24 de diciembre de 2008

La frase de fin de año

“Todos tenemos sueños y metas, pero a veces esos sueños no son reales.”
Milena Mayorga, en Hola El Salvador

22 de diciembre de 2008

Magníficas frases

¿Qué mejor droga que tenerte frente?
(Un halago)

-
¿Y tu colegio es católico?
- No –respondió-, es bilingüe.
(En una conversación con una ex-novia después de un tiempo de no saber nada)

Es que siento como que si a saber
(Sin comentario)

Ah, estábamos bien, sólo que un poco perdidos
(Un compañero de clases, después de que el maestro de Estadística o Mercadotecnia resolvió un ejercicio numérico)

Más se perdió en el diluvio
(Mi hermano, para dimensionar las pérdidas/cagadas personales)

Lo bueno es que estás joven
(Mi hermano, después de dimensionar las pérdidas/cagadas personales)

Tas lo copian y pum
lo pegan
(Mi superfumado y, de pronto, onomatopéyico profesor de Filosofía, hace un par de años, al referirse a los trabajos fusilados de la web)

No es lo mismo los libros de texto que detesto los libros
(Mi profesor de Historia)

20 de diciembre de 2008

Dos canciones que dicen lo mismo (sin decirlo)

Oh, ¿qué será?
(Chico Buarque)

Oh, ¿qué será, qué será?
que andan suspirando por las alcobas
que andan susurrando en versos y trovas
que andan escondiendo bajo las ropas
que anda en las cabezas y anda en las bocas
que va encendiendo velas por callejones
lo dicen es voz alta en los bodegones
gritan en el mercado, están con certeza

En la naturaleza será qué será
que no tiene certeza ni nunca tendrá
lo que no tiene arreglo ni nunca tendrá
que no tiene tamaño

Oh, ¿qué será, qué será?
que vive en las ideas de los amantes
que cantan los poetas más delirantes
que juran los profetas embriagados
que está en las romerías de mutilados
que está en las fantasías más infelices
lo viven día a día las meretrices
lo piensan los bandidos los desvalidos

En todos los sentidos será qué será
que no tiene decencia ni nunca tendrá
que no tiene censura ni nunca tendrá
que no tiene sentido

Oh, ¿qué será, qué será?
que todos los avisos no van a evitar
porque todas las risas van a desafiar
y todas las campanas van a repicar
porque todos los himnos van a consagrar
porque todos los niños se habrán de zafar
y todos los vecinos se irán a encontrar
y el mismo Padre Eterno que nunca fue allá
al ver aquel infierno lo bendecirá
que no tiene gobierno ni nunca tendrá
que no tiene vergüenza ni nunca tendrá
lo que no tiene juicio

Oh, ¿qué será, qué será?
que vive en las ideas de los amantes
que cantan los poetas más delirantes
que juran los profetas embriagados
que está en las romerías de mutilados
que está en las fantasías más infelices
lo viven día a día las meretrices
lo piensan los bandidos los desvalidos

En todos los sentidos será qué será
que no tiene decencia ni nunca tendrá
que no tiene censura ni nunca tendrá
que no tiene sentido


***

No te lo puedo decir
(Liliana Felipe)

A pesar que todo va de mal en peor
algo se está moviendo en el mundo

Pero no te lo puedo decir
porque no tiene sentido
no te lo puedo decir
porque tú sabes que yo sé que ya lo sabes

No tiene tiempo
no se detiene
no se contrata
no se distribuye
no es inyectable no se chupa no idiotiza
no está en el súper no se mete no suaviza
no tiene precio
no está en la Bolsa
no son los Choros del banco de Galicia
no es compatriota de nadie no va a misa
no es un aborto que el Papa canoniza

Es enemigo del gobierno y los poderes
es un brillante ritual frente al vacío
es una cosa extraordinaria de la vida
¿qué es? no te lo puedo decir

No te lo puedo decir
porque no tiene sentido
no te lo puedo decir
porque tú sabes que yo sé que ya lo sabes

No tiene madre
no tiene abuela
no tiene santo
tampoco tiene vela
no da dolor tumor rubor no cicatriza
no está a la venta no se ve no se alcoholiza
no se desea
no se seduce
no se decide
ni se desdice
no es un espejo no es un templo no da risa
no tiene angustia ni se psicoanaliza

Es enemigo del gobierno y los poderes
es un brillante ritual frente al vacío
es una cosa extraordinaria de la vida
¿qué es? no te lo puedo decir

No te lo puedo decir
no
no te lo puedo decir

18 de diciembre de 2008

Scrabble

Un día, en el CENAR, con América, bajo un árbol grande y con el viento que pasaba y los deliciosos mangos maduros que nos comíamos, jugamos el primero de una serie de rounds que, hasta la fecha, no han continuado.
Otro día, en La Rayuela, con Vicky, curiosamente, quedamos empatados.
Otro día, en La Rayuela, again, la partida con Gustavo estaba reñida.
A mí me faltaba una pieza por poner, una Ñ: difícil. Pensé en los monosílabos: Ña, Ñe, Ñi y Ño no existen. “Ñu”, me dije. Y tenía duda de su significado y de su escritura: “¿es una ave australiana que no vuela o es una especie de antílope africano?, ¿se escribe Ñu o Gñu?” (no sé de dónde saqué esto último). Y bueno, busqué una U solita, por ahí, y quedamos en que lo investigaríamos en casa, pues no teníamos a la mano un diccionario. “Si el tal Ñu existe gano yo, si no, ganás vos”. Y ya saben.
La última vez, jugaba con Óscar y con Franklin en La Rayuela (es el único bar donde lo tienen, o, al menos, el único que conozco). Franklin nunca había jugado: “tenés que ir formando palabras”, le dijimos, parcamente. A él le tocaba poner la primera palabra y nunca nos imaginamos la sorpresa que nos iba a dar, partiendo de las pocas indicaciones que le dimos y de la forma particular en que Franklin es y piensa: un mundo aparte, paralelo. RRATOZAI, escribió. Y Óscar y yo que nos volvemos a ver, primero seriamente y luego muriéndonos de risa.

Finalmente, me acuerdo de la vez que hice un poema (en aquel tiempo en el que quería hacer poesía) con las palabras que habíamos formado en el tablero con Samuel y Emerson. Poema scrabble le llamé, pero no decía nada y, sin mayor demora, lo borré. Una lástima. Ahora, después de haber leído los manifiestos dadaístas de Tristán Tzara, creo que habría tenido otra suerte.

16 de diciembre de 2008

La raza humana

Curiosa muestra de la raza humana la que venía en el microbús de la ruta 101-B el sábado por la noche. Calculo, por las caras y el olor muy concentrado, que un noventa por ciento de las personas (no sin exagerar un poco, ya me conocen) venían ebrias o, al menos, con un par de tragos. Incluyéndome.
Rocío Durcal cantaba que no cabe duda, la costumbre es más fuerte que el amor.
Un tipo cantaba la misma canción, sólo que al oído de su compañero de tragos y de asiento, casi besándolo. Lamiéndolo debería decir.
Un par de vendedoras con delantales y mercaderías varias. Viejas, cansadas, curtidas por el sol de todos los días.
Otro, al fondo, con su rostro inflamado y su camisa manchada de sangre, como recién salido de quién sabe qué quilombo en el centro.
Muchos otros, la mayoría dormidos o cabeceando.
Un par de paradas después de subir yo, subió un señor con su hija, de unos seis años, dormida en brazos. Le cedí mi asiento. El tipo que le cantaba a su amigo me hizo la seña de aprobación con el pulgar hacia arriba y me guiñó el ojo (off-topic question: ¿se puede guiñar otra parte del cuerpo?).
Y bueno, yo, viendo el rostro suave de la niña dormida mientras su padre le acaricia el cabello, viendo a los bolos, a los que cantan, a los dormidos, a las vendedoras, pensando en que son fieles representantes de la historia del mundo, queriendo llorar un poco.

14 de diciembre de 2008

Yves Klein y mi mamá: época azul

“Renunció a continuar estudiando los matices y se centró únicamente en un color: el azul. Este azul debía, a su vez, aunar el cielo y la tierra y disolver el horizonte plano”, cuenta Hannah Weitemeier, en Klein, de la editorial Taschen.
Es el último libro que he leído; lo compré hace unos cinco años. En aquel momento me interesó mucho. Ahora me interesó más. Y tal parece que a mi madre también le gusto. Ese es el poder de Yves – Le Monochrome: el poder de arrastrarnos con su halo místico hacia eso tan cercano y tan antiguo, tan simple e inefable, tan común y enigmático.
Las dos primeras imágenes muestran el RE 19 (relieve de esponjas) y diversas esculturas de esponjas realizadas por Yves entre 1958 y 1962 (año de su muerte). La tercera muestra las piedras pintadas y apiladas en el jardín desde hace un par de semanas por mi madre (vaya usted a saber si por alguna influencia de Arman, que, por cierto, era uno de los mejores amigos de Yves). La cuarta muestra un paralelepípedo de tronco azul, la más reciente de las obras de mi madre bajo los influjos de Yves.

