28 de abril de 2008

Versiones kitsch de tres pinturas famosas



De dos poetas que dicen lo mismo con distintas palabras

¿Me equivoco al decir que

“Y este reloj del corazón que espera
golpeando
y doliendo.”

Isaac Felipe Azofeifa en Itinerario simple de su ausencia

es lo mismo que

“El corazón sin tus manos
es mi enemigo en el pecho.”

Roque Dalton en Odiar el amor?

27 de abril de 2008

Vayan, se las recomiendo

Líneas que repetía en un sueño

Caminaba por distintos lugares, una quebrada, un mercado, un parqueo, repitiendo

muerden las pirañas
muerden las iguanas
muerden los cocodrilos
muerden las piedras
muerde la soledad
muerden los segundos
muerde la vida a cada segundo

y al despertar recordé casi inmediatamente las últimas líneas de este poema en prosa de Jaime Sabines, incluido en el libro Maltiempo, escrito a su madre

Doña Luz, XXIV

Todo esto es un cuento, lo sabemos. He querido hacer un poema con tu muerte y he aquí que tengo la cabeza rota, las manos vacías. No hay poesía en la muerte. En la muerte no hay nada.
Tú me das el poema cuando te sientas a mi lado, cuando hablamos. ¡En sueños! ¿No serán los sueños sólo la parte subterránea de este río que amanece cargado de esencias? ¿No será el momento de conocer para siempre el corazón oculto de la tierra?
¿Quién canta? El que lloró hace rato. ¿Quién va a vivir ahora? Los que estábamos muertos.
El paralítico se levanta todos los días, a andar, mientras el ciego atesora la luz para siempre.
Por eso el hambriento tiene el pan, y al amoroso no lo sacia la vida.

25 de abril de 2008

Expo de grabado en el CENAR


Los diarios

“¿Cómo me gustaría que fuera mi diario? Algo inconexo, pero no descuidado. Tan elástico que abarcara todo lo solemne, ligero y hermoso que se nos pase por la cabeza. Me gustaría que se pareciera a un escritorio profundo, viejo o amplio en el que uno arroja muchas cosas sin importancia sin prestarles atención. Me gustaría, después de un año o dos, encontrar que esa colección se clasificó, se refinó y fusionó, como lo hacen esas partículas misteriosas en un molde tan transparente que refleja la luz de nuestra vida, aun las muestras tranquilas con la actitud de una obra de arte.”

Virginia Woolf en Las horas

“Lo que ha quedado puede carecer de valor; sin embargo, escribiéndolo me encontré con diversas partes de mí mismo que quizá conocía pero que había preferido desconocer: el envidioso, el tímido, el vengativo, el vanidoso y el amargado; pero también el amigo de las cosas simples, de las palabras, de los animales y hasta de algunas personas, entre autores y gente sencilla de carne y hueso.
Yo soy ellos, que me ven y a la vez son yo, de este lado de la página o del otro, enfrentados al mismo fin inmediato: conocernos, y aceptarnos o negarnos; seguir juntos, o decirnos resueltamente adiós”

Augusto Monterroso en La letra e, fragmentos de un diario

“Al filo de los años la tarea es cada vez más difícil para mí. Al principio, el Diario no tenía más que una razón de ser: la clarificación interior, la conversación conmigo mismo. Pero cuando uno se hace famoso tiene que contar con sus futuros lectores. La actitud cambia insensiblemente. Evitar contemplarse escribir, no pensar en el efecto producido, permanecer sincero. Los mejores diarios son los que no se dirigen a ningún lector. Como el de los siete marinos que pasaron el invierno en 1963 en la isla de San Mauricio, en el océano Glacial Ártico. Un poco más tarde, unos balleneros descubrieron el diario y siete cadáveres.”
.
Ernst Jünger citado en La Lertra e, fragmentos de un diario

16 de abril de 2008

Canciones como pistolas

“Sólo una oportunidad,
sólo hay un solo tiro.”
Fito Paez

Esconden balas tus canciones,
pequeñas piezas de metal que se hunden
y tocan el fondo sinuoso de la vida.
Esconden volcanes de pólvora
y explosiones y luces de colores.
A veces un verso cruza la sien,
una flecha traspasa el corazón,
un picaporte abre la puerta de la sombra
que se alza en la acera, desde los pies.

Sorprende a veces lo simple de abrir la ventana
y dejar que el paisaje entre,
que los rayos del sol busquen impacientemente
abrir los párpados con sus dedos de luz.
Sorprende la diversidad de camaleones,
drogodependientes, suicidas y sexuales,
amadores en general, obsesivos, hijos de puta
que se toman en serio eso de las balas.

