30 de marzo de 2008

En los Tres Diablos (o la forma en que todo lo que comienza también -o tanmal- termina)

En los Tres Diablos
nunca nada termina.
Hay una gota que cae
infinitamente
y un mundo de pequeños espejos
que reflejan de distinta manera
la luz.
Hay una canción
y un eco de personas
y un rostro que se repite
y que vuelve desde su muerte
como Marilyn Monroe o el Ché Guevara.
Ahí está Chaplin mudo como siempre
Kurt un poco más vivo
y Marley fumando.
Ahí están las lámparas orientales
y las máscaras africanas.
Y el que baila con los Stones
DMX y Manu Chao
y “el profe” de economía
y la chica que he visto en la universidad
y los moteros en la entrada–salida
porque adentro no,
y el punketo ¿tenés un cigarro?
no brother
y entonces no soy tu brother
y los gringos
y el colocho de las fotografías
con su sonrisa eterna de fotografía
y su cerveza en ángulo recto sobre su boca,
y los tatuajes perdidos
salen a bailar en las colitas de las chicas,
y los chicos andan buscándolos.
Y las botellas viajan en platillos voladores,
y los hongos y las amapolas y las orquídeas
se desprenden de las paredes
como imágenes 3-D,
y el ajedrez del techo
y el jaque a las copas colgadas del cielo
porque ya son las dos,
y Delmy son doce cuarenta y cinco
y nosotros gracias
y adiós.

26 de marzo de 2008

Cursivas en en una canción de Drexler posteada por América el dos de diciembre del año pasado

No tengo a quien culpar que no sea yo
con mi reguero de cabos sueltos.

(Suscribo totalmente "Hermana duda", de Jorge Drexler.
Suscribo totalmente la cursivas de América. Negritas también.

http://blogdeamerica.blogspot.com/2007/12/hermana-duda.html)

24 de marzo de 2008

Belleza salvadoreña

“En el principio, el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas”, leo en una alfombra. Una alfombra bellísima, no figurativa (la única que me gustó, dicho sea de paso). Una alfombra que parecía pintura de Mondrian, sólo que con curvas y con una paleta de colores más amplia (entonces no parecía pintura de Mondrian). Una alfombra, bella, efímera, como la frase y su significado.

***

¿Alguna vez han oído hablar vagamente sobre un lugar?, ¿alguna vez han tomado un par de cosas y se han encaminado a ése lugar, del que poco saben?, ¿alguna vez han sentido que no saben bien hacia dónde van?, ¿alguna vez han sentido el hormigueo del “no sé”?, ¿alguna vez le han sentido gusto a la incertidumbre?, ¿alguna vez han sentido su corazón lleno a pesar de estar medio lleno y medio vacío?

***

Subimos al bus y ya no habían asientos disponibles. La minuta de fresa, uva y leche estaba deliciosa. El área de subida-bajada era amplia, por lo que nos sentamos ahí, en el piso del bus, mientras arrancaba. Arrancó. Seguimos sentados. La marcha era lenta. Me recordó los paneos de las películas. Veíamos nada más lo que aparecía en ese encuadre mágico compuesto por las puertas abiertas del bus. Lentamente pasaba todo. La calle, el centro agronómico y su inconfundible olor, el señor con sombrero que vende carritos de madera hechos a mano, la calle, la escultura de la mano de Santa Tecla que sostiene su otra mano, la gente en el parque Daniel Hernández, el busto de Manuel Gallardo, la calle, la gente corriendo con sus almuerzos, las vendedoras ofreciendo sus frutas y verduras, las vendedoras hablando entre sí, la vendedora que se moría de la risa cuando nos vio sentados en las gradas del bus (y yo que reí al verla reír), el comercio, la calle, los perros callejeros, los rótulos, la casa de los Guirola rodeada de pick-ups repletos de blue jeans… hasta que el bus fue más rápido y las puertas cerradas.

***

Llegamos al “Parque Ecológico El Espino”. Existe, lo comprobamos. Es parte de la “Finca El Espino”, ésa que casi ya no existe. Lo que sí existe es calidez.
Don José Antonio, un señor de unos setenta y cinco años, de sombrero él, con machete en mano, “limpia” el lugar: con el viento de hace un tiempo calló un enorme ciprés y él se dedica a hacer leña del árbol caído (literalmente).
A Norma la conocí hace tiempo, cuando éramos chicos, en la escuela. Ella era chiquita y aún lo sigue siendo. Ahora trabaja en la cocina de la pequeña cafetería del lugar. Cuando ve la cerveza en la mesa, me dice: “de eso no se toma”, y yo le contesto “¿por qué?”, y se pone a reír, como sólo ella sabe hacerlo.
Después de comer, Aída nos conduce por los senderos. Aída que es amigable y guía del parque; Aída que me ve dándole un abrazo a un pino como de cincuenta metros de alto y se ríe; Aída que nos cruza el puente colgante “de quince metros sobre la quebrada”; Aída que nos lleva al mirador que está “a más de mil metros sobre el nivel del mar”, a los infiernillos (fumarolas del volcán), al Amate “de más de doscientos años”; Aída que dice haber visto panteras (jaguares negros, pues); Aída a la que le pregunto “¿escuchó eso?”, “sí”, me contesta, “es un Torogoz”; Aída que me dice que los Talapos son más pequeños y tienen las plumas de la cola más chicas que los Torogoces, Aída que me dice que cantan distinto. Aída que nos dice “adiós”.
Y al final, “sigan el camino rojo y no se van a perder”, y me siento en un cuento. Y el olor de los cipreses y los pinos…