“¿Qué es el azul? El azul es lo invisible haciéndose visible… El azul no tiene dimensiones. «Está» más allá de las dimensiones que forman parte de los otros colores”, escribió Yves, el pintor del espacio que se arrojó, literal y figuradamente, al vacío.

12 de diciembre de 2008

La mar (Benjamín Saúl)


Y la mar, inmensa, insomne,
en furia, tenaz comprueba el largo de la espalda.
Un mismo gesto en que se ofrece,
oculta el rostro.
O cambia línea indecisa de un ojo vagamente azul,
por el verde exacto de una pupila.

Mar, incitadora de altos volúmenes
a deserción en senos invasores del cielo,
que roza suave.

¡Oh, pelvis: se alza grande!...
Torva, aparta el contorno espeso de los muslos.
Pide luz estrella negra que abre.
Luz radiante en pica. Prueba, cala y rehúsa.

Fascina y llama afanosamente.
Antecede al impulso. Y no basta ser todo boca,
no ímpetu opresor en lucha –ira deborable-
deslizado con peces confusos,
hurgando la axila inmensa de ola en oquedad salobre,
exudada piel gozosa, disuelta,
fugazmente amor aprisionado.

Acarician, porque lo hacen las manos hondas.
Somete brillos que sí endurece, y lanza
-dardos de caracol en celo-.
Y oprime. Y aplasta. Y voltea.
Es furia resonando siempre, con el mismo corazón unánime.

10 de diciembre de 2008

His secret life

Autocensura, vigilia y renunciación

Keith es gringo.
Keith es biólogo y escultor.
Keith tuvo una exposición llamada
My secret life.
Keith sacó el título de una canción de Leonard Cohen.
Keith me invitó a conversar de
my secret life.
Keith escucha.
Keith habla de sus esculturas como “residuos de un proceso”.
Keith dice que es él contradictorio, complejo y bayunco.
Keith dice que es muchas cosas.
Keith dice “yo soy otros” (como Whitman).
Keith, siendo biólogo y escultor, sabe de la vida.
Keith es precavido y todavía tiene a secret life,
quizá para una nueva exposición de hermosos residuos.

8 de diciembre de 2008

Nuevos productos y servicios

Por si no tiene usted de esos “amigos especiales”, las hay también serias, con rayas para no escribir pando, de colores tradicionales, con esquineras en las pastas y hasta con su nombre en letras doradas.


Además, ofrecemos el servicio de restauración/reempastado de libros. Ya sea que las páginas o las pastas estén rotas, despegadas, sueltas, descosidas, dobladas, etcétera. (Este diccionario es el que se está trabajando actualmente.)

Asociados Efímeros Q. L. I.

5 de diciembre de 2008

Regalos de fin de año (o de inicio del siguiente)

¿Es usted una de esas personas con amigos especiales (llámese cantantes, poetas, narradores, escritores, pintores, dibujantes, grabadores (¿!!!!!?), teatreros, bohemios, alcohólicos, drogodependientes, suicidotendenciosos, intelectuales, creadores, locos, ya sea profesionales o amateurs)?
¿Se ha visto en la terrible situación de no saber qué regalarles en las fiestas de fin de año o inicio del siguiente (esto debido a su especial modo de ver las fiestas, la sociedad, las transacciones comerciales, el mundo a final de cuentas, y a su insatisfacción generalizada con él?
¿O, con más razón, es usted uno de esos “amigos especiales”?
Entonces, pare de sufrir. Tenemos un regalo que, al menos, será menos ofensivo que cualquier otro y, quién sabe, talvez hasta agradable.
Nuestra empresa, Asociados Efímeros Q. L. I., está produciendo una serie de hermosas agendas para esta clase de personas difíciles de complacer. Estas agendas (que tienen todas las páginas en blanco y sin ninguna clase de texto que pueda indicar su uso diario y, por ende, obligatorio - recuérdese lo difícil que son estas personas no propensas a las obligaciones, responsabilidades y cualquier otra convención social diaria) están diseñadas para no tener límites en su uso: poemas de todo tipo, canciones, pensamientos retorcidos y sublimes, frase célebres y triviales, confidencias nocturnas, dibujos de cualquier movimiento artístico, grandes ideas inservibles, etcétera. Esto sin olvidar las otras posibilidades: (re)regalarla, (re)venderla, botarla o simplemente tirarla en el cajón de lo inútil que, paradójicamente, siempre está lleno y funcionando.
Las agendas, dicho sea de paso, son ejemplares únicos, con diseños irregulares y llamativos (especiales para este tipo de amigos) y totalmente encuadernadas, cosidas y empastadas a mano por estudiantes de un taller de restauración de libros y aprendices de las artes de la vida. Los tamaños son variables y pueden ser personalizados según casos especiales (como los hay siempre en este mercado de la población).

Los precios varían dependiendo de las características de cada agenda: pasta sencilla o dura, número de páginas, tipo de papel, cantidad de agendas, diseño especial (si lo quisieran). Información y pedidos, comuníquese con el Gerente de Ventas Regionales de Asociados Efímeros Q. L. I.

Efraín Rivera Caravantes
malvadoyin@hotmail.com
efrayinx@gmail.com
Teléfono: (503) 7123-6903

Tres pequeñas historias de un taller de restauración, encuadernación y empastado de libros y documentos hemerográficos

I - Jueves 26 de noviembre de 1998, Diario El Mundo, página 19

Mi tarea de hoy, miércoles 26 de noviembre de 2008, es empastar noviembre de 1998, Diario El Mundo. 10 años atrás.
Me da curiosidad y reviso los periódicos. ARENA lanzó la campaña electoral de Francisco Flores en Sonsonate, Calderón Sol en casi todas las páginas, Don Antonio Lara cachetón, David Escobar Galindo con más pelo o menos calva (o ambas dos cosas), Roberto Galicia con bigote negro, más cines con programación para mayores de 21 años (y hasta los afiches publicaban), y en la página 19 del jueves 26 de noviembre: ARTE, “sección a cargo de Aída Lima de Criollo” (Q.D.D.G. o Q.E.P.D. o R.I.P.).


Me sorprende por varias razones. Primero porque conocí a la Dra. de Criollo: me dio clases de gramática en la UTEC (y hasta unos libros autografiados tengo). Luego porque no sé como sería una sección de arte con ella, tan pura y buena gente. Luego porque veo el contenido de la sección. “Voces nuevas” presenta a Tania Molina. “Lo nuestro” reproduce un poema de Mercedes Durand. “Poemas de oro” son dos poemas: uno de Manuel Gutiérrez Nájera y otro de Aída Gabriela Da Vinci (que era la Dra. de Criollo herself). Y para finalizar, hay una ilustración al centro, de un tal Narom. Bajo el título de “Vida y obra del artista”, hay una especie de biografía, la cual transcribo: “NAROM// Edwin Fernando Morán Zúñiga, nació en San Salvador el 13 de julio de 1970, hijo del Sr. Vidal Morán Mancía y María Enriqueta Zúñiga de Morán./ Fernando Morán desde muy niño demostró inquietudes en el dibujo su infancia fue normal como la de todos los niños, la compartió con sus dos hermanos; hasta que llegó a la edad de 12 años su manera de ver la vida cambió, esto debido a la guerra que se daba en El Salvador. En cierta ocasión los cuerpos de seguridad (Guardia Nacional) violaron la intimidad de su casa debido a un cateo, en ese mismo año (1982) la G. N. lo golpió y lo ató por el simple hecho de traer el cabello largo y es a partir de esto que él tiene desconfianza y está en desacuerdo con el abuso de poder”.
¡Cómo cambian las cosas en tan sólo diez años!
Hace una década tenía quince, no me hicieron fiesta de cumpleaños, estaba saliendo de primer año de bachillerato, acababa de conocer a mi amiga Teresa, tuve mi primera novia, mi grupo favorito era KoRn y no hacía nada de mi vida. Ahora tengo veinticinco, aún no he tenido ni una gran fiesta de cumpleaños, no he salido de la U (todavía me rehúso) (aunque sí del CENAR), ya llevo 10 años de Teresa (que ya es psicóloga) (mi psicolunática de cabecera), no tengo novia, mi grupo favorito no existe (el último fue Dream Theater) (siempre digo que escribiré algo de ellos y nunca cumplo) y aún no hago nada de mi vida que no sea leer (cualquier cosa), escribir (cualquier cosa), hablar de arte y/o artistas (o de cualquier cosa) o buscar placeres (en cualquier cosa). Como diría Benedetti, “soy un caso perdido”.