Siempre hay un motivo para explotar,
siempre el tiro esperando oportunamente en el rincón,
siempre el alcohol y la memoria,
siempre el amor desbordado,
siempre el camino abierto,
siempre las piedras del destino,
siempre tus manos que son grandes,
tus dedos que accionan el gatillo
(¡bang!)
de la vida: esa extraordinaria ruleta rusa.

Febrero de 2007

12 de abril de 2008

Arte poética

Siempre he querido escribir una. He querido y he intentado escribirla millones de veces, pero nunca me ha salido bien, nunca estoy satisfecho con los resultados. Y creo que no sé nada de poesía, que frente a ella estoy inerme. Pero hoy escribí una, y chiquita. Una que, a mi ver, dice algo. Una, la primera.

***

Arte poética

leyendo a Kijadurías
Escribir,
leer un poema
y desaparecer.

10 de abril de 2008

A Elena

Porque siempre me reclamás
por qué no te escribo.
Porque te lo debía.

Porque un océano
y los calambres y achaques
(del cuerpo y del alma)
no podrán interrumpir nada.

Porque en una mandarina
(sí, en un gajo de mandarina)
cabe toda la felicidad del mundo
y en las miradas de los viejos
hay un rincón hermoso
que aún no conocemos.

Porque a la ciudad vienen los circos
y no me causan más
la misma alegría.

Porque te vivo:
te recuerdo, te leo, te espero.

Porque hay una nube frente a mi
y en realidad no es una nube:
sos vos que venís, soy yo que voy,
hacia alguna parte,
hacia nosotros.

Los premios (siempre he querido leer ese libro de Cortázar)

Tengo correo electrónico desde hace unos ocho años y en raras ocasiones he reenviado una cadena. Hasta el nombre es feo, coercitivo. Ahora bien, como blogger desde hace unos meses, he estado rehuyendo a seguir esto de los premios (ya llevo tres: el primero me lo otorgó Mauricio Vallejo; el segundo Leslie, de Despalabra; el tercero desde El dentífrico desde abajo). Sería algo tan simple como copiar y pegar el texto y la imagen y nombrar a los blogs que me son los más entrañables. Pero no, no lo haré; siempre debo ser complicado para todo. No voy a copiar ni pegar ningún texto, ninguna imagen. Sólo voy a nombrar los blogs que me son sumamente entrañables, las personas que están detrás de estos espacios, porque eso sí es importante, y si son más de cinco, mejor. No tienen que pasar a recoger nada, porque nada les doy aparte mi admiración y mis ojos que los leen y que disfrutan y que sufren y que se reflejan en los suyos y que no se cansan. Parafraseando a Borges, me enorgullezco de los blogs que leo: Güelva pronto, de Elena; Ser nadie, de nadie; Blog de América; Despalabra, de Leslie; Las letras de Mauricio Vallejo y El dentífrico desde abajo, de...

Dos españoles

No volveré a ser jóven
(Jaime Gil de Biedma)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
el único argumento de la obra.

***

El poeta
(Juan Eduardo Cirlot)


Ese hombre de cabellera dispersa, no es otra cosa que el exhumador de un mundo antes irredento. Ha aprendido, sufriendo fórmulas mágicas que los otros desconocen: conjuros para evocar y recrear las danzas interiores.
Razas sordomudas, perdidas en sus parajes profundos, cobran voz bruscamente y, desde el valle dormido bajo la niebla, ese coral suena iluminando regiones desoladas o magníficas.
Así, hasta que toda la tierra se convierte en eco.

5 de abril de 2008

Dos cubanos

Canción para todas las que eres
(Eliseo Diego)

No solo el hoy fragante de tus ojos amo
sino a la niña oculta que allá dentro
mira la vastedad del mundo con redondo azoro,
y amo a la extraña gris que me recuerda
en un rincón del tiempo que el invierno ampara.
La multitud de ti, la fuga de tus horas,
amo tus mil imágenes en vuelo
como un bando de pájaros salvajes.
No solo tu domingo breve de delicias
sino también un viernes trágico, quien sabe,
y un sábado de triunfos y de glorias
que no veré yo nunca, pero alabo.
Niña y muchacha y joven ya mujer, tú todas,
colman mi corazón, y en paz las amo.

***

Felices los normales
(Roberto Fernández Retamar)

Felices los normales, esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo
[delincuente,
una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores,
los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos,
los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más
[borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

3 de abril de 2008

Nos vemos en el CENAR