***

Mi primera vez. Fueron tres. Un par de amigas y un amigo. Estaba nervioso a la primera. Habíamos bebido sólo un par de tragos. No sabía bien qué hacer (y sí sabía); me dejé llevar por el ritmo. Sonaba “No voy en tren”, de Charly García. Yo sé que algunos piensan que soy mixto, pero yo tengo personalidad. Comenzaba una noche larga. La música nos decía qué hacer. Igual el ron. Quería un poco más, una segunda vez. Sonaba “Ojalá”, de Silvio Rodríguez. Ella repetía los versos muy cerca. Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta… para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones… ojalá que el deseo se vaya tras de ti. La hora alta, alta la alegría, altas las botellas. Sobredosis. “Sobredosis de TV”, de Soda Stereo, ya para terminar. Soy tan vulnerable a tu amor… no creo poder resistir… acuéstate, levántate, apágalo, enciéndelo… no puedo seguir así. De madrugada. El cuerpo cansado. El corazón fortalecido. Ahora el recuerdo de una noche. Así es el Karaoke.

American beauty

Reveo American Beauty.

La escena cuando Lester conoce a la amiga de su hija es fabulosa. Es impresionante cómo lograron recrear la fantasía de Lester: la chica bailando sólo para él en el gimnasio (que en realidad está repleto de gente), la chica abriendo su suéter suavemente y los pétalos saliendo de su pecho.

A veces me siento como Ricky, sobre todo cuando vivo diálogos como éste (que es muy común, por cierto):
- What are you doing? (Pregunta natural.)
- I was filming this dead bird. (Respuesta inesperada.)
- Why? (Si sólo llevo “babosadas” a la casa: ¿por qué?, si dibujo gente desnuda: ¿por qué?, si canto “Cadáver exquisito” de Fito: ¿por qué?... demasiadas preguntas, demasiados porqués!)
- Because it´s beautiful. (Todo es tan simple.)
- I think maybe you forgot your medication today, mental boy. (No, no he olvidado mis pastillas.)

Y Lester reflexionando: I have lost something, I´m not exactly sure what it is, but I know I didn´t always feel this sedated. But you now what? It´s never too late to get it back.

Y entonces, la descripción laboral de Lester, cuando se decide a dejar su empleo, es bien cómica: My job consist of basically masking my comptempt for the assholes in charge and at least once a day retiring to the man´s room, so I can jerk off while I fantasize about a life that doesn´t so closely resemble hell.
Y su jefe, después de darse cuenta que ha caído en la trampa de Lester, le dice una frase sumamente… no sé… gráfica:
- Man, you are a twisted fuck.
- Nope, I´m just an ordinary guy with nothing to lose.
(Le contesta Lester.)

Todo esto me gusta, pero los dos mejores momentos, para mí, son estos:

Uno, cuando Rick le muestra a la hija de Lester la grabación de la bolsa de plástico: And this bag was just dancing with me, like a little kid begging me to play with it, for 15 minutes. That´s the day I realize that there was this entire life behind things, and this incredibly benevolent force that wanted me to know that there was no reason to be affraid, ever.
Video´s a poor excuse, I know, but it helps me remember. I need to remember. Sometimes there´s so much beaty in the world. I feel like I can´t take it and my heart is just going to cave in.

Dos, el monólogo de Lester, al final: I guess I could be pretty pissed off about what happened to me, but its hard to stay mad when there´s so much beauty in the world. Sometimes I feel like I´m seeing it all at once and it´s too much. My heart fills up like a ballon that´s about to burst. And then I remember to relax and stop trying to hold on to it. And then it flows through me like rain, and I can´t feel anything but gratitude for every single moment of my stupid little life.
You have no idea what I´m talking about, I´m sure. But don´t worry. You will someday.

La película es una pobre excusa, lo sé.