II - Nunca escriba con rojo

En el taller hay una señora ya entrada en años que quiere tener el control de todo. Es bibliotecaria, supongo. Cierto día de estos estaba revisando la lista de asistencia a la clase (tarea que no es de su cargo, pero si de su interés), y empezó a decirles –a las personas que tenía cerca- que nunca escribieran con rojo su nombre o su firma. Yo escuché lo que decía; es algo que he sabido desde muy pequeño, desde la escuela.
- ¿Quién es Efraín Rivera Caravantes? –preguntó.
- Yo –respondí.
- Mira, Efraín –en tono sapiente y matriarcal-, nunca se escriben los nombres con rojo, ni las firmas. El rojo es para llamar la atención o para hacer notar algo.
- Ajá.
- Siempre se debe usar lapicero negro o azul…
- Al momento de comprar el lapicero –la interrumpí- había pedido uno negro, pero después me arrepentí y pedí uno rojo. Mi problema es que me aburren los mismos colores.
- Pero eso es para tu arte –concluyó.
Fue esta frase la que llamó mi atención: está el arte y está la vida. Separado uno de la otra.
- Bien me acuerdo que un día me había sacado diez en uno de mis exámenes de contabilidad –prosiguió-, y el profesor, al ver que había escrito con rojo, me bajó cuatro puntos. Me calificó con seis. Por eso no se debe escribir con rojo.
Ahora ya lo entendí. No debo escribir nada con rojo.

(Postdata: no he dejado de pensar en las posibles implicaciones de la psicología del color dentro de esta historia. Más intrincadas aún si son políticas.
A manera de paráfrasis: ¡Si hablan de mí, qué no dirán de Neruda!)

III - De cómo uno se puede enamorar de una autora sin siquiera leer su libro

Escogí re-empastar Opus Nigrum de Marguerite Yourcenar por varias razones: primero porque, de los libros que llevó el maestro Mauricio Roque (encargado del taller) para ser trabajados, era el único de literatura, segundo porque la edición de Punto de lectura me recordó que unos de Cortázar que tengo están deshojados y así podré trabajarlos después, tercero porque me llamó la atención lo que decía la contratapa sobre esta novela histórica que narra la extraordinaria vida de un alquimista imaginario: Zenón de Brujas. Ella hizo traducciones al francés de Virginia Wolf y Henry James, y Julio Cortázar tradujo alguna de sus obras al español.
Luego, el proceso de deshojar el libro, coserlo, encuadernarlo, pegarlo, empastarlo, quererlo pues: amarlo. Para que dure y sea leído por alguien más, muchos más.


Y, para terminar, las citas que hace Yourcenar antes de cada una de las tres partes del libro. A saber.

***

No te he dado ni rostro, ni lugar alguno que sea propiamente tuyo, ni tampoco ningún don que te sea particular, ¡Oh Adán!, con el fin de que tu rostro, tu lugar y tus dones seas tú quien los desee, los conquiste y de ese modo los poseas por ti mismo. La Naturaleza encierra a otras especies dentro de unas leyes por mí establecidas. Pero tú, a quién nada limita, por tu propio arbitrio, entre cuyas manos yo te he entregado, te defines a ti mismo. Te coloqué en medio del mundo para que pudieras contemplar mejor lo que el mundo contiene. No te he hecho celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia forma.

PICO DE LA MIRANDOLA
Oratio de hoiminis dignitate

***

Obscurum per obscurius
Ignotum per ignotius

(A lo oscuro, por lo más oscuro;
a lo desconocido, por lo más desconocido.)

DIVISA ALQUÍMICA

***

No es villanía, ni de villanía procede,
Si alguien, por evitar una suerte más cruel,
Odia la propia vida y busca la muerte…

Más vale morir para un corazón noble,
Que soportar el mal inevitable
Que le haría perder estilo y ánimo…
¿Cuán numerosos son aquellos a los que la muerte curó de la angustia?
Mas muchos vilipendian ese recurso a la muerte,
Y siguen ignorando cuán dulce es morir…


JULIÁN DE MÉDICIS

4 de diciembre de 2008

Cuisna con Elenadie

Esa Elena si que lo entuturuta a uno. Lo mete hasta Cuisnahuat, y uno que no sabe de cofradías, ni moros, ni cristianos, ni santos, ni manuscritos misteriosos, ni nada de eso de lo que ella sabe mucho, se siente bien chivo, como niño redescubriendo el mundo. Una gran cosa. Y ese Nadie bien de mundo, conocedor de tantas cosas como la Elena. Elenadie, se me ocurrió llamarles. Son como uno en dos, o dos en uno, o dos por uno, como una de esas promociones irresistibles.
Y en Cuisnahuat, la cuentiada del bolo. Y el Tres puentes. Y el primo Chema en la glorieta de parque. Y el fresco y el marquezote en la iglesia. Y los santos enanitos, medio Grecos. Y las pinturas de los santos. Y los labios que repiten “ayúdame” frente al altar. Y las miradas de los moros y cristianos que dan miedo. Y los espejos en sus cabezas a saber para qué. Y los cuetes… ploff… ploff. Y la espalda sexy de la reina del pueblo. Y los chuchos-pegados-sadomasoquistas. Y todos entuturutados con Cuisna.

30 de noviembre de 2008

Extraños paseos nuevos

Entre los habitantes de mi colonia está de moda un paseo que no deja de parecerme extraño: salir a caminar por las mañanas, muy temprano, por un tramo del Boulevard Diego de Holguin, que va desde cerca del mercadito de Ciudad Merliot hasta casi Santa Tecla. Es extraño porque veo a la gente (y ellas así lo declaran) con la alegría inusitada de quien se pone en contacto con la naturaleza.
Un día de estos me uní a la caravana (en la foto parezco como su anduviera con zancos, pero ya sabemos los efectos de la luz solar en las horas) (me recordó, la foto que tomé, la de arriba, el siguiente texto de Khalil Gibrán:


La Zorra
Al amanecer, una zorra miró su sombra, y se dijo: -Hoy almorzaré un camello.
Y pasó toda la mañana buscando camellos. Pero al mediodía volvió a mirar su sombra, y se dijo: -Bueno... me conformaré con un ratón.)

quería comprobar todo lo que me habían dicho: las flores, los hermosos jardines (“Merliot”, según recuerdo, muy vagamente, significa “Lugar de jardines”, no sé en qué lengua) (por eso todas las colonias de aquí se llaman Jardines de la Hacienda, Jardines de la Sabana, Jardines de Merliot, Jardines del Volcán… etcétera) el viento, la montaña, el contacto con lo natural, la Finca El Espino en pocas palabras.
Y bueno, nada de eso, o muy poco. Las flores y los hermosos jardines son de las colonias “altas” en todo sentido, la montaña es donde está la colonia del mismo nombre, casi por la calle antigua al Volcán, el contacto con lo natural y la Finca El Espino se da sólo por el viento. Y en uno de los pasos a desnivel (porque hay varios) hay un rótulo que me recuerda que todo es “con sentido humano”. No lo sé, no lo creo.
Lo que sí se disfruta, haciendo un poco de esfuerzo, es la relación con las personas, lo que se habla, ese querer saber lo que la gente piensa y cree.
Una de señoras vecinas, amiga de mi madre, en un momento, después de descubrir mi tendencia natural hacia el silencio, llama a unos chicos que van en la caravana y me los presenta (aunque ya los conocía) y les dice que hablen conmigo (aunque ya habíamos intercambiado algunas palabras), que si no lo hacen “se puede traumar”, es decir, me puedo traumar. Y yo, para mí mismo, cagándome de la risa, mientras recuerdo un antiguo proverbio oriental que dice que es mejor quedarse callado cuando lo que se va a decir no es mejor que el silencio.

27 de noviembre de 2008

El sueño de la catedral de St. Denis

Soñé con la catedral de St. Denis.
En el sueño supe su forma, su nombre.
En el sueño, la catedral estaba en el centro de San Salvador,
esquina opuesta al parque Simón Bolívar.
En el sueño, Elena me hablaba de su arquitectura,
de sus antepechos.
Y yo que no soy muy dado a la arquitectura.
Y yo que no sé qué son los antepechos
y menos de las catedrales.
Días después le cuento el sueño a Elena.
Ella no la conoce, aunque no duda de su existencia.
Ella desconoce los antepechos.
Ella ha olvidado el nombre de otra parte de las catedrales.
Días después busqué la fotografía en internet
y es ésa, la misma, en Francia, la catedral de St. Denis,
ésa, la misma de mi sueño.

