de Helloween.

19 de mayo de 2008

Escrito en una puerta de garage en Venice Beach, California, donde Henry Diltz fotografió a The Doors para el disco Morrison Hotel

“I think I know the reason, but I can´t spell it.”

Como en "Los pájaros"

Despierto. Voy a la sala. Pájaros cantan. Veo por la ventana. Un zanate se ha posado en las ramas de un arbusto cercano a la casa. No puede volar. De su ala y de su cabeza cuelgan sendas carnosidades. Sangra. No canta. Muchos otros zanates, que al parecer lo custodian, son los que cantan. Graznan. Desde la palmera, desde los alambres eléctricos y los de púas, desde el aire. Todos temen un ataque. “Tené cuidado, no te vayan a picar”. Y que recuerdo aquella película y la pregunta que siempre me he formulado y que nunca he logrado responder: ¿por qué los pájaros?

16 de mayo de 2008

De los piratas, tan buenas personas

Era un tiempo extraño; el hombre era lobo del hombre. El Tratado de Libre Comercio con Estado Unidos recién había entrado en vigencia y la piratería no podía ser tolerada. Aún así, las películas piratas abundaban en las calles piratas, y formaban las paredes piratas de los edificios piratas de la ciudad pirata de San Salvador.
Yo buscaba Chocolate, con Jhonny Deep, quién también ha hecho películas de piratas (últimamente, ¿qué película no puede ser de piratas?). La había visto antes y me gustó. La buscaba para verla de nuevo. La buscaba, la busqué, sin duda alguna. Recorrí las calles comerciales desde la Universidad Tecnológica hasta la Plaza Libertad y más allá.
En uno de los puestos de películas, mientras pasaba los ojos sobre las paredes forradas de carátulas desteñidas, apareció a mi lado un uniformado. Con él andaban tres policías más. “Ya se armó el pleito –me dije-, de seguro los policías andan decomisando las películas y capturando a los vendedores”. Y bueno, como es de esperar, la resistencia y las piedras y las llantas quemadas y yo, tan no-violento, en medio del quilombo. Uno de ellos llevaba en sus manos un rimero de DVD´s, dos seguían mirando hacia la pared y el cuarto estaba en la patrulla mordiendo un sándwich envuelto en una servilleta.
Y es que los policías no andaban trabajando. Y sí andaban, me imagino. Lo seguro es que buscaban una película y no la encontraron. Se fueron sin pagar el rimero que se llevaban, saludando a los vendedores piratas como a amigos de siempre. Sólo entonces me acerqué al vendedor; una duda me inquietaba de todo esto. Puro morbo.
- ¿Qué película andaban buscando?
- Red de Corrupción –respondió.

12 de mayo de 2008

R.I.P.

11 de mayo de 2008

Shit on air

On
94.9
Rock de series animé
- Gracias Don Tony por las clases de japonés
(Sound effect: interferencia por cambio de estación)
92.1
Tocan a Bibi Gaitán
- Eso puede ser leído de muy diversas formas
(Sound effect: interferencia por cambio de estación)
103.3
Nunca sé lo que suena
- Demasiada serenidad para el mediodía
(Sound effect: interferencia por cambio de estación)
92.9
Música ochentera
- Peor es nada
(Sound effect – Fade in: cortina de inicio de la cadena radial del mediodía)
- Shit
Off

(Visual effect: transición espacial dormitorio-sala)

On
Fin de semana
(Efecto de cambio de canal)
Documental con novedades tecnológicas de los ochentas
(Efecto de cambio de canal)
Tipo-siempre-cae-mal desde un día que dijo
“Canción DE animal” en vez de “Canción animal”:
- Vamos con unos videos de reggaetón
(Efecto de cambio de canal)
Pastor evangélico gritándome
y casi sacando el brazo para pegarme
(Efecto de cambio de canal)
Nada digno de ser mencionado
(Efecto de cambio de canal)
Nada digno
(Efecto de cambio de canal)
Nada
(Efecto de cambio de canal)

El renglón de arriba no es un error, es LA NADA, itself
(Efecto de cambio de canal)
Video de Björk
- No puede ser
Me pellizco, es real
(Efecto de boca abierta y alienación)
Dos minutos de belleza
(Efecto malintencionado de cambio de programación a mitad del video)
(Efecto de fin del Nirvana – Fade out)

- Shit
Off

(Dios, gracias por Gutenberg, los libros, las letras de molde, Monterroso y Kijadurías, por las imágenes que no están dentro de esa cajita infeliz, por Eastman, que se suicidó después de dar con la película a color, por las cámaras fotográficas, los controles remotos, los celulares cuando tienen saldo, el mp3, sí, por el divino mp3 y el sempiterno compact-disc, por ser ensimismado y medio-anti-social y porque en mi destino estaba escrito que gastaría miles de horas de mi vida copiando discos a la computadora, por Alpha Blondy, B.B. King, Björk, Caetano Veloso, Luis Eduardo Auté, María Rita, Oscar Peterson, Pearl Jam, Pink Martini, The Mars Volta y muchos más que me acompañan en este tiempo de tribulación. Gracias, infinitas gracias.)