18 de marzo de 2008

"Que días más intensos estos"

Así dice Willy, el de Cultura Profética. Y he vivido días así. Y se me han quedado en el tintero y los traigo a cuenta como una pequeña avalancha favorita. Una avalancha tan favorita como el amor. El amor que siempre llega como una avalancha y que te obliga a tener los pies firmes. Y si no, los calambres. Los calambres en el alma y mi alma revuelta. Y en río revuelto… He hablado de más. He hablado bien. He hablado. Por la boca muere el pez… y por la boca se alimenta. Y por fin Ojalá en boca de Silvio (porque ya estaba harto de los demás). Silvio que no mide más de uno ochenta y cinco y su guitarra. Un hombre y una guitarra que se agigantan a pesar de la distancia y los uno ochenta y cinco. Y un niño canta. Y un niño dibuja. Y que dibujo un carro y se lo doy a un niño para que trate de copiarlo, y el niño, en su viaje astral, dibuja un rostro: quizá sea el rostro de quien maneja el carro o de quien le cambia una llanta, o de él o mío o de todos los hombres que han poblado la tierra. Y bien dicen que el que con niños dibuja amanece en camas voladoras, cagado por elefantes hermosos que también vuelan y por amarillos que se enroscan (si, armadillos). Y que encuentro un par de Guardabarrancos en el Teatro Presidente. Y los colores íntimos, el azul tornasol. Y el “autor anónimo de la alborada/ venado silencioso en la montaña/ guerrero del amor/ hijo de este tiempo/ remolino/ pobre niño parido pues en plena selva/ para llegar al fin a la victoria… para llegar al fin”. Y ver de paso “el cine de los cielos” y saber “el teléfono de Dios/ que está desocupado”. Desocupados como mis amigos un domingo que vamos donde Jesús. Y que compramos unas tortas cerca de la Plaza Libertad. Y el tipo que las hace es la persona más amable que he conocido en el centro (y posiblemente la más higiénica y ordenada, si es que esos conceptos tienen validez en el centro). Y que las comemos en el portal de la Dalia. Y riquísimas a pesar que me duele la muela cordal que me está naciendo. Y luego el sagrado espacio, el espacio en penumbra de la Iglesia del Rosario y sus esculturas y sus tallas en madera de Jesús (no el Jesús hacia donde nos dirigimos). Y Rosario. Y Rosario Tijeras. Y Rosario en Argentina, donde nació Fito. Y Rosario el segundo nombre de Teresa. Teresa, la que más sabe de mí. Y Filander Funes que también sabe mucho de mí, aunque no me conozca demasiado. Y su clase de teatro magistral-parabólica-psicológica-cultural-intensa a la que voy como invitado y que me gusta mucho y me deja un dolor de cabeza. Y el arte, ese hermoso dolor, ese entretenimiento para intelectuales, según dice Manuel citando a Woody Allen. Y que según Gao Xingjian (novelista, dramaturgo, poeta y ganador del Nobel de Literatura en el 2000) “vivimos en la dictadura de lo políticamente correcto. Propongo que nos situemos en los bordes de la sociedad. Y digo en los bordes porque lo que no es posible es estar fuera de ella. En los bordes. Para verlo todo con el suficiente desapego y poder pensar con independencia, lejos de la multitud y la locura”. ¿Y qué es lo que un artista puede o no decir? ¿y qué es la libertad de expresión? ¿y qué es la libertad? Y "la libertad es un tema espinoso”, dice Manuel. Y “China refuerza control a cantantes tras show de Björk (…) que cambió la letra de su conocida canción de protesta “Declare independence” hacia el final de su actuación y exclamó el nombre de la región del Himalaya ocupada por China desde 1951. Tras el grito de “Tíbet, Tíbet”, Björk siguió con la frase siguiente de la canción: “Raise your flag”. Y como dice Silvio “unos dicen que aquí, otros dicen que allá/ y sólo quiero decir, sólo quiero cantar/ y no importa la suerte que pueda correr una canción/ (…)/ y no importa que luego me suspendan la función”. Y después de decir “qué días más intensos estos”, Willy, el de Cultura Profética, dice: “tanto afuera como adentro”.

Aclaración

Mucho me han preguntado por la entrada anterior. Debo, por eso, una pequeña aclaración. Quise no dar demasiados datos para que cada uno reaccionara frente a las imágenes, para que cada uno buscara el hilo conductor de la historia, para que cada uno, al ver las fotos, pasara por la misma esquina. Cuando hablé de una “historia real” me refería a que los zapatos no los puse yo, los zapatos estaban y pasaron ahí alrededor de dos semanas, y en ningún momento los toqué o los moví, y en ese lapso de tiempo tome las fotos, una por día. No sé si titular la serie fue lo mejor, porque de alguna manera eso dirige la lectura, pero bueno, ya está hecho. De todas maneras, cualquiera de las historias encontradas es totalmente válida.

10 de marzo de 2008

Pequeña historia vangoghniana en siete cuadros

Como la de Van Gogh, esta historia es real. A cualquiera le podría pasar. Créalo. Caminar por donde usualmente camina hacia un destino diario, y de pronto...

Día 1
Día 2
Día 3 Día 4
Día 5Día 6

Día 7

…una esquina que más nunca será la misma.

3 de marzo de 2008

Cada vez me gustan más los cadáveres

Exquisitos. Ricos. Visuales. Como el que está en el MARTE, del colectivo ADOBE, en la zona de instalaciones. “Elucubración marsupial o el magnetismo de la mantis”, se llama. A los necrófilos –ustedes- les va a encantar.