24 de noviembre de 2008

Dos trozos inolvidables de JLB

“Comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o que amonedar el viento sin cara.”
En Las ruinas circulares
***
“En aventuras de ésas, he prodigado y consumado mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre -¡uno solo, aunque sea, hace miles de años!- lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista aunque mi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme Biblioteca se justifique.”
En La biblioteca de Babel

21 de noviembre de 2008

Borges, el otro, el mismo

En el prólogo de El otro, el mismo, Borges da cuenta de una de sus costumbres: “Este libro no es otra cosa que una compilación. Las piezas fueron escribiéndose para diversos moods y momentos, no para justificar un volumen. De ahí las previsibles monotonías, la repetición de la palabras y tal vez líneas enteras. En su cenáculo de la calle Victoria, el escritor —llamémoslo así— Alberto Hidalgo señalo mi costumbre de escribir la misma página dos veces, con variaciones mínimas. Lamento haberle contestado que él era no menos binario, salvo que en su caso particular la versión primera era de otro. (…) En Lubbock, al borde del desierto, una alta muchacha me preguntó si al escribir El Golem, yo no había intentado una variación de Las ruinas circulares; le respondí que había tenido que atravesar todo el continente para recibir esa revelación, que era verdadera. Ambas composiciones, por lo demás, tienen sus diferencias; el soñador soñado está en una, la relación de la divinidad con el hombre y acaso la del poeta con la obra, en la que después redacté.”
Y yo creo que las escribe más de dos veces. Tres, cuatro, cinco, quién sabe cuántas (con ciertas diferencias, por supuesto). A ese par que la muchacha refería se debería agregar, creo yo, el relato Everything and nothing y el poema Ni siquiera soy polvo.

18 de noviembre de 2008

Pies borrosos

Sí, no se preocupe, sus ojos están bien (supongo). Tampoco es la foto la que está movida. Son mis pies. Borrosos.
Elena indicó que ya basta de fotografías. Y es que las fotos, sí, ésas, todas las que comprenden los últimos quince posts, por lo menos, han suplido algunas necesidades. Dos. La primera es de carácter temporal: en estas últimas semanas me dediqué por completo a la realización de mi proyecto final de graduación y no escribí más de una página. La segunda, pero no por eso menos importante, es darme la oportunidad de decir a través de las fotos, de esas fotos fútiles, circunstanciales, cotidianas.
No sé qué opinan ustedes –han sido pocos los comentarios- pero creo que algo dicen, sea estúpido, raro o simplemente insignificante. De lo que sí estoy seguro es que algo llamó mi atención, algo se fijó en mis ojos y vino a parar aquí, sin juzgarlo. Creo que no hay nada que sea despreciable, nada que sea mejor que nada; es un proceso cerebral que me obliga a no preferir unas cosas sobre otras, aunque siempre exista una selección.
En cuanto a la foto borrosa, la historia es la siguiente. Un día, al inicio del año, estampé una camiseta ocre. El diseño: mis pies. Y, por error, quedó movida, difusa. La guardé pensando en que la había echado a perder y que serviría de prueba para posteriores estampados. Nunca más la ocupé. El día de mi graduación (el jueves pasado) la encontré mientras buscaba otra cosa. Yo ya tenía la ropa que utilizaría en el acto de graduación, pero algo, en ese momento, me dijo que debía utilizar esa camisa, que había estado guardada casi un año para ese propósito. Y así fue. Me pareció ad hoc a lo que estaba sintiendo: la tierra movida, inestable, mis pies vibrantes, acaso temerosos de dar el siguiente paso.
Este año he descubierto muchas cosas, pero una de las más importantes es que quiero que el grabado me utilice para sus fines. En él he descubierto que vale la pena el mundo, que hay algo que quiero hacer, que me satisface (una de las más grandes dichas que he tenido en la vida es cuando revelé mi primer marco de serigrafía, cuando la emulsión que no ha sido tocada por la luz comienza a desprenderse y a descubrir el diseño). Ya no digamos hacer el bisel de las calcografías… placeres así de pequeños y así de inconmensurables.
¿Qué hago estudiando grabado en el siglo XXI, sobre todo cuando está tan de moda el arte digital, las instalaciones, las intervenciones?, ¿qué hago estudiando grabado en un país dónde muy pocos saben lo que es, donde, en consecuencia, será difícil venderlo?, ¿hacia dónde voy con esto?, ¿lo seguiré estudiando?, ¿seré algún día un grabador, un artista del grabado?. No lo sé. Osho me reconforta: “No hay ninguna necesidad de saber hacia dónde estás yendo./ No hay ninguna necesidad de saber por qué estás yendo./ Todo lo que necesitas saber es si vas disfrutando, porque cuando se va gozando no se puede estar equivocado”. Así es que si ve algo borroso en este blog no se preocupe, usted está bien, su PC nunca ha estado mejor: son sólo mis pies, soy yo.

14 de noviembre de 2008

¡Ya terminé el CENAR!

10 de noviembre de 2008

Sobre un verdadero artista

6 de noviembre de 2008

4 de noviembre de 2008

Escena triste

2 de noviembre de 2008

El Edén de la UES

29 de octubre de 2008

27 de octubre de 2008

25 de octubre de 2008

El enigma efímero de la llanta

21 de octubre de 2008

19 de octubre de 2008

17 de octubre de 2008

Lo que hacen los trombones

13 de octubre de 2008

11 de octubre de 2008

MFC de Pearl Jam en la Chiltiupán

9 de octubre de 2008

El escarabajo de oro (negro)

7 de octubre de 2008

5 de octubre de 2008

...And justice for all!

3 de octubre de 2008

Writing on the wall

28 de septiembre de 2008

25 de septiembre de 2008

Poyin pimpa shishe

O lo que es lo mismo, en lenguaje de Rodrigo, que su tío Payin (o sea yo) pinta mujeres desnudas.

23 de septiembre de 2008

Julieta, Enrique, Rodolfo

No quisiera detener esta oleada que me lleva
a dónde, a dónde no lo sé, sólo me muevo con ella.
Y nadie ahí me conocerá y a nadie ahí reconoceré
pero no tengo miedo.

Y todo lo que ya viví lo sigo cargando,
lo llevo muy dentro de mí, nunca lo he olvidado,
lo siento tan cerca de aquí, lo llevo muy dentro de mí.

Fragmentos de Oleada

***

Soy un explorador solitario que perdió la brújula y el mapa

Lucharé contra todos los que digan lo mismo que yo
y no me contradigan.

Siento una simpatía natural y espontánea
hacia las cosas extraordinarias
y he debido estar en este lugar sin darme cuenta.

Si no estás dispuesto a todo
no te acerques demasiado a mí.

Fragmentos de El hombre delgado que no flaqueará jamás

***

Que suenen las campanas, que vuele el cardenal,
brindemos en la cama y revolquémonos en sal
porque el mundo esta vivo, porqué terminará,
porque sólo somos gotas de aire,
hay algo en el mundo, hay algo en el mundo.

Un poco de tristeza não tem fim, un poco de felicidade sim
y mucho de belleza inútil para mi pasión.
Los motores no apagan, las luces están bien
y aunque se que vienen muchas tormentas
yo prefiero el mundo, hay algo en el mundo.

Fragmentos de Hay algo en el mundo

15 de septiembre de 2008

Possibly Maybe

Esto que diré no es nada nuevo: Björk es especial. A veces me parece que fuera esquizofrénica, bipolar o simplemente loca. Como ella misma lo dice, possibly maybe (siempre me ha gustado esta frase por ser tan imprecisa y porque la retrata muy fielmente). Y trato de imaginar su pasado, su infancia: que desde pequeña le pegaban demasiado, que la encerraban en un calabozo, que la amarraban a la pata de la cama, que la echaban de la casa en momentos de grandes nevadas, que vivía aislada en Islandia… cosas casi tan raras como ella. Lo que sí creo es que, más que una gran cantante o intérprete, es una gran artista, pues lleva todos los esfuerzos vocales, musicales, visuales, escenográficos, en búsqueda de la expresividad, de lo que quiere decir y que viene desde muy a dentro y que no puede ser de ninguna otra manera diferente de la que es.
Gracias a Nadie, quien me pasó el DVD de sus videoclips, puedo escribir este post. Sé que Björk tiene la cualidad de llevar sus ideas a las últimas consecuencias, sé que cada canción es un estado, un color del camaleón, sé que la reinvención es su única y sempiterna condición. (La palabra sempiterna la aprendí de Elena. Nadie y Elena, de nuevo en un mismo lugar.)
“I don´t know my future up to this weekend” creo leer en Big time sensuality, con una expresión triste, para luego rematar con un pequeño secreto feliz: “(And I don´t want to)”, mientras sigue bailando sobre un furgón que pasea por la ciudad.
Después de haber visto todos sus videos (al menos los que están en esa videografía), considero que los que tienen representaciones teatrales, caricaturescas y animaciones son los que más me gustan. Casi todos, entonces.
Army of me es interesante por lo absurdo y simbólico y poético de la historia.
Bachelorette me gusta lo de la representación de la historia dentro de la representación de la historia dentro de la representación de la historia… y cómo puede hacerse así
ad infinitum.
En Hunter todo es tenso: sus movimientos corporales, su expresión facial, su cabeza rapada.
En All is full of love ella es un robot, una máquina que ama.
Pagan poetry es peculiar por su concepto gráfico, la plasticidad de las formas, los close-ups y la autoflagelación. Yo sabía, desde que comencé a ver el primer video, que ella aparecería desnuda (o media desnuda) en, por lo menos, uno. Y así fue. Hay una parte desconcertante en la que me parece que repite muchas veces “I laughing” (después, en segunda voz, se convierte en “She loves him”), mientras lo que se ve es todo lo contrario. Y poco después la euforia.
Cabello rojo, negro, sin cabello, neón, desnuda, vestida, corsé, caricatura, oso, piraña, cisne, robot, tierra, tristeza, excitación, placidez, movimiento, corazón: Björk.