PD1: miles de conversaciones andan en el aire también, imagínese
PD2:
http://www.laprensagrafica.com/enfoques/1051736.asp

De paso tres veces

De paso
(Alfonso Kijadurías)

De paso. Aquí estamos de paso.
Y antes de ser y estar no estábamos
ni siquiera en este mundo.
¿Estábamos en otro?
Aquí estamos de paso. Pero estamos.
Qué difícil aceptarlo.
No es fácil ser feliz.

***

De paso
(Luis Eduardo Auté)

Decir espera es un crimen
decir mañana es igual que matar
ayer de nada nos sirve
las cicatrices no curan el mal.

Sólo morir permanece
como la más inmutable razón
vivir es un clavo ardiente
un ejercicio de gozo y dolor.

Que no que no
que el pensamiento no puede tomar asiento
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso.

Quien pone reglas al juego
se engaña si dice que es jugador
lo que le mueve es el miedo
de que se sepa que nunca jugó.

La ciencia es una estrategia
es una forma de atar la verdad
que es algo más que materia
pues el misterio se oculta detrás.

Que no que no
que el pensamiento no puede tomar asiento
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso

Hay demasiados profetas
profesionales de la libertad
que hacen del aire bandera
pretexto inútil para respirar.

En una noche infinita
que va meciendo este gran ataúd
donde olvidamos que el día
sólo es un punto, un punto de luz.

Que no que no
que el pensamiento no puede tomar asiento
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso.

***

De paso
(Alfonso Kijadurías, again)

Han pasado los años. Ahora los veo:
niño asomado en el brocal de un pozo:
las nubes en el agua.
Lo que escribo va saliendo
no de mi cabeza
sino de mis dedos pensativos.
Un ojo me forma el mundo, el otro lo deforma
o lo reforma.
Soy esta página; los golpes de la máquina, el eco
que repite el silencio de la noche.
El grillo inmenso.
Ciego como una lámpara,
caminas a tientas,
en plena claridad.
Extranjero en tu propio suelo.
Infinita es la calle como la misma noche.

Los conciertos

He ido a muchos conciertos. He faltado a muchos también. Hay unos a los que quisiera ir: Dream Theater, Fito, etcétera. Hay otros que, por más que los sueñe, ya no podrán ser porque ya fueron: Pantera, Metallica y The Black Crows en Rusia en los noventas, Pink Floyd durante la gira del Pulse, U2 después de lanzar All that you can´t leve behind. Pero, en realidad, no quiero hablar de esos conciertos multitudinarios. Quiero exaltar ese otro tipo de conciertos: los inesperados, los gratuitos, los casi desiertos, lo de Nosequién. Esos que se dan en un bar cualquiera, en los que un Fulano que ha estado departiendo en una mesa contigua a la tuya, se para y sube al escenario, con frecuencia improvisado, y toma una guitarra o una harmónica y canta. Esos en los que no hay luces impresionantes, pantallas gigantes, ni esa fastidiosa neblina que quién sabe para qué sirve. Esos pequeños, íntimos, exclusivos de tan impredecibles. Y tan fugaces que nada se puede decir de ellos, que nada se puede hacer, sólo quedarse en la penumbra con el corazón en las manos, latiendo hasta el próximo encuentro.

5 de mayo de 2008

Fantasías reales y/o realidades fantásticas de ayer y hoy

“Yo he preferido hablar de cosas imposibles
porque de lo posible se sabe demasiado.”
Silvio Rodríguez

“Ese libro es una tentativa para ir hasta el fondo de un largo camino de negación de la realidad cotidiana y de admisión de otras posibles realidades, de otras posibles aperturas…”, dice Julio Cortázar sobre Rayuela en una entrevista concedida a la Televisión Española. Y yo no he leído Rayuela. Pero sí a Cortázar y a otros autores más en los que encuentro una tendencia que se vuelve básica para la literatura, para el arte, para la creación. Veo reflejada perfectamente esa tendencia en el primer texto de Historias de Cronopios y de Famas (publicado un año antes que Rayuela, 1962), en el apartado que, justamente, se llama Manual de instrucciones:

“La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo está en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero «Hotel de Belgique».
Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en cuyo centro tomamos café con leche y abrimos el diario para saber lo que ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el acto de girar el picaporte, ese acto por el cual todo podría transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego, querida. Que te vaya bien.
Apretar la cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café.
Y no es que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de nuestros anteojos, ¿por qué estaría mal? Pero como un toro triste hay que agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera, hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador cerca del toro. Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y aceptar taimadamente su nombre de nube, su réplica catalogada en la memoria. No creas que el teléfono va a darte los números que buscas. ¿Por qué te los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío. Rómpele la cabeza a ese mono, corre desde el centro de la pared y ábrete paso. ¡Oh, como cantan en el piso de arriba! Hay un piso de arriba en esta casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego ceniciento, mírala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazón pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo está perdido. Cuando abra la puerta y asome a la escalera sabré que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las casas ya sabidas, no el hotel de enfrente;: la calle, la viva floresta donde cada instante puede arrojarse sobre mí como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el diario de la esquina.”

Seguramente, todas esas “instrucciones” (las de el texto citado y las diseminadas en toda su obra) son las que llevan a Mario Noel Rodríguez (http://www.artepoetica.net/marionoelrodriguez.htm) a afirmar constantemente la visión poética de Cortázar, esto aunque él sea reconocido, con mayor frecuencia y con toda justicia, como uno de los grandes narradores del siglo XX. “Todas las artes tienden a la poesía”, comentaba con frecuencia Geovanni Galeas en Universo Crítico. Quizá eso lo confirma.
También en Un tal Lucas (1979), quizá mi favorito, hasta la fecha, hay un texto donde él, Lucas (alter ego de Cortázar), defiende frente a los militantes no literarios sus posiciones como militante literario (en un bar, para estar a tono): “…lo que ustedes piden/ al escritor/ poeta/ narrador/ novelista/ es que renuncie a adelantarse/ y se instale hic et nunc (¡traduzca, López!)/ para que su mensaje no rebase/ las esferas semánticas, sintácticas,/ cognoscitivas, paramétricas/ del hombre circundante. Ejem./ Dicho en otras palabras, que se abstenga/ de explorar más allá de lo explorado,/ o que explore explicando lo explorado/ para que toda exploración se integre/ a las exploraciones terminadas./ Diréles en confianza/ que ojalá se pudiera/ frenarse en la carrera/ a la vez que se avanza. (Esto me salió flor.)/ Pero hay leyes científicas que niegan/ la posibilidad de tan contradictorio esfuerzo,/ y hay otra cosa, simple y grave:/ no se conocen límites a la imaginación/ como no sean los del verbo…”, y más adelante: “…nadie podrá, salvo el poeta y a veces,/ entrar a la palestra de la página en blanco/ donde todo se juega en el misterio/ de leyes ignoradas, si son leyes,/ de cópulas extrañas entre ritmo y sentido,/ de últimas Thules en mitad de la estrofa o del relato./ Nunca podremos defendernos/ porque nada sabemos de este vago saber,/ de esta fatalidad que nos conduce/ a nadar por debajo de las cosas…”.
Pero bien, hemos llegado a la poesía, a los poetas, a sus declaraciones, a su visión de mundo, a su realidad o a la negación de la misma y/o admisión de otras realidades. Y es curioso encontrar semejanzas entre ellos: “…usted debe saber que los poetas/ vivimos a la vuelta de este mundo”, declara Mario Benedetti en el poema Interview. Mientras que Carmen González Huguet, en una semblanza publicada en La Prensa Gráfica (
http://www.laprensagrafica.com/dominical/271199.asp) (Elena, me gusto esto), declara: “Yo no vivo del todo en este mundo”. Los contextos son distintos, pero la realidad es una e inasible.
Igual pasa con el poema de Nadie (
http://sernadi3.blogspot.com/2007/09/en.html) que cito a continuación: “Yo/ reduzco el horizonte/ a un sueño,/ conspiro/ contra la realidad/ para/ ser.” Y en Diario semanario y poemas en prosa, de Jaime Sabines, está este texto que plantea una variante del mismo tema: “Ocurre que la realidad es superior a los sueños. En vez de pedir “déjame soñar, se debería decir: “déjame mirar”.// Juega uno a vivir.”
Y cómo sólo han hablado poetas latinoamericanos, así será hasta el final de este post. “Que el verso sea como una llave/ que abra mil puertas”, comienza Vicente Huidobro su Arte poética, para luego animar a los poetas a inventar nuevos mundos a partir de todas las cosas que viven bajo el sol, las cuales, dicho sea de paso, han sido puestas ahí sólo para ellos.