Caminaba por distintos lugares, una quebrada, un mercado, un parqueo, repitiendo
muerden las pirañas
muerden las iguanas
muerden los cocodrilos
muerden las piedras
muerde la soledad
muerden los segundos
muerde la vida a cada segundo
y al despertar recordé casi inmediatamente las últimas líneas de este poema en prosa de Jaime Sabines, incluido en el libro Maltiempo, escrito a su madre
Doña Luz, XXIV
Todo esto es un cuento, lo sabemos. He querido hacer un poema con tu muerte y he aquí que tengo la cabeza rota, las manos vacías. No hay poesía en la muerte. En la muerte no hay nada.
muerden las pirañas
muerden las iguanas
muerden los cocodrilos
muerden las piedras
muerde la soledad
muerden los segundos
muerde la vida a cada segundo
y al despertar recordé casi inmediatamente las últimas líneas de este poema en prosa de Jaime Sabines, incluido en el libro Maltiempo, escrito a su madre
Doña Luz, XXIV
Todo esto es un cuento, lo sabemos. He querido hacer un poema con tu muerte y he aquí que tengo la cabeza rota, las manos vacías. No hay poesía en la muerte. En la muerte no hay nada.
Tú me das el poema cuando te sientas a mi lado, cuando hablamos. ¡En sueños! ¿No serán los sueños sólo la parte subterránea de este río que amanece cargado de esencias? ¿No será el momento de conocer para siempre el corazón oculto de la tierra?
¿Quién canta? El que lloró hace rato. ¿Quién va a vivir ahora? Los que estábamos muertos.
El paralítico se levanta todos los días, a andar, mientras el ciego atesora la luz para siempre.
Por eso el hambriento tiene el pan, y al amoroso no lo sacia la vida.
¿Quién canta? El que lloró hace rato. ¿Quién va a vivir ahora? Los que estábamos muertos.
El paralítico se levanta todos los días, a andar, mientras el ciego atesora la luz para siempre.
Por eso el hambriento tiene el pan, y al amoroso no lo sacia la vida.
1 bolas de nieve:
Todo es un cuento. Todos mienten
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