13 de septiembre de 2008

11 de septiembre de 2008

Al general no le interesa la ficción

Al menos en público no se caracterizaba por demostrar una gran cultura, todo lo contrario. El general proyectaba ser un hombre básico, de conceptos elementales. Sus propios adeptos reconocen que era profundamente desconfiado, acostumbrado a compartimentar información y guardarse opiniones y sentimientos.

***

Luis Rivano es vecino de la librería de Juan Saadé [librero del general] y aún guarda cientos de fotocopias con portadas de libros usados que ofrecía con sostenida regularidad al general. En su mayoría son textos de ciencias sociales, muchos de ellos de marxismo y política de las décadas de los 60 y 70 que se salvaron de la hoguera en los días posteriores al golpe de Estado.

***

El procedimiento fue el mismo con otros libreros de viejos de las Torres de Tajamar, en la columna de Providencia. Uno de ellos, que pide guardar reserva de su nombre, recuerda que el general era un comprador compulsivo y de gustos muy definidos. Pedía todo lo que hubiese de Napoleón Bonaparte. Absolutamente todo. Era su gran obsesión. Casi tanto como Ortega y Gasset.

***

Un gerente editorial de la época, que aún sigue ligado al negocio y pide reserva de su nombre, fue citado hasta los mismos salones de La Moneda, para que expusiera colecciones y textos en línea, en especial sobre historia. Como era un proveedor nuevo, hubo que dejarle en claro que al general no le interesaba en lo más mínimo la ficción. Para qué decir la poesía. El único texto propiamente literario que conservó en la Biblioteca de Los Boldos se titula “El rigor de la corneta” y es un clásico de la literatura militar chilena.

***

Pero todo esto [la gran cantidad de libros, algunos de ellos muy valiosos, valorados todos en más de dos y medio millones de dólares], a entender de la perito Berta Concha, no hace necesariamente una buena biblioteca.
“Aunque tiene muy buenas cosas, y se nota que tuvo una asesoría detrás, es una biblioteca poco organizada, sin un gran orden, con un afán de atesorar por atesorar. Hay una cantidad de obras de referencia, enciclopedias casi escolares, que develan un escaso conocimiento y una escenografía del poder. Después de leer al personaje a través de su biblioteca, mi conclusión es que este señor miraba con mucha fascinación, temor y avidez el conocimiento ajeno a través de los libros. Quien mandó a quemar libros forma la biblioteca más completa del país. Eso es interesante. De alguna forma conoce la dinámica y el poder de los libros.”

***

Como los grandes coleccionistas, el general también tuvo la ocurrencia de marcar varios de sus ejemplares con un ex libris o sello de propiedad que mandó a fabricar a la Casa de la Moneda de Chile. El sello tiene el diseño de una mujer alada que levanta una llama de la libertad al tiempo que sostiene un escudo con las iniciales de Augusto Pinochet Ugarte.


Fragmentos de Viaje al fondo de la biblioteca de Pinochet,
de Cristóbal Peña, publicado en Séptimo Sentido, LPG,
17 de agosto de 2008.

10 de septiembre de 2008

Ajá, jóvenes lectores

“Sí, ciertamente, yo no soy más que un peregrino, un vagabundo en esta tierra. ¿Sois vosotros otra cosa?”

Johann Wolfgang von Goethe, en Werther

8 de septiembre de 2008

Seré un dragón

Un día de estos me sorprendió un anillo que encontré en mi casa, de un dragón. Pero más me sorprendió que, en el momento en que examinaba el anillo, Gustavo Cerati cantó estas líneas: “Sospechas de un resabio de luz/ si hay esplendor/ seré un dragón de fuego azul”. Me quedé así, azul, con el anillo y la canción y el momento, tan inasibles, como un dragón.

30 de agosto de 2008

Con qué gracia se besan

Con qué gracia se besan los feos, los sucios, los locos. Con qué ansias. Se besan tan feamente, tan suciamente, tan locamente. Se besan y no se dejan ir. Se entrelazan hasta con los dientes. Sus dos bocas completan un limón. Y no se dejan ir. Saben que no hay más.

28 de agosto de 2008

Los Melaza y el arte contemporáneo

26 de agosto de 2008

El libro de Calvin y Hobbes

En algún momento pegué estas dos tiras cómicas (de Calvin y Hoobbes, para variar) sobre cartón y las laminé. En algún otro momento fueron mi marcador de lectura. En este otro momento son un post.

24 de agosto de 2008

“El circo” de Salarrué

Se azuló la noche. En medio del solar oscuro, el circo era como una luna desinflada. Parecía la chiche de la noche, onde mama luz el cielo. Un chilguete manchaba de norte a sur el espacio y las gotitas zarpiaban el horizonte hasta la oriya del mundo.
Mito y Lencho, los dos hermanitos, miraban asombrados, por un juraco, cómo aquel señor que le decían Irineyo Molina, se bía hecho payaso en un dos por tres. Taba sentado en un cajón, jumándose un puro, y con cara enojosa de hombre. Por el hoyito se véiya bien que le daba la luz de un carburo en la cara chelosa de harina. Abajo, junto a la goliya plisada, asomaba el cuello prieto de su propio cuero. Más allá, el negro Jackson sembraba una estaca, con una almágana. A cada golpe de juelgo, la estaca se hundía un jeme. Recostado en unos lazos, templados como cuerdas de violón, estaba un volatín.
- Apartáte, baboso.
- Peráte, quiero ver.
- Te vuá zampar una ganchada, Chajazo.
- ¡Achís!, sólo vos querés mirar…
- A yo no mián dejado…
- ¡Baboso, baboso, ayí entró una piernuda vestidedorado. Sestá componiendo la atadera.
La cipotada ondeó, como un tumbo de carne; reventó en empujones y se vació sobre la carpa, derrumbando al lado diadentro un rimero de sillas. Se oyeron voces de hombre, furibundas, y pasos amenazadores. La cipotada se dispersó a la carrera, haciendo sonar con sus talones la panza de tambor del descampado. Se confundió entre el güevazo e gente silbando y riendo. Un sapurruco en camiseta, con unos grandes gatos que parecían de madera, salió encachimbado por debajo de la lona, con un acial en la mano. Llegó hasta el andén, mirando de riojo; escupió un salivazo con tabaco, y se metió otragüelta por debajo. Dos o tres chiflidos le condecoraron el fundiyo. El humo de los candiles y de los puestos de pupuseras ponía llanto en los ojos de aquella alegría. La manteca, ricién echada en las sartenas de las pasteleras, se oiba escandalosa, como cuando meya el tren. Las garrafas, en los mostradores de los chinamos, parecían jícamas de vidrio, que se bieran convertido en cocos. El guaro clarito temblaba adentro y dejaba descurrir su tujito embolón.
Las gentes iban entrando, guasonas, al circo. Daban su tiquete y levantaban la cortinenca de añididos, onde había unas letras que naide entendía, porque naide leyiya en el pueblo.
Una bandita descosida empezó a sonarse, allí dentro, debajo diaquel gran pañuelo. La buyanga sizo mayor, y las gentes empezaron a codearse por entrar a coger puesto.
Por tercera vez sonó la campanilla que daba güeltegatos de plata en la aljombra de la ansiedad. Un silencio profundo se agachaba, cargado de corazones, como una rama de mango. De una patada se abrió el telón de los secretos; una pelota de colores vino rodando hasta el centro del picadero, y, con un grito de sollozo burlón, el payaso se irguió amelcochado, bonete en mano, con algo de piñata y algo de barrilete. De golpe se descolgó, en el redondel, la cortina de tablitas del aplauso.
Vestidos a medias y de medias, los volatines y volatinas, en escuadrón, avanzaron marciales, con los brazos cruzados sobre el pecho y sonriendo con sonrisa postiza. Detrás, en dos caballencos ahumados como los del carrusel, que llevaban colas de gallo en la frente, venían las masonas, vestidas de espumesapo y sentadas, con una nalga, en el mero chunchucuyo de los caballos. Cerrando chorizo, iba un chele vestido dentierro, con un chiliyo bien largo; y un viejo bigotudo, jalándole las narices a un pobre oso medio bolo. Más detrás iban los guachis, con cotones de colores llenos de chacaleles. La música sonaba, toda ella, chueca y destemplada, como mocuechumpe.

***

En aquel pueblo de niños, sólo los cipotes se bían quedado ajuera. Ispiaban por onde podían, subiéndose algunos hasta las puntas de los cercanos jocotes, contentándose con ver el bailoteo de uno quiotro trapo de color, o el relámpago misterioso de las lentejuelas en las mecidas de los trapecios.
Los niños ajuera, los grandes adentro… El circo era como la felicidá, que se la cogen quienes menos la quieren. Los cipotes se conjormaban viendo la alegriya luminosa, por un hoyito, entre tablas y piernas oscuras. Mito y Lencho, los dos hermanitos, se bían retirado dionde bían miradores, porque les taban rompiendo toda la camisa. Sin embargo, cada granizada de aplausos los empujaba de nuevo a la carpa. De chiripa se hallaron un juraquito bajero, que los otros no bían encontrado. Con el dedito inano lo jueron haciendo más grande, y miraban por turnos.
Cuando más extasiados estaban, mirando, mitá y mitá que la piernuda caminaba sobre el alambre como sobre el viento, un guachi, con una tablita, los cogió de culumbrón, soñadores e indefensos. Les dio con todas sus juerzas, el bandido jalacolchones; y ellos, dando alaridos, salieron corriendo y sobándose la nalga, ardida como con plancha caliente. Fueron a contarle a la mama; y la mama, cogiéndolos debajo de sus alas desplumadas, maldijo al miserable:
- ¡Disgraciado, quiá de pagarlas un diya en los injiernos!
Lencho rumió, en su corazón de niño perdonero, aquella frase; y, tras un rato de silencio, preguntó:
- Mama, ¿yen el injierno habrán hoyitos para mirar lo que andan haciendo en el cielo?

22 de agosto de 2008

Varietés

Era como ir a misa los domingos a escuchar la palabra de Dios. Me levantaba temprano, no me bañaba, desayunaba, hojeaba el periódico, y a las diez treinta de la mañana estaba ahí, en canal diez, el único programa interesante que he visto por televisión nacional y que, no sé si casualmente o con toda razón, no era una producción nacional (en realidad había y hay otros programas interesantes, sólo los he obviado para enfatizar). Varietés: hermosa palabra: todo cabía. Circo, malabares, magia, payasos, gimnasia, teatro, títeres, mimos, canto, música, poesía, todo. Ahora ya no lo pasan y, como es de esperar, ya casi no veo televisión. Un día, viendo un episodio de estos varietés, escribí.

***


Poema de varietés

Se abre el telón,
la música comienza
a escribir el poema en el escenario.
Aparece el artista, el actor, el poeta,
el que es como todos: distinto,
el que con sus manos
comienza a barajar las palabras,
las corta,
las reparte entre los asistentes,
las desaparece
en labor encomiable de prestidigitador.
Y luego se vuelven duras las palabras
como esos bolos
que sirven para hacer malabares,
y dan vueltas en el aire:
roma se vuelve amor,
asir
se vuelve risa
y ríen los presentes
porque el payaso hace malabares con bolsas
vacías
donde caben cada una de sus cabezas.
Otros lloran, otros no están ahí
y si están
frente al gimnasta que seduce a su pareja.
Sus cuerpos se mueven,
se unen, se mezclan como el agua
-¡agua frotándose con agua!-
en el escenario contenida
como en una vitrina.
La música sigue.
La pareja es ahora un violín y un piano,
y se hablan con música.
Él dice con notas:
“te necesito para esta canción”,
y ella responde con la mirada
de un si sostenido
mientras el telón va cerrándose,
mientras el poema sigue bailando,
cambiando de escenarios y actores
constantemente.

8 de agosto de 2008

“Meta la mano, todo está revuelto”

Cada vez que voy al centro de San Salvador me sorprende. Hoy, uno de agosto de dos mil ocho, quedé de verme con unos amigos en la Plaza Barrios. Y, no queriéndolo, coincidimos con el final del desfile de correos de las fiestas agostinas. Esto justificó el ver más gente de lo normal, más gente anormal de lo normal, más basura de lo normal, más revuelo de lo normal. En otras palabras más centro de San Salvador de lo normal que, dicho sea de paso, es demasiado, siempre.
Me parecía que el desfile no había terminado, que seguía sólo que disperso. En la Plaza antes mencionada había una tarima atiborrada de reinas de barrios, bailarines de colegios, payasos, y hasta políticos (con toda seguridad). En la calle, quiero decir a media calle, una niña se bajaba su calzoncito para hacer pipi, mientras su madre (o su abuela) le sostenía los dulces recolectados a lo largo del desfile.
Como uno de mis amigos tenía que comprar unos zapatos, comenzamos a buscarlos en las tiendas de la Calle Rubén Darío. Llegamos hasta el outlet de Adoc, media cuadra arriba de Simán (valga el doble comercial). Buscamos y buscamos entre la gran cantidad de modelos “pasados de moda” y me llamó la atención un par de zapatos, los admiré como quien no anda buscando zapatos ni etiquetas de precios. Cuando los volteé para ver las suelas no lo podía creer: en el sticker del código de barras estaba el nombre del estilo: Efraín. No los compré, aunque ganas no me faltaron: lo que sí me faltaba era el dinero. Dinero que bien pude ocupar para comprar un par que me probé, que estaban hechos para mí: cafés con anaranjado y amarillo, de cuero, tight, ni apretados ni holgados, simplemente para mí (o para el otro yo que anda en alguna parte del mundo y que sí tiene dinero). Como no pude comprarlos y ser feliz, traté de buscar otra cosa que me causara placer, por lo que dejé a mis amigos en la tienda para buscar algo de comer. Recordé que una vez comí unas chuletas de cerdo exquisitas en un restaurante a la vuelta de Simán, el Coma pronto. Yendo hacia ahí, en la esquina, tuve una revelación: dos pupusas por la cora en un lugar al aire libre. Me quedé. Seis pupusas en total. Un record. Después de comer permanecí un rato más viendo a la gente vendiendo pomadas para los hongos, matarratas, juegos de video o cualquier cosa imaginable o inimaginable, o simplemente pasando.
Al rato llegaron mis amigos para seguir el camino hacia la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”, para ver la recién inaugurada retrospectiva de Miguel Ángel Polanco, que, dicho sea de paso, me dio clases de dibujo y óleo un par de meses.
En el camino, en un canasto de dulces, alcancé a ver una de esas frutas de plástico de las que compraba cuando chico, de esas que contienen azúcar saborizada. Me entró un arrebato de nostalgia y compré una de fresa y la fuimos comiendo en el camino. También en el camino vimos predicadores gritando y un par de tipos bañándose desnudos en plena calle. El desfile es permanente, creo.
Vimos la exposición y salimos. Conversamos un rato en el parque Cuscatlán, y emprendimos de nuevo la búsqueda del par de zapatos bajando sobre la calle que pasa atrás del FSV y el Parque Bolívar (2ª calle nosequé). Llegamos al Black Market. “¿Qué venden?”, nos preguntaban. Y yo sin nada. Sólo mi alma. Unos señores vendían baratijas (aunque si las estaban vendiendo es porque alguien las busca, por lo tanto no son tan baratijas que digamos): controles remotos y celulares extremadamente grandes (de los primeros que salieron, quizá), antenas, zapatos viejos, etcétera. “Los vendelotodo”.
Para no hacer largo el cuento, los zapatos los compró en la avenida España, unos clásicos Adoc 5000. Y ya que estábamos cerca, fuimos a buscar los cines Universal y Metro, que son los únicos que todavía pasan películas para mayores de 21 años. Los encontramos cerrados por la hora (ya eran casi las siete), aunque en realidad sólo queríamos saber su ubicación. En el Metro, el doblazo de “estrenos” era: Rocco complace a Trinity y Las taxistas insaciables, ambas “en colores”.
Y bueno, parafraseando al vendedor de películas piratas “dos por el dólar” (de quién he tomado el título de este post): hay que meter la mano, hay que meterse por completo en el centro de San Salvador y volver y revolver (si es que se sale vivo de la revuelta).

Dibujando con Stravinski

Dicen que el Distrito Italia, en Tonacatepeque, es de lo peor. Y yo digo que no. Que hay un salón en la segunda planta de un Centro Escolar donde uno puede abrir las ventanas, todas, y ver los montes que se alzan próximos, y ver el aire que entra sin pedir permiso y que mueve los ventiladores de techo que ya estaban moviéndose por efecto de la energía eléctrica. Que todo lo que se quiere llega desde lugares insospechados a ese otro lugar insospechado que algunos prefieren llamar, ilusamente, corazón. Que uno, solo, puede dibujar por una o dos horas un simple bodegón, escuchando El pájaro de fuego, Petrushka y La consagración de la primavera, todas de Stravinski, una tras otra, y sentir que el lugar es un pequeño Shan-Gri La.

Countdown to extinction

La música es una de las cosas que más me gusta. Toda (o casi toda). Tengo, sin exagerar, sabiendo que otros tienen muchos más, casi cien discos de mp3 o, lo que es igual, casi quince mil canciones. El disco duro de mi computadora, de apenas cuarenta gigas, está topado. Hay un porcentaje de canciones que no he escuchado más de una vez, que sólo llegó a mí y se quedó no sé por qué razón (o falta de ella). Y siempre voy buscando nuevas formas de clasificarlas, a veces por géneros, otras alfabéticamente, por artistas, por años; hay veces que recuerdo canciones que no tengo en el disco duro, pero, teniendo una lista, es fácil encontrarla y copiarla al disco duro y disfrutarla. Esto había funcionado para mí hasta hace poco.
Me estoy aburriendo de la música de siempre. Necesito más (académica y jazz me vendría bien). Lo último que se me ha ocurrido es deshacerme de todo lo que tengo en la PC, ir borrando cada álbum después de escucharlo por “última vez”. Esto, como es de esperar, me pone reflexivo y existencial al momento de escoger qué escuchar, pues sé que será una despedida, una baja, una muerte (al menos mientras no se me ocurra su resurrección, la cual, espero, no sea pronto). También me he sentido obligado a escuchar algunos que tenía subestimados, tirados por ahí, y que, como por arte de magia, se vuelven pequeñas joyas en un momento preciso. Hoy, que he pasado trabajando en la computadora y oyendo mucha música, murieron el Diario de Cultura Profética (el que más me gusta), Out of exile de Audioslave (lo había escuchado poco y me pareció muy bueno), Vile de Cannibal Corpse (una buena sacudida), The wall de Pink Floyd (siempre me pone de muy buen humor, a pesar de lo blues), Hagan correr la voz de Non Palidece (para cantar un poco), The singles collection de The Specials (Ghost Town me trae buenos recuerdos), Antichrist superstar de Marilyn Manson (no sé, me gustaba antes) y, como el título del post lo anuncia, el Countdown to extinction de Megadeth. Como diría Mustaine: “I´m addicted, addicted to chaos”.

Media hora de Star Channel

- La diferencia (Vicente Fernández)
- La del discovery channel (Bloodhound Gang)
- Todos me miran (Gloria Trevi)
- Domino dancing (Pet Shop Boys)
- Stars are blind (Paris Milton)
- El tuculote (Jhosse Lora)
- Under my umbrella (Rhianna)
- La de Superman (La Quinta Estación)

Lo que no ha sido:

Cirque du Soleil,
sobre todo el Zumanity.

Vacaciones

10 días sin publicar.
Un record.

29 de julio de 2008

Post paralelo (con América): “El actor

- retrato desnudo del hombre,
- expuesto a todo lo que llega,
- silueta elástica.
El actor
- en las ferias,
- exhibicionista desvergonzado,
- simulador que muestra lágrimas,
- risas,
- el funcionamiento de todos sus órganos,
- las cumbres del pensamiento, del corazón y las pasiones
- del vientre, del pene,
- con el cuerpo expuesto a todos los estimulantes,
- todos los peligros,
- y todas las sorpresas;
- ilusión,
- modelo artificial de su anatomía y de su mente,
- renunciando a la dignidad y el prestigio,
- atrayendo el desprecio y la burla,
- tan cerca de la basura como de la eternidad,
- rechazado por lo que es normal y normativo de la sociedad.
Actor
- viviendo solo
- en lo imaginario,
- llevado a un estado de insatisfacción crónica
- y de descontento ante todo,
- lo que realmente existe
- fuera del universo de la ficción,
- que lo lleva a una nostalgia perpetua,
- que lo obliga a una vida nómada.
Actor de feria,
- errabundo eterno sin lugar en el mundo,
- buscado vanamente un puerto
- con todos sus bienes en el equipaje:
- sus esperanzas, sus ilusiones perdidas,
- que son su riqueza,
- y su carga,
- una ficción
- que defiende celosamente hasta el fin
- contra la intolerancia de un mundo indiferente.”


Tadeusz Kantor (1915-1990)
Pintor, escenógrafo, autor y director teatral polaco,
creador de
El teatro de la muerte.
Citado por Liuba Cid y Ramón Nieto
en Técnica y Representación Teatrales.

Ta, ta, ta, taaaaaaaaaan…

(Beethoven, please.) Imagine algo que no se sabe bien qué es, algo que en el ultrasonido mostró al starchild de 2001: odisea del espacio, algo que araña a sus padres (que son unos enfermos y de-gene… rica) desde el vientre, algo que ya gateó un poco y que, al salir a la luz, ya caminará, algo, un engendro talentoso que odia las fronteras y prefiere las fumazones, algo que es más esperado que el Chinese Democracy, algo de lo que harán versiones piratas, algo… donde todo puede pasar. You may say I´m a dreamer, but its coming soon... very soon...

http://www.proyectogenerica.org/

Psycho Circus & Insane Clown Posse

De Kiss y su disco Psyco Circus no puedo decir nada. Tampoco de los bizarros Isane Clown Posse. Uno, porque no los he escuchado. Dos, porque, en consecuencia, no (sé si) me gustan.

27 de julio de 2008

Freakshow de Bunbury

“Y a las personas no hay quien las entienda,
será que a lo mejor les resulto tan extraño, sí,
como ellos lo son para mí.”
One, two, three (Flamingos)

Si alguien ha sabido explotar el tema circense es Bunbury. Ya desde Pequeño (1999) (su segundo disco como solista) se comienzan a sentir los matices circenses en canciones como “Infinito” o “De mayor”. Y no sólo musicalmente, si no también en la decisión vital de ser extranjero en cualquier parte, de ser contradictorio, de dudar, de no resolver nada, sólo echarse a caminar, ir, llegar, partir de nuevo sin apegarse a nada, a nadie: el movimiento en persona.
El siguiente disco, producto de la gira de Pequeño, se llamó Pequeño cabaret ambulante (2000). Es más que evidente el rumbo que está tomando todo, Bunbury está buscando algo en América: lo ranchero-grupero en México y el tango en Argentina. Las últimas dos canciones del disco, “El jinete” de José Alfredo Jiménez y “Confesión” de Enrique Santos Discépolo, ejemplifican todo.
Circo, cabaret, banda, ranchera, tango y rock se mezclan con un poco de jazz y charleston en Flamingos (2000). Ya en este momento se ha conformado El huracán ambulante, banda que acompañará a Bunbury en los próximos discos, que son, a mi ver, los más circenses.
El viaje a ninguna parte (2004) (concebido entre España y Nicaragua) es una metáfora de dos discos que encierra todo lo circense que Bunbury y su banda tienen. Las fotos del disco fueron hechas en una caravana de circo, entre vagones, payasos y demás cosas coloridas (aunque las fotos son blanco y negro). A este punto todo es fiesta, espectáculo y bullicio, sin dejar de lado lo existencialista, lo nostálgico, lo blues. Todo revuelto en el huracán ambulante.
El punto culminante de todo lo circense es la gira de El viaje a ninguna parte. Se editó un CD/DVD en vivo llamado Freakshow (2005). El DVD mostraba la realización de la gira por toda España: iban de ciudad en ciudad montando el show en una carpa de circo, y los actos no son más que las canciones de Bunbury y El huracán ambulante y los amigos de la banda como Nacho Vegas (con quien haría el siguiente disco El tiempo de las cerezas, dejando un poco de lado ya lo circense y volviendo más a lo rock and roll) y Mercedes Ferrer. Otto e mezzo (de la película homónima de Fellini) es el intro del show, para luego hacer un repaso de éxitos desde su primer disco, Radical sonora (1997). En el intermedio, fuera de la carpa, se ofrecían luchas con enmascarados de plata sobre ring, pruebas de fuerza (pulsos), freaks y “bebidas espirituosas”.

25 de julio de 2008

Circo Beat

“Buenas noches ladies and gentleman, bon soire, sean bienvenidos a la primera función del Circo Beat, el circo más sexy, más alto, más tonto del mundo, desde ahora y para siempre cualquier semejanza con hechos reales correrá por vuestra propia imaginación”, advierte Fito Páez al inicio del disco de 1994. Y pienso que esta advertencia debería estar al inicio de cada uno de sus discos, porque todos son así (o más) de sexys, así (o más) de altos, así (o más) de tontos, llenos de tantas situaciones (reales o irreales, que más da) (nada del mundo es real) que es casi imposible no verse en medio del escenario como domador, payaso, contorsionista, mago o malabarista. Y siempre como equilibrista. Y siempre sobre la cuerda floja. Y siempre muy floja. Y siempre sin red de protección bajo los pies. Y siempre.

24 de julio de 2008

Al circo con Maldita Vecindad y Octavio Paz

El circo de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio es grande. Y desconcertante.

“Difícil es caminar
en un extraño lugar
en donde el hambre se ve
como un gran circo en acción.
En las calles no hay telón
así que puedes mirar
como rudo espectador
te invito a nuestra ciudad.”

Y tiene una gran cantidad de personajes. Tan irreales.

“En una esquina es muy fácil (que puedas ver)
a un niño que trabaja y finge (sonreír)
lanzando pelotas (pa´ vivir)
sólo es otro mal payaso (para ti).
También sin quererlo (puedes ver)
a un flaco extraño (gran fakir)
que vive y vive (sin comer)
lanzando fuego.

Gran circo es esta ciudad.

Es mágico este lugar
mientras más pobres hay
más alegría se ve
en las calles hay color
no falta algún saxofón
al terminar la función
allá en el palco de honor
nadie podrá ya reír
nadie podrá ya reír.”

Que esta entrada-canción hable de la ciudad-gran-circo-méxico-distrito-federal (que podría ser cualquier otra ciudad) me hizo recordar un poema de Octavio Paz (Hablo de la ciudad): “hablo de la ciudad inmensa, realidad diaria hecha de dos palabras: los otros,/ y en cada uno de ellos hay un yo cercenado de un nosotros, un yo a la deriva,/ hablo de la ciudad construida por los muertos, habitada por sus tercos fantasmas, regida por su despótica memoria,/ la ciudad con la que hablo cuando no hablo con nadie y que ahora me dicta estas palabras insomnes”.

23 de julio de 2008

Silverchair´s Freakshow (1997)

Es el segundo disco de esta banda australiana (que muchos compararon con Nirvana). En él se amparan bajo la imagen de los espectáculos de fenómenos (que por un tiempo estuvieron relacionados con el circo) para expresar su frustración, sus ideas suicidas, su dolor, su culpa, su incomprensión. “Me and pain are the same/ Me and shame take the blame”, son los dos últimos versos de The closing, canción que cierra el álbum. El arte del disco (porque sí, tuve el original) presentaba algunas ilustraciones de freaks: un niño gordo y feo, un hombre lobo (como de película de Capulina), una mujer bigotuda (no estoy seguro) y otros que no recuerdo. Hoy escuché el disco (ya llevaba un tiempo sin hacerlo) y se me ocurrió que es una buena recomendación musical para Emos, para que se pongan retro/vintage por un rato.

2. Freak

“Yeah, I'm a freak (of nature)
Yeah, I´m a freak

If only I could be as cool as you
as cool as you”

Freak on a leash

Los KoRn también han utilizado el temas circenses para expresarse, o, al menos, palabras asociadas al circo. En el primer disco KoRn (1994) hay una canción llamada Clown. En el tercero, Follow the leader (1998) que fue con el que se volvieron rockstars, incluyeron Freak on a leash. KoRn fue mi banda favorita a finales del siglo pasado.

21 de julio de 2008

El circo y el mundo

No sé cómo es la vida en los circos (se me viene a la mente unirme a una caravana circense y vivir un tiempo en ella, para luego o durante ese tiempo hacer un trabajo artístico o documental) pero me gusta pensar (suelo tener ideas románticas) en lo errante, en eso de nunca estar enraizado (¿o enterrado?) en un solo lugar. Es por eso que el circo es una imagen recurrente de libertad, de no estar ceñido a lugares, situaciones estresantes, personas aburridas y demás. Es como estar, como dice Kijadurías en un poema, aunque no se refiera al circo, “lejos del mundo y en el mundo”, en un subsistema dentro del sistema, en un orden (o desorden) dentro de un orden (o desorden) mayor. Y pienso que habrá algunas personas, trabajadores de oficina, secretarias, ejecutivos u otros, que les gustaría ser parte de esa “libertad” del circo. Entrecomillo libertad porque también he pensado en el caso contrario: algunas personas que son parte del circo, que son los depositarios de una larga tradición circense-familiar, y que por algún motivo o circunstancia quieren salir y tener una vida “normal” (odio estos conceptos), de trabajador de oficina, secretaria, ejecutivo, qué sé yo. Ambos casos son difíciles, en todo sentido. Ambos tienen que renunciar a algo, ambos tienen que enfrentar a la tradición. A mí, en lo personal, siempre me ha interesado saber de algún caso de deserción circense, término que acabo de acuñar con un gran presentimiento de inutilidad.

18 de julio de 2008

El circo

Creo que por ratos me vuelvo monotemático, según el tópico de moda en mi cabeza. Así es que volveré monotemático a este blog (al menos por un rato): el circo. (Y, a veces, digo que las personas me caen mal por monotemáticas, sin ver la gran viga que tengo en el ojo.)
Este tema viene motivado por la visita al Circo de Renato (del clan de los Hermanos Fuentes Gasca, dicen) junto a Elena, de la cual ella hizo un completo recuento (
http://huelvelena.blogspot.com/2008/07/circo-circo.html) y hasta publicidad.
No sé cuándo, dónde, ni por qué comenzó mi gusto por el circo, ese mundo lleno de sorpresas bajo una carpa equiparable al mundo mundo. Pero lo cierto es que es así, nada más.
Los payasos, los malabaristas, los hombres bala, las contorsionistas, las trapecistas, los vestuarios, los trucos, los bailes, la atmósfera azulada, la media oscuridad, las luces, la gente, el show, las graderías, todo es tan excitante. Y hay cosas, como en el mundo mundo, que también me desagradan: muchos de los espectáculos con animales, lo comercial sobre lo artístico, el reguetón o los chistes malos o fáciles o de doble sentido de los payasos, etcétera.
Desde que decidimos, junto a Elena, convertirnos en curadores del arte circense, hemos ido a varios, de todo tipo: desde los de a dos coras que se instalan en un predio cercano a mi casa hasta otros más decentes. Y en cada uno he descubierto cosas (de no haber ido no las sabría, obviously). Por ejemplo, el año pasado descubrí que hay en los circos una luz-sombra muy propia de las pinturas de Benjamín Cañas, así también que tengo piernas-patas de camello sahariano. Cosas así de interesantes.

El grabado como pretexto (en Santa Ana)

Se volvió itinerante la expo del grabado como pretexto. Estuvo en la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué” entre enero y marzo. También en La Fabri-k entre mayo y junio. Ahora estará en Santa Ana entre julio y agosto. Aquí está una foto del “Palacio de sueños”, obra con la que estamos participando junto a mis compañeros de tercer año del CENAR. A ver si se dan una vuelta por allá.

10 de julio de 2008

Así me ven

Y ya que he estoy de egocéntrico, ahora les comparto (me comparto, de nuevo) algunos retratos míos que algunos amigos me han hecho.

***

1. Este es el más reciente, de mano de Óscar Alfaro, compañero del diplomado en artes visuales. Lo hizo en la última clase que tuvimos. Yo hice uno de él y, cuando nos veíamos, nos cagábamos de la risa. Técnica: lápiz sobre papel.


2. Este me lo regaló Nestor Torres, compañero de universidad y taller de poesía. Está hecho, como se nota, en una servilleta. Me sorprendió el grado de síntesis que tiene. Técnica: lapicero sobre papel.


3. Igual que el anterior, este lo hizo Nestor un día que fuimos a una hermosa playa de Sonsonate, El Monzón creo que se llamaba. Recuerdo que dibujó a todos los que fuimos en la arena y, poco a poco, como es de esperar, el agua iba borrándonos. Técnica: palo seco sobre arena de mar o intervención efímera de la playa o arte povera o no sé.


4. Este es más antiguo, de cuando iba a la universidad. Lo hizo Chepe Luis, un compañero de clases muy ingenioso. Con él y otro par de amigas hacíamos los grupos para todas las materias y reíamos mucho. Todo peace and love. Técnica: pluma sobre papel.


5. En este otro, Chepe Luis se dibujó también. Nótese el purito, mi boca, mis ojos chiquitos, mi pelo para atrás (así lo usé un tiempo) y los ojos de Chepe, al parecer, enrojecidos (vaya usted a saber por qué). Técnica: lapicero sobre papel.


6. Este es reciente. Miguel Bigit (ex alumno del diplomado en artes visuales) lo hizo en uno de los talleres para niños en que participamos. Nótese mis “ojos de alcancía” (como decía un amiga) y mi delantal de panadero (como dice otro amigo). Técnica: acuarela sobre papel guarro.


7. Aquí, Chepe Luis me dibujó con cresta punk y alguna especie de tatuajes y/o texturas. Técnica: lapicero sobre papel.


8. Este es un caso especial. En la universidad, con Chepe Luis y Silvia (ajá, del grupito del que les hablaba), jugábamos a dibujar algo, lo que fuera, en una hoja tamaño carta. Luego, cada uno, en turnos, íbamos agregándole cosas, como amontonándolas en la página, agregándoselas al dibujo inicial. Así, un simple carro (figura inicial) podía tener, al final de varias rondas, misiles tierra aire, freno de Picapiedra, poemas de Roque en las puertas, calcomanías de “Viva Arafat” o “I love Osama” (ven, hace mucho) o una simple svástica tachada en el parachoques trasero mientras salía del estéreo el chan… chan chan chan del inicio de “Master of Puppets”. En este caso, el dibujo inicial fui yo, y terminé con cresta punk, verruga peluda en la nariz, pearcings y estrella de Kiss. Técnica: lapicero sobre